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Imagen de propaganda en el sitio web de radio y TV Martí, el medio de comunicación financiado por washington contra los intereses latinoamericanos.

No sé exactamente si son catorce o quince los millones de dólares que la administración Republicana del Presidente Bush tiene asignados todos los años como «ayuda generosa» para los grupos de la extrema derecha cubana que dicen estar en el empeño -llevan casi medio siglo en eso- de liquidar el proceso revolucionario cubano.

Eso, por supuesto, sin contar los otros millones de dólares en fondos asignados a Radio y TV Martí, las emisoras que trasmiten programas hacia Cuba las 24 horas del día con su burda propaganda política, orientando sus antenas hacia la isla con el mismo estilo y corte, repitiendo las mismas tonterías, rayanas en la estupidez, que se dicen por las emisoras de Miami.

A Radio-Martí poco caso le hacen ya los cubanos de la isla. Esa emisora ha devenido en un «Ministerio de botellas» por donde cobran unos cuantas docenas de adocenados que van «tirando el limón», mientras el mundo gira y llegan a la edad del retiro para cobrarle -como dicen algunos de estos- «un jugoso cheque a los americanos!»

Lo de Televisión Martí es aún más escandaloso. Las «botellas» son más sabrosas porque allí se trabaja sin apuros ni tensiones, ya que como nadie ve esa señal, que importa que se cometan errores o se digan disparates. Eso sí, hay que marcar muy puntualmente el reloj de entrada y de salida para que no digan después los chismosos que no se cumple con el horario de trabajo.

Pero la pregunta ha quedado en el aire. ¿A dónde va a parar el «millón catorce» asignado para la supuesta lucha contra Castro? Oficialmente se dice que el dinero que procede de las agencias del gobierno estadounidense «National Endowment for Democracy» y USAID está destinado especialmente a la ayuda para la disidencia interna en la isla.

Pero como que la Ley del Embargo contra Cuba prohíbe mandar dólares a la isla, el cash, el jamón se queda aquí y lo que se envía para allá para los «Disidentes» es el hueso y la piltrafa. Estos protestan, pero lo tienen que hacer en voz bien bajita, para que los de acá no les corten la tierrita que les mandan o los acusen ante los americanos de ser «agentes de Castro infiltrados en la oposición».

Así son las cosas. Lo de que para Cuba está prohibido por la Ley del Embargo mandar dinero en efectivo, resulta un buen pretexto ya que así tenemos «dulce para todos» los «combatientes verticales» que encabezan las organizaciones de Miami, gozadores de altura, cuyos dirigentes van todos los años a las reuniones de los Derechos Humanos en Ginebra, se pasean por todas las capitales del mundo haciéndose pasar como «patriotas», alojándose en hoteles de cinco estrellas y viajando en los aviones en asientos de primera.

Mientras Washington, pague las cuentas, que Viva Bush y que se joroben los cubanos de la isla. Esa es la verdad monda y lironda.

Pero la pregunta que hicimos al principio de este comentario, queda en el aire y hace falta que alguien investigue donde está «el millón catorce». ¿Dónde está?

Porque como dice un refrán popular, el que parte y reparte siempre se queda con la mejor parte.