A propósito del reciente Comunicado de Protesta de las Escritoras Peruanas, este comentario se reactualiza.


Ponencia leída gentilmente por Diana Miloslavich, Movimiento Amplio de Mujeres (MAM) en el Coloquio Poesia Peruana de los últimos 25 años. Mesa: Centralismo de la Crítica. Departamento de Lingüística y Literatura, Universidad de Huancayo, Perú.

En la suma de actitudes, costumbres y creencias que es la cultura, es en la literatura en la que los escritores trabajamos la alquimia asediante con amorosa memoria liberada, en el afán de nombrar palabras, inmersos en el ininterrumpido torrente de la herencia colectiva. El lenguaje, nos retribuye con su seducción y pasión. Una visión de la realidad y la experiencia. Las resonancias de esta aventura se entrecruzan no sólo durante la evolución intelectual personal sino que se van integrando en un mismo destino, en una ardorosa síntesis de la descripción del espíritu, de la raza.

Esta continua evocación y reflexión nos permite desarrollar nuestro estilo, nuestra posición literaria y en el caso de un país tan real como es el Perú, nuestra posición política. Nos deja entrever un cambio en la sociedad de nuestro tiempo con una esperanzada visión del futuro. En mi caso personal, poseer conciencia política, no es estar fuera de la realidad. Soy una poetisa peruana que vivió su niñez y adolescencia en la zona andina (1939-47), cuando ésta era tierra y cultura ignotas para la mayoría de escritores de mi generación. Así, mis primeros poemas (1955-63) fueron en un lenguaje ajeno para críticos como José Miguel Oviedo, que no pudo hacer mejor que calificarme de romanticona, sentimental. Resolví protegerme de semejantes resabios que siempre han revelado el arraigado machismo existente en nuestra sociedad.

Aunque no había escuela de periodismo entonces (Matilde Pérez Palacio fue la precursora en la Universidad Católica de Lima) decidí serlo. Me enseñó periodismo el líder aprista Manuel Seoane, quien confió en ponerme de editorialista en el diario La Tribuna que él dirigia (1956). Allí compartí oficina y me beneficié con la amistad de Antenor Orrego, prologuista de Trilce y mentor de César Vallejo, siempre hacía remembranzas de su vida, para mí fabulosa. Hice mis primeros pininos políticos (1957) en este ambiente sin haberme inscrito nunca en ningún partido político. Allí entablé gran amistad con la primera mujer del Che Guevara, Hilda Gadea. Aquello va en mis Memorias en preparación.

Mi amigo y también mentor, el político de izquierda Genaro Carnero Checa, me llevó a la Federación de Periodistas, y en una de las reuniones de Directiva me propuso como miembro del Comité Ejecutivo Nacional, habiendo sido sin duda la primera mujer peruana en el CEN de la FPP, que la primera mujer allí fue la española Maruja Roqué.

Me dediqué intensamente al periodismo varios años y usé los privilegios que mi clase social se arrogaba. Asimismo, los recursos y contactos que implicaba mi trabajo con la diplomacia norteamericana, para abrir paso a artistas de fuera de Lima. Divulgaba a pintores, escritores, actores y mejor, si eran vetados por la crítica oficial. Estos desinteresados lazos así construidos serían por el resto de mi vida, lo mejor que tengo y que nadie me pudo despojar. Han soportado diáspora, persecución, silenciamiento, pobreza, la ausencia, migraciones. Víctor Delfin, hoy en el gobierno de Toledo, mi compañero de estudios en Bellas Artes, lo escribió en una postal que me dio, contraponiendo a las líneas de Neruda: ".....nosotros, los de entonces, SIEMPRE seremos los mismos...", refiriéndose a nuestra amistad e ideales y no a la falta de respuesta a nuestra realidad. Su respuesta la rubricó con sangre en la Plaza de Armas de Lima dirigiendo La Resistencia contra la dictadura del japonés Fujimori.

Como muchos juicios de críticos "en busca de autor", lo que me dijo alguno a mí también fue arbitrario. Empero, Ernesto More, respetable hombre de ideas, escribe en la solapa de "Tres Poetas", (Ed. Rávago e hijos, Imprenta Minerva, Lima 1956, obsequiada por mi tío Enrique de Rávago y a la cual invité al nuevo poeta Arturo Corcuera y al arequipeño Jorge Bacacorzo) su llamada de alerta avisando que mi lenguaje provenía de otra realidad. “Lo más valioso es que en sus poemas (son) de marcado panteísmo...”. El puneño probó estar acertado cuando varias décadas después estos poemas juveniles fueron distribuidos en la Cima de la Tierra (Earth Summit, NNUU, Brasil, 1992). Versos de mi libro Aquí es la tierra (1955) fueron impresos en las camisetas que los delegados llevaron a muchos países del mundo.

Hoy en este Coloquio hay interés en debatir el impacto de la actual crítica literaria peruana, toda su genealogía no es mi intención describir. Es caracterizada por lo general por intentos de destruir vocaciones y de censurar por épocas, nombres. Por desviar a los lectores y subordinarlos según su conveniencia a la tarea de servir ciertos intereses, desatendiendo el análisis serio de los valores estéticos. Caen cada vez más en la cursilería, en su afán de parecer refinados y en aras de promover sus negocios “culturales”. Su misión pareciera la de desviar al lector, servir a intereses comerciales y no discutir ni alentar el análisis imparcial y con visión, de la obra creativa.

La crítica maffiosa en mi país nace bajo la larga sombra de Sebastián Salazar Bondy, se fortalece desde fines de los 50, y la longevidad de su arbitrio clasista y de grupo atraviesa el panorama de la cultura peruana sin oposición hasta fines de los 90. Su sprit de corp responde al ejercicio del terror intelectual y a intereses comerciales y de grupo. Aunque SSB estaba vinculado por lazos familiares, no me subí al carro. Luego, "los nuevos" talentos debidamente propagandizados por la maffia afirmada, empiezan a emigrar con su mentalidad de toma y daca a las universidades del exterior. He sido testigo, por lo menos durante los ültimos 20 años, de cómo casi todos estos peruanos que aterrizaron en la academia norteamericana han bloqueado selectivamente la difusión y oportunidad de trabajo a importante parte de la entonces nueva generación que les podía hacer sombra. Conforme se afirmaron con los dólares, y una vez aseguradoos por medios no muy honestos de la obsecuencia de sus candidatos a incrementar la argolla, abrieron un poco el market. A esta especie de "Papas" de la cultura se les puede definir hoy como profesionales mas bien, del cultural market internacional. Encuentro que, con pocas excepciones, pese a todo el bombo que se dan mutuamente, se han deslegitimado y corrompido.

El reconocimiento entre comillas que nuestros parásitos del último medio siglo quieren o no dispensarnos, está bajo la insignia del verde billete, son intelectuales ávida dollars, se atribuyen el poder de armar “caballeros o damas” mientras les acepten las reglas del juego. Esta claque o maffia se caracteriza en sus inicios por su tufo misógino que sólo se atempera con la aparición del lenguaje subversivo, amenazante y de ruptura de la poeta María Emilia Cornejo y las que la siguen. Repito, se aglutinan según su sui géneris gama de intereses personales y antifeministas, ajenos, repito, a la cultura misma. Su líquido amniótico es el mercado. El útero en que se protegen, un banco.Y claro las facilidades o infraestructura que ofrece una institucion extranjera, para ejercer sin mayor gasto personal, su poder contra la cultura que los vio nacer. Convergen en una conexión entre ideología y economía a expensas de los artistas. Sus métodos de administración del market cultural, se ejercen especialmente desde los medios de comunicación donde se atrincheran, y proceden a silenciar indiscriminadamente a escritores nuevos cuya independencia les promete resistencia.

Este elemento decadente, no sólo por su edad ya, sino también por su filosofía fascistoide, derechista y camaleónica, está cómodo atrincherado y controlando en las editoriales suyas o ajenas, ávidos pulpos en los canales consiguientes en la línea de producción, ejerciendo su propia dictadura. (v. mi artículo La Democracia no es sólo una praxis política publicado en diarios del Perü y de otros países, enero 2001).

Promover la economía no sería censurable mientras se atendiera en primer lugar al elemento humano, pero que con el pretexto de la cultura se haya puesto en funcionamiento las características más indeseables del sistema, demanda inmediata atención y discusión.* Es de felicitar a la Universidad de Huancayo, Perú, por tener la valentía y visión de proponer el tema en este Coloquio. Bien merece un debate de parte de los nuevos escritores y una toma de posiciones. La calidad de los creadores peruanos es actualmente de primer nivel, esten o no endosados por la maffia. Nuevos nombres se abren paso gracias en parte a la era digital. Nuevas voces efectúan o nos obligan a la aventura germinal e inequívoca de examinar y re-examinar el pasado, su significado hoy y el de los valores que conducen al cauce de la historia futura. Una crítica abierta y sustancial es necesaria. Ver ponencia del Prof. granadino Gregorio Salvador en la reunión Nuevo periodismo,¿nueva crítica?, Univ. Intnal. Menéndez Pelayo, julio 1, 2001. Acusó a la crítica actual de contribuir a la decadencia de la literatura porque, a menudo, “desdeña lo excelente”, “alaba los bodrios” y “no distingue lo bueno de lo mediano”. Añadió que con frecuencia “se elogia a boleo, se premia el galimatías, se desdeña la claridad, se crean falsos prestigios, se engaña y se confunde”. Y agrega: “un alto porcentaje de la crítica se mueve entre el esnobismo y la ignorancia, el sectarismo y el interés, desnortada y pedante, repetitiva y oscura”. “La ambigüedad, el confusionismo y la indistinción” campean, a su juicio, por muchas de las críticas que publican los periódicos y suplementos literarios."

Hoy esta potencialidad se hace multifacética con el advenimietno de la era digital. Aunque es cierto que el acceso a una computadora y a Internet es un lujo en un país en debacle económica constante como es el Perú, creemos que es posible mejorar la situación a través de la participación en el diseño de una política cultural integradora y coherente, una administración racional de los recursos existentes dentro y fuera. La nueva administración gubernamental que se centrara en un ministerio de Cultura (?), o Comisión Nacional de Cultura o el Instituto Nacional de Cultura. deben incluir en su burocracia inevitable a los que conforman el sector cultural. Los valores democráticos que el escultor Víctor Delfín personificó en la lucha contra la dictadura del nipón y su insobornable fidelidad personal al arte y la cultura, prometen un cambio. Manos a la obra que la vieja generación esta pasando la antorcha.

Colofón - EL POETA Y SU TEXTO

América Latina, el Perú, constituyen mi texto. Su realidad es mi realidad y en ella pongo a prueba la resistencia de los objetos, sus signos, casi ausentes de identidad en su contradicción. Los transformo, se rebelan, nos reconciliamos, mi presa y yo, su presa en el envés inasible de la reflexión en que se da el poema.

Si América Latina es un texto conflictivo, el Perú es una de sus partes más dramáticas, sus signos se transforman en busca de una expresión plural tantas veces negada. Su realidad social posee instancias de contradicción y súbito vacío: y reconocemos que su proceso es como el nuestro propio en busca de significado. En este asedio por conocer a la luz de la experiencia y del lenguaje, su contexto alienado y alienante se muestra en rebelión, cambio, violencia interna que se estructura en una compleja dinámica. El poeta percibe y manifiesta desde su propio texto los mecanismos de esa distorsión, reconoce el orden por su ausencia. Ingresa así al terreno de la crítica y la subversión en la palabra. Su desafío es recrear el ordenamiento,encontrar las pautas que le permitan cumplir su aventura crítica. El lenguaje es su instrumento de liberación.

Mi texto es el Perú, la historia de una larga conquista donde la imaginación trabaja. En él se dio mi propia conciencia de mujer en una sociedad conservadora en dramático tiempo de cambio. Mi texto y yo guardamos, una mutua correspondencia, como sujetos que desde la dominación buscamos una solución para nuestra cultura invadida. En el silencio o en la resistencia nos correspondemos. El lenguaje acrecienta la internalización de la cultura cuando es amenazada. Y cuando en el orden establecido asoman el antagonismo y la violencia, se generan momentos de vacío, semejantes a los que encuentra el poeta en la búsqueda de significado, el poeta confronta la ausencia de identidad, en estas corrientes donde están latentes la transformación de la identidad, una nueva visión. Son instantes cuando se alteran los viejos mecanismos de control y dominio. El poeta, el escritor de América Latina, puede verse captado en estas fuerzas centrípetas y centrífugas capturado en la aventura de expresar su cultura, sitiada en su potencialidad objetiva y espiritual.

La autoridad sin representatividad en cualquier esfera de la vida es ilegítima y garantiza la injusticia. Es nuestra obligación al escribir denunciar y combatir las estructuras de violencia que limitan el desarrollo individual que invaden también el lenguaje que en su función social procederá a acrecentar sus valores comunicativos o su silencio. Esta tensión da salida comúnmente a una nueva expresión, un lenguaje crítico contrapuesto al lenguaje distorsionado y sin representatividad. Nuestra conducta social puede seguir similares lineamientos si se ve forzada a abandonar nuestro proceso de integración interna, que, aún inacabado, soporta la super-posición de un nuevo sistema/cultura dominante. Este es posiblemente el vórtex del subdesarrollo. Que se plasma en nuestros males, como aquellos que espectamos en las calles de las ciudades asfixiadas adonde emigraron los campesinos, amparados solo por la precariedad de sus antigüas tradiciones, las que hoy deben desaparecer o adaptarse. Esta es la violencia en libre funcionamiento.

Mi país, mi realidad, mi texto, ejerce sobre mí un imperativo inescapable: mis relaciones con mi texto son pues orgánicas con mi realidad social, económica, política, cultural. Este es el origen, y allí retorno. Es mi corpus, es mi alma, mi punto de partida y de llegada en la violencia del destiempo. El lenguaje de América Latina, del Perú, son mis espacios imaginativos e imaginados, el origen del que surge el poema, como un objeto libre. Mi deseo de interpretar a mi país desde el poema encierra demandas que no siempre puedo responder. Es el dilema que vive todo artista ¿contribuyo a la imaginación de mi pueblo, ¿puede mi obra ser un trabajo liberador a través del lenguaje?, ¿qué quiere decir poesía? Desde mi vida, mi realidad, yo acepto el riesgo de hablar y escribir.


Nota- Poco después de leer esta conferencia, un cuento apócrifo bajo mi nombre fue recogido por la Internet y publicado por la propia Univ. de Huancayo: Revista Ciudad Letrada. No. 9. ¡Vade retro!

*Las escritoras peruanas han distribuido internacionalmente en 2005 un Comunicado contra la nueva ola de críticos y sus prácticas. Las fuerzas de choque de la maffia distribuidas estratégicamente con los mismos fines de antes (frijoles,viajes, dinero) se levantaron como un solo hombre a clavar un derechazo a las escritoras. Ha sido una carga de los pesos pesados tratando de poner a las mujeres rebeldes y hartas, en su sitio, Veremos.