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Luis Herrería Bonnet Secretario General de la Administración, mejor aliado de Bush en la región y muy lejos de los intereses del pueblo ecuatoriano.

La pública molestia que causa a la Embajada estadounidense la presencia en el nuevo gobierno del Canciller Antonio Parra, del Ministro de Economía Rafael Correa y del Ministro de Gobierno Mauricio Gándara, pretende ser solucionada por el nuevo «mejor aliado de Bush» en el palacio presidencial, el señor Herrería. Así, desde hace algunas semanas, aparece como «invitado» para pontificar sobre deudas y deudores, anatemizando, subliminalmente, a los 3 ministros que de una u otra manera han expresado posiciones de defensa de la soberanía nacional.

Al parecer Herrería siguió la matriz generada para la renuncia de otro ministro «deudor». Según el renunciante ministro de Energía Fausto Cordovez, (Canal Uno, ante Andrés Carrión, 12/junio/2005) entre Herrería y otro funcionario hubo un juego palaciego para hacerlo renunciar sin el pedido expreso del Presidente de la República.

Herrería, «sin querer queriendo», ante cualquier medio, habla y habla y habla, dando plazos y términos a los 3 «deudores» de ínfimos montos, que al parecer eran garantes de deudas adquiridas a los banqueros corruptos que hoy viven y farrean en Estados Unidos.

La ‘solución Herrería’ le permitiría «matar dos pájaros de un tiro» al gobierno de los Estados Unidos, que se encuentra también empeñado, en estos momentos, en llevar adelante una campaña continental de aislamiento al gobierno venezolano del Presidente Hugo Chávez (ganador de 9 procesos electorales y un referendo revocatorio) y de proteger de la extradición a ese país latinoamericano al contumaz asesino Luis Posada Carriles, autor con conocimiento de la CIA, entre otros hechos terroristas, del atentado al avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 personas, y de cuyo éxito se ufana abiertamente, ante cualquier periodista que le ponga un micrófono delante: «¿Yo puse la bomba y qué?», ha dicho en repetidas ocasiones.

Chávez: objetivo estratégico de los Estados Unidos

Un despacho de AFP da cuenta que la tarde del martes 7 de junio, en el marco de la reunión de la OEA en Fort Lauderdale, el Departamento de Estado difundió varios recortes de prensa sobre las relaciones entre el Presidente Chávez y el líder boliviano Evo Morales, añadiéndose a esta acción las declaraciones del representante del imperio, Roger Noriega, en el sentido de que «el perfil del presidente Chávez en los acontecimientos de Bolivia es obvio para todo el mundo, porque ha expresado su papel de trabajar con varios sectores».

Ante la insistencia del Canciller venezolano para que presente pruebas, Noriega salió de la sala, pero sus empleados, en todos los niveles, siguen repitiendo 1000 veces la mentira, ante diferentes espacios y países.

Exactamente, es el mismo guión que ahora lo repitió atropelladamente, y sin mediar pregunta del entrevistador, el secretario general de la Administración de Ecuador, quien calificó como «horrible y diabólico» al proyecto bolivariano de Chávez, añadiendo que lo que el Presidente venezolano pretende, es «bolivarianizar» al Ecuador.

En medio de la cascada de conceptos mal armados, también dijo que la desestabilización del país es culpa del mismo Chávez y terminó reconociendo el status político de las FARC y la existencia de un estado de beligerancia, al afirmar que en Colombia existe un «gobierno paralelo».

Coincidentes, por decir lo menos, han sido las declaraciones de Herrería Bonnet con las del coronel Fausto Cobo, ex Secretario de la Administración, pero de Gutiérrez, quien dijo que la desestabilización del país se debió a un plan de la «cuarta vía» concebido por Cuba, Chávez y las FARC.

Para los dos Secretarios, la pobreza masiva, la deuda externa, la dolarización, el asalto bancario, la pérdida de soberanía, ya no son las causas de la inestabilidad y de la inviabilidad del Estado. Gran contraste con lo que ambos expresaron, de diferente manera, en épocas no muy lejanas: Herrería en su discurso del 28/septiembre/2004 y Cobo en su publicación acerca del Plan Colombia, editada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana en el 2002. ¿Cuándo nos mintieron? ¿Antes? ¿Ahora?

Lo que Parra escribe con la mano, Herrería lo borra con el codo.

¡Increíble! Un buen sector de ecuatorianos estamos convencidos que Alfredo Palacio llegó a la Presidencia y Herrería a la Secretaria de la Administración, porque nosotros nos rebelamos contra la pérdida de dignidad y Patria en manos de un vasallo que agachó la cabeza ante las órdenes de la embajadora KK. Pero no, ahora resulta, según el Secretario de la Administración, que su puesto lo tiene gracias a Hugo Chávez y no a los “forajidos”. Dijo el inefable: «En segundo lugar, el proyecto bolivariano es un proyecto horrible, licenciado Ortiz, porque se desprende desde Venezuela, pasa por Colombia, sigue por el Ecuador, donde aquí se desestabilizó la institucionalidad de este país, entonces de aquí sigue para el Perú y ahora usted ve cómo culmina en Bolivia»

No podemos decir que son declaraciones apresuradas. No. Son declaraciones encomendadas, ordenadas. Lo que el encargado de la política internacional del Ecuador escribe con la mano, el Secretario de la Administración, blandiendo una mediocridad impensable para un cargo de esa naturaleza, lo borra con el codo. En un menor rango, el cargo de vocero de la política y los intereses gringos, está ya ocupado. ¿Hasta dónde llegará su poder para que el Presidente Palacio lo mantenga en el puesto y ponga en serio peligro, él por sus afectos, la estabilidad del país?

Bruto no es... dicen los viandantes. Herrería, en su debut internacional, debió reflexionar sobre lo que iba a decir ante Ortiz. Debe haber pensado en el riesgo de una inevitable respuesta diplomática del agraviado gobierno venezolano o en el riesgo de que su declaración como alto funcionario público ponga en peligro las relaciones diplomáticas con la hermana Venezuela y por otra parte, en el inevitable reclamo de la ducha diplomacia colombiana. ¡Flaco favor internacional para el Presidente Palacio!, que fue defendido exclusivamente por la Venezuela bolivariana y su embajar Valero ante la OEA.

Los forajidos están mirando... no abandonaron la lucha. Las jornadas de abril se dieron para sacar a Gutiérrez, no para subir a Palacio. Este gobierno no tiene comprada la suerte. No abusar de un pueblo que les ha entregado una tregua y no un mando sin beneficio de inventario, debería ser su idea central.

El empobrecimiento paulatino de la clase media y la miseria en la que vive el pueblo son bombas de tiempo. Cambiar las estructuras que han colapsado, es su demanda. Una nueva Constitución dictada por una Constituyente de carácter originario, sin la presencia de las mafias electoreras, es su vía.

Creer, como creen el señor Herrería, la señora KK o el señor Noriega, que los cambios en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay o los que se avecinan en Paraguay, Chile, Perú y Bolivia, o el abril forajido, no son si no producidos por los bolívares de Chávez, es repetir el manido discurso desde 1917 de que los agentes externos (rublos, yuanes o pesos) son «los responsables» de las rebeliones de los pobres y no las estructuras caducas y corruptas, y sus expresiones políticas partidarias y congresales, contra las que Quito, en abril, se manifestó forajidamente.

El que dice lo que quiere...oye lo que no quiere

El señor Herrería, la próxima semana, por sus desatinadas declaraciones, oirá que muchas forajidas y forajidos, gracias a quienes ha ganado del erario nacional estos dos últimos meses, son solidarios con el proceso SOBERANO e indiscutiblemente DEMOCRÁTICO por el que camina el pueblo hermano y BOLIVARIANO de Venezuela.

También se podrá enterar, el señor funcionario impertinente, que los que provocaron las rebeliones quiteña o boliviana, no son los diabólicos y horripilantes bolivarianos, ni siquiera los cipayos y godos que nos desgobiernan, si no aquellos a quienes él quiere agradar.

El señor Herrería, abogado gratuito de los anfitriones de Posada Carriles y de los banqueros corruptos, debe estar seguro que hay UN PROYECTO DE DIGNIDAD Y SOBERANÍA que HOY mueve la rueda de la historia en esta América nuestra y que ayer truncaron las oligarquías en 1830. Y tiene un sólo autor intelectual: SIMÓN BOLÍVAR.