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La deuda informativo-cultural de los medios con los pueblos devendrá el punto de mira de Telesur, el proyecto contrahegemónico de televisión en el que intervienen varios países latinoamericanos, sostuvo el periodista brasileño Beto Almeida, miembro de su equipo de dirección.

Con pasión, el reportero, quien participó en Cuba en el IV Congreso Internacional Cultura y Desarrollo, defendió un periodismo vivo, sin solemnidades, donde los indígenas, los negros, los desposeídos, cuenten sus historias y muestren su dignidad e inteligencia.

Se puede esperar un cuestionamiento implacable al terrorismo de las emisoras privadas, que son incorregibles en el imperialismo, porque están sintonizadas con la industria bélica, no sólo en la manera de funcionamiento y stentación financiera, sino en el contenido.

En la televisión capitalista hoy, hasta un dibujo animado responde a los códigos el sistema: los sonidos son horrorizantes y acostumbran a los niños a la violencia, no a la solidaridad y la armonía. Muestran con naturalidad el horror del sistema.

Nuestro objetivo es cuestionar esa realidad, primero para pagar esa histórica deuda informativo-cultural con los pueblos atinoamericanos y también con el pueblo de Estados Unidos, tal vez el más desinformado del mundo. No se conoce la historia del continente, no se conoce ahí mismo a Jack London, no se conoce en Brasil quien fue el general Abreu Lima.

Vamos a contextualizar porque de nada vale hablar de que unos indígenas en Bolivia se movilizaron, derrumbaron, movieron, y después desaparecen de los medios, como se ve en la CNN. Contaremos que hubo 500 años de resistencia y que hoy los bolivianos tienen todo el derecho de acceder a una vida de seres humanos, a través de la nacionalización de los hidrocarburos.

Durante muchos años los periodistas revolucionarios han soñado con tener una herramienta y gracias a la revolución bolivariana, con el apoyo de la revolución cubana, de los pueblos y los gobiernos de Argentina y Uruguay, y de tantos comunicadores populares, ahí está Telesur, que tratará de estar a la altura de la responsabilidad.

- Es un camino nuevo ¿O no tan nuevo?

- Se han hecho muchos intentos, pero fueron sofocados. Los antecedentes están en el Correo de Orinoco, fundado por Bolívar, después el periódico Patria, de Martí; Radio Sandino; Radio Farabundo Martí. Pero la diferencia es que nosotros no vamos a hacer periodismo alternativo, vamos a hacer periodismo para grandes masas, por satélite.

- Grandes masas acostumbradas a la frivolidad...

- Sí, y vamos a luchar contra el imperialismo en una lid de contenidos y de lenguaje. Hay quien dice que a la gente le gusta la "telebasura", yo creo que no, la gente no tiene oportunidad de ver otras cosas. Por ejemplo en Brasil el 85 por ciento de los materiales audiovisuales son estadounidenses.

No queremos panfletos, no podemos renunciar a un lenguaje, sencillo, de ternura, con mucha información, que llegue a la gente. ¿Por qué tiene que salir un señor con corbata que parece el dueño de la televisora? Nosotros queremos que un Sin Tierra pueda contar su historia, debemos transmitir los debates actuales...

Por otro lado, Telesur no será sólo una emisora, va a formar una red de televisoras comunitarias, universitarias, educativas, públicas, las regionales que quieran, los productores independientes, los comunicadores que tengan una cámara. Vamos a trabajar con cámaras pequeñas, más baratas, y donde haya un pueblo rebelde, habrá una cámara y un micrófono nuestros.

Ofreceremos muchos documentales, buena parte de la producción cubana, de la brasileña, cosas engavetadas, silenciadas. Vamos a abrir una ventana para mostrar todo eso.

- ¿Cuáles serán los países beneficiados?

- TeleSur va a estar en un satélite que cubre desde La Patagonia hasta el Polo Norte, una parte de Europa y el norte de Africa. La señal va a ser gratuita.

- ¿En qué fase se halla el proyecto?

- Ya estamos montando la parte final de los estudios, y tenemos los equipos, estamos montando corresponsalías en ocho países: Brasil, Argentina, Uruguay, Cuba, Colombia, Bolivia, México y Estados Unidos, porque hay allí 45 millones de hispanohablantes. Vamos a ser bilingües todo el tiempo: portugués y español, después incluiremos también el inglés.

- ¿Pudiera referirse al Brasil actual?

- En mi país el 53 por ciento de la población está en la extrema pobreza, hay un 26 por ciento de la población que nunca usó calzado, millones de mujeres que no se ha hecho jamás un examen de mamas. La situación es muy grave y si bien Lula fue electo por el voto popular, fue una conquista nuestra, no ha logrado romper con la dependencia de la Banca Internacional.

Hoy Brasil es un exportador de recursos naturales a precios despreciables. De la Amazonía brasileña sale la mayor biodiversidad del mundo. La voracidad de los laboratorios imperialistas hacen experimentos con sangre de los indígenas sin dar conocimiento a los propios indígenas ni al gobierno. De la región sacan silicio a un precio de bananas. Seguimos siendo un país colonial, pero hay luchas, hay un fuerte sentimiento antimperialista.

Debemos atraer a Lula porque el tiene una política externa en general progresista, pero no ha tenido fuerza para cambiar la línea fundamental del neoliberalismo.

Lo que nosotros invertimos en programas sociales es la mitad de lo que pagamos en 2004 bajo el concepto de la deuda externa, un tercio de Río de Janeiro vive en favelas y tenemos la más alta tasa de homicidios del mundo, se mueren más gente en Brasil hoy que en Iraq.

A pesar de eso, la situación de América Latina es estimulante, pienso en Bolivia, Uruguay, en la Revolución Bolivariana, en Cuba... y también en Brasil, porque si bien estamos en una crisis de la izquierda, significa una crisis de crecimiento, de aprendizaje, de superar la ilusión de que el camino democrático, formal, retórico va a lograr una transformación social.

América Latina debe desmantelar los esquemas pérfidos porque el terrorismo está en la esencia misma del capitalismo, es su naturaleza.

Adital - Servicio Informativo Cubarte