La ONU inició esta semana su conferencia quinquenal de revisión del Tratado de No Proliferación. La institución ha perdido su prestigio y el gobierno de Bush lanza un llamamiento a favor de su reforma.
En efecto, el Tratado de No Proliferación ha sido incapaz de poner freno a las potencias nucleares que aspiran a obtener la bomba. Los participantes en la conferencia fingirán ignorarlo y pondrán cara de no darse cuenta de que este Tratado, que autoriza a los Estados a adquirir tecnologías nucleares con fines «pacíficos», estimula la proliferación. En lugar de denunciar ese método, los participantes aprovecharán una vez más la ocasión para protestar contra la lentitud con que Estados Unidos procede a su propio desarme. Presionarán a Washington para impedirle que actualice su viejo arsenal nuclear.
Corea del Norte es actualmente capaz de alcanzar con armas nucleares a Japón y según la Defense Intelligence Agency (DIA), algunos blancos en Estados Unidos. Irán no se ha retirado aún del Tratado de No Proliferación pero no debe tardar en hacerlo. Teherán utiliza el Tratado de No Proliferación de la misma forma que utiliza las negociaciones con Francia, Alemania y Gran Bretaña, para convertirse en una potencia nuclear. Al igual que Corea del Norte, Irán se dedica a la construcción de una bomba que cree un impulso electromagnético capaz de causar daños catastróficos en los sistemas electrónicos.
Estados Unidos es una potencia nuclear legal y tenemos que hacer entender que pretendemos seguirlo siendo.

Fuente
Washington Times (Estados Unidos)
Propiedad del reverendo Sun Myung Moon (Iglesia de la Unificación).

«Broken treaty», por Frank J. Gaffney Jr., Washington Times, 3 de mayo de 2005.