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Venezuela formalizó el 15 de junio ante Estados Unidos su solicitud de extradición del terrorista Luis Posada Carriles, requerido por la justicia venezolana por su responsabilidad en la voladura de un avión civil cubano en 1976, con saldo de 73 muertos.

La solicitud, presentada por el embajador de Caracas en Washington, Bernardo Alvarez, al departamento de Estado, toma como base el tratado de extradición vigente entre ambos países desde 1922.

El Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Aviación Civil y el Convenio Internacional para la Represión de Atentados Terroristas Cometidos con Bombas son los otros dos acuerdos invocados por Venezuela para fundamentar la petición.

Según Alvarez, con la documentación presentada este miércoles, el gobierno venezolano ha cubierto todos los requerimientos del proceso.

“El reloj para decidir la extradición de Posada Carriles se ha puesto en marcha”, dijo, por su parte, la viceministra venezolana de Relaciones Exteriores Delsy Rodríguez, quien se encuentra en Washington.

En el documento de 500 páginas, el gobierno encabezado por el presidente Hugo Chávez se compromete a no entregar a otro país al connotado asesino, que en 1985 se fugó de la cárcel venezolana donde esperaba el veredicto por su participación en el crimen de Barbados, como se conoce el atentado contra la aeronave cubana.

Con anterioridad, Venezuela había pedido la detención preventiva con fines de extradición del terrorista de origen cubano, pero la solicitud fue rechazada por el Departamento de Justicia norteamericano, con el argumento de que la misma no cumplía los requisitos necesarios.

Posada Carriles se encuentra detenido en El Paso, Texas, bajo cargos de entrada ilegal a Estados Unidos.

Hace dos días, una audiencia para dilucidar su status migratorio fue pospuesta para el 29 de agosto próximo.

Cuba denunció oportunamente que el criminal ingresó en Estados Unidos a bordo de la embarcación Santrina, propiedad de uno de sus cómplices de Miami.

El recorrido lo realizó desde Centroamericana, región donde se hallaba oculto desde agosto pasado, tras ser amnistiado por la entonces presidenta de Panamá, Mireya Moscoso.

Posada Carriles guardaba prisión en el país istmeño desde finales de 2000, cuando fue arrestado mientras planificaba un atentado contra el presidente cubano, Fidel Castro, en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana.