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Miguel Fernández Galeano

Actual viceministro de salud del Uruguay, Miguel Fernández Galeano, 53, representa la generación de izquierda que hace algo más de tres meses llegó al gobierno. Militante juvenil en los "68", conoció la cárcel y el exilio, primero en Argentina y luego en España donde vivió 10 años.

El regreso al país, la militancia opositora y parte de los sueños convertidos en realidad. Luego de la histórica elección en octubre pasado, que implicó una verdadera "fractura política" en la historia uruguaya moderna, el Frente Amplio/Encuentro Progresista/Nueva Mayoría asumió las riendas del país el 1 de marzo de este año. A 100 días (recién cumplidos), se abre un momento ideal para un primer balance con este "funcionario-cuadro político" que, hoy, piensa como militante y habla como gobierno.Casi 100 días desde la asunción del gobierno progresista.

- ¿Qué balance general?

- Hemos empezado a concretar lo que constituye la hoja de ruta del gobierno del Frente Amplio/Encuentro Progresista/Nueva Mayoría, es decir su programa electoral. Si hay algo que caracteriza a la izquierda que dirige la capital, Montevideo, desde hace 15 años, es, justamente, el apego a los compromisos programáticos. Es esencial para nosotros que no haya disociación entre los anuncios y promesas electorales y la gestión cotidiana. En todas las áreas -y por ejemplo en la salud- se han comenzado a colocar las piedras fundamentales de lo que implica una ruptura con las políticas anteriores, caracterizadas por la ausencia evidente del rol del Estado y del gobierno en la dirección de las políticas públicas.

- Una suerte de re-estatización de la gestión...

- No es la re-estatización. Es la recuperación del criterio de conducción de la política, que implica la rectoría clara del Estado. En nuestro caso implica definir las políticas sociales a partir de su carácter de bien público y de respeto del derecho de ciudadanía.

- ¿Cómo se expresa esta redefinición en el sector que usted co-dirige?

- A varios planos. Impulsamos un cambio de modelo que implica salir del sistema asistencialista y curativo hegemónicos. Proponemos su rediseño en un sistema nacional integrado de salud. Que tiene como características fundamentales: un cambio en la lógica de la atención, en la gestión, que implica que se involucren los usuarios y trabajadores en la elaboración de la política pública, con más transparencia y estimulando un cambio del financiamiento que busca reducir la enorme brecha de equidad - la polarización- que tenía el sistema anterior. Garantizar la salud como responsabilidad de Estado, sin por eso estatizar todo.

- ¿Un cambio fundamental de lógica y de timón?

- Asumimos un sector completamente colapsado. Repitiendo modelos implementados en otros países, donde prevalece el criterio de la salud para los sectores con capacidad de pago, que tienen todo, mientras que amplios sectores populares quedan totalmente marginados. Al estilo norteamericano (USA) que gasta el 14 % del PIB (producto interno bruto) en salud pero contabiliza 55 millones de ciudadanos sin acceso una atención integral mínima.

- Ejemplificando esa nueva gestión progresista a nivel de gobierno en general, ¿cuáles son los grandes desafíos de su sector?

- Hay tres grandes desafíos que podría reducirlos de la siguiente manera. Primero, el de revertir en la salud la inequidad de la relación entre el sector privado y el público que es de 3 a 1. Hoy se gastan aproximadamente 480 dólares en el privado y 170 por persona y por año en el público. Se destina a la salud un 11 % del PIB -1.500 millones de dólares-, pero sólo un 2% de ese monto va al sector público que debe cubrir la mitad de la población...

Segundo, el desafío de aumentar la calidad de la atención, en un sistema que hoy no sólo está colapsado, como lo dije antes, sino que perdió credibilidad, humanidad y está totalmente distorsionado.

El tercer gran desafío es el de la sostenibilidad. Se debe modificar un sistema que conlleva el riesgo que sólo tengan cobertura los sectores con poder de pago.

- Saliendo de su área específica para llegar a lo más global ... ¿Qué caracteriza estos primeros 100 días?

- La vocación de lo programático. Que gobierne la política y no la economía. Un tema importante es el de la participación. El de promover una política de gobierno en un diálogo fluido, articulado con la sociedad. Y hay ya varios ejemplos. Se reinstalaron los Consejos de Salarios, abandonados por las administraciones anteriores, y donde de define esta sensitiva problemática entre empresarios y trabajadores ante el Estado como árbitro. Se están instalando Consejos Consultivos en casi todas las áreas de gobierno, no con la perspectiva del co-gobierno sino del diálogo con la sociedad para impulsar ejes programáticos, progresistas, de izquierda y populares. Y reforzar la acción sustantiva de las mayorías, como ya se expresó en las recientes elecciones municipales.

- Tema candente, el de la macro-economía. Su gobierno está en plena discusión con el Fondo Monetario, Banco Mundial e instituciones regionales. ¿Se percibe un marco rígido o hay un espacio para innovar un nuevo tipo de relación con las organizaciones financieras internacionales?

- Hay un margen. Y tenemos la idea clara que esa negociación implica la participación de todas las áreas de gobierno y no sólo del ministerio de economía. Estamos defendiendo la idea que se trata de políticas socioeconómicas y no sólo económicas. Hemos planteado principios innegociables como el plan de emergencia, es decir la atención inmediata a los sectores más vulnerables de la población.

Todo esto será un proceso y deberemos ver en los próximos meses cuáles son los condicionamientos de esas organizaciones. Por ahora, en lo que me compete, la propuesta de un sistema nacional integrado de salud no fue cuestionada por ningún organismo. Y lo percibimos desde otra óptica. No partiendo del presupuesto y el gasto fiscal con la idea del ajuste. Sino desde las necesidades reales de salud, definir cuál es el valor de una atención integral, y redistribuir desde el gobierno la inversión para la salud.

- ¿Los desafíos más globales para el futuro después de 100 días de gobierno?

- Hay un punto clave que está ligado a las restricciones de las políticas macro-económicas en general. ¿Cómo debe pararse un gobierno de izquierda que debe estar muy atento a las grandes mayorías, frente a las restricciones de las políticas macroeconómicas que plantean los organismos multilaterales? Si bien la estabilidad económica es una condición necesaria, no es suficiente para dar respuesta a la deuda social. La creatividad, la autonomía, el diálogo del gobierno son elementos esenciales. Un segundo desafío que remite a un tema muy importante, es el de no confundir ni fusionar la política de gobierno con el partido político. Es un gran tema.

- ¿El Frente Amplio que sigue realmente estando unido?

- Muchos de los actores del equipo de gobierno, empezando por el mismo presidente Tabaré Vázquez, tenemos la preocupación de transitar un camino que no signifique más de lo mismo. Que ponga una impronta diferente en cuanto a la relación con la sociedad, de establecimiento de prioridades políticas y en cuanto a la construcción de las mismas. La idea es no co-gobernar pero interactuar sistemáticamente con la sociedad civil. Estamos generando instancias de representación en lo micro (barrio, comunidad), a nivel intermedio y en lo nacional.

- La reivindicación de la memoria colectiva, el esclarecimiento de las brutalidades de la dictadura, pasa a ser un punto esencial para muchos sectores sociales uruguayos. La solicitud de juicio al ex dictador Bordaberry, lo ejemplifica perfectamente. ¿ Cómo se posiciona el nuevo gobierno al respecto en estos primeros tres meses y medio de gestión?

- Hay un cambio sustancial en el tratamiento de este tema con respecto a los gobiernos anteriores. Coherente con la historia opositora de décadas. Hay una posición clara, decidida, de nuestra parte a favor del esclarecimiento. Al mismo tiempo somos conscientes que existe también un cuadro-marco que le quedó al país, que hay ya una hoja escrita a veces con muchos borrones. Puedo confirmar nuestra decisión de avanzar hacia el conocimiento claro de la verdad, en una estrategia progresiva, de pasos, cumpliendo etapas. ¿Cómo se van a saldar las deudas? Las respuestas se irán encontrando y construyendo en la marcha. Hoy es difícil predecir el diseño final...

- ¿ el balance de la situación regional?

- Para el nuevo presidente y para Uruguay la estrategia del MERCOSUR es un punto clave. Avanzar hacia una integración regional no exclusivamente comercial, con la idea de un desarrollo productivo con distribución. Hemos encontrado en el gobierno Kirchner (Argentina) y Lula (Brasil) mucha simpatía , incluso empatía. Pienso que es una oportunidad para Uruguay.

- Para concluir, una pregunta sobre el estado de ánimo, la subjetividad de ustedes como actores...¿ Cuando los altos dirigentes de gobiernos discuten, analizan, deciden, son conscientes que muchos ojos internacionales están puestos en esta "vía uruguaya" hacia una democracia participativa diferente?

- Somos claros que estamos protagonizando una experiencia que tiene importantes singularidades. El hecho que la primera fuerza política del partido en el gobierno sea una fuerza cuyas raíces están ancladas en la experiencia de la lucha revolucionaria de los setenta, habla de una capacidad de articulación de la izquierda y de una enorme potencialidad. Insisto, sentimos todo esto como una gran oportunidad para Uruguay. Viendo para atrás 175 años de historia y la llegada por primera vez de un gobierno progresista de esta naturaleza, en un escenario de fuerte polarización social, es un hecho relevante. Es el resultado directo de una acumulación histórica, pausada, progresiva y ascendente.

Adital