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El gas no es un recurso maldito ni bendito. Es simplemente un recurso estratégico y bastante codiciado. Es tan estratégico que el propio Presidente Kirchner mencionó este viernes 10 de junio varias veces a Bolivia en su alocución sobre el tan mediático “anillo energético” basado en el gas de Camisea o Bloque 88 con se lo conoce en la industria.

¿Cómo se ve esta iniciativa desde ojos bolivianos luego de las protestas de junio? ¿Cómo coincide esta iniciativa del anillo con la degradación de la situación económica y política del país? Perú no tiene reservas suficientes para el “anillo energético”...

Citemos a Carlos Herrera, el ex Ministro peruano quien firmó los acuerdos para desarrollar el campo. El mismo advierte esta semana que no se puede sacrificar al mercado interno por la exportación. ¿Las razones? - De los 10 TCFs (8TCFs probados como consta en el sitio oficial www.camisea.com.pe) con que cuenta actualmente este campo situado en el departamento de Cuzco, la mitad aproximadamente están comprometidos por las siguientes dos décadas para la región de Lima.

Allí la industria (esencialmente en el corredor industrial que va del sur de Lima hasta el “city gate” de Lurín donde llega el gasoducto TGP) y las empresas eléctricas están convirtiendo o desarrollando sus proyectos en base al gas natural. Quedarían entonces 5TCFs para honrar el pre-acuerdo de exportación con México (el mismo que se tiene con Bolivia).

El Perú cuenta en el norte, en la frontera con Ecuador con unos 2TCFs adicionales. Los mismos se usan esencialmente para generar electricidad que se exporta a su vecino. Los comentarios de Herrera son por lo tanto acertados, a los que se suman los de la mayor parte de los analistas peruanos.

Por lo tanto, a no ser que Perú y las empresas del consorcio Perú LNG dejen de lado el proyecto de exportación de un tren de LNG a Norteamérica (o al centro de Chile, porque las tratativas siguen para alimentar la planta de re-gasificación desarrollada por la estatal ENAP), los anillos de gas requerirían de un segundo Camisea, que por el momento no existe, ni siquiera en base a los 2TCFs posibles del bloque 88. La voluntad política de hacer del Perú un proveedor de gas de último recurso frente a Bolivia, se diluye por el momento a falta de reservas. La única manera de crear este anillo sería clausurando el proyecto Perú LNG, algo poco probable.

...Mientras Bolivia empieza a poner en serio peligro su rol de Dínamo del Cono Sur

Luego de tener esta explosión de adrenalina comparable a la experiencia de un piloto de Fórmula Uno, que con el acelerador a fondo se dirige hacia un precipicio, decide frenar al último segundo, el país cuenta los daños y trata de curar las heridas. Con más de 100 millones de dólares de pérdidas, 2,000 o más empleos perdidos sin incluir los que pueden aún perder dos de los sectores más creadores de empleo del país (las industrias y el turismo), el país congeló literalmente sus perspectivas de ser el dínamo del Cono Sur. Y digo “congelar” porque pienso firmemente que tarde o temprano, y mejor por decisión propia de los bolivianos, el país debe retomar el liderazgo del gas en la región.

Lo económico prima generalmente sobre lo político. Pero está claro que el país debe ir a un proceso de recomposición institucional urgente. Remodelar el Estado comprende plantear la Asamblea Constituyente, definir a su vez el tipo de modelo de descentralización que busca el país (Autonomía, Federalización o una versión avanzada de la Participación Popular), siempre manteniendo la unidad que la gran mayoría de bolivianas y bolivianos deseamos.

+ Afectando la economía nacional y poniendo al borde del colapso a la ciudad de La Paz los bloqueos de junio, financiados probablemente por actores que están jugando a varios bandos, traslucen sin embargo una realidad : las mayorías nacionales, aquellas a las que la Revolución de 1952 dio voz y voto, no se consideran plenamente ciudadanos bolivianos.

Con menos de 1,000USD per capita de ingreso, cifra que en dólares constantes no se movido ni un ápice de 1952 (como lo demuestra un reciente estudio del Banco Central de Bolivia) es imposible pensar que el pueblo de Bolivia se iba a mantener indiferente frente a la danza de miles de millones de dólares de los proyectos del gas. Hay regiones del país donde los bolivianos viven con 300 dólares anuales por persona.

La primera derivada que contiene este descontento es que sería un error pensar que la renta del gas será suficiente para sacar al país del atraso y desempleo. Incluso duplicando las exportaciones actuales de hidrocarburos hasta de 2,000 millones de dólares anuales, y asumiendo un renta fiscal de 1,000 millones por año bajo la nueva Ley de Hidrocarburos, el impacto no se verá de la noche a la mañana y por una razón muy simple.

La empresas de gas y petróleo, incluyendo la nueva versión de YPFB que deberá ser altamente eficiente, son muy intensivas en capital y crean pocos empleos. Una cifra : el sector petrolero representaría algo como 15% del PIB Boliviano. Pero su impacto en el empleo es inferior al 1% de la población económicamente activa. En contraposición las pequeñas y medianas empresas de Bolivia absorben 80% de la población económicamente activa, aunque solo representan 25% del PIB (fuente : UDAPE).

Lo que revela la dramática concentración de capital del sector, incluyendo a la futura YPFB. Los estudios de la UDAPE son lapidarios en ese sentido : sólo creciendo a ritmos superiores al 6% por año, Bolivia vencerá la pobreza, el desempleo y la pésima redistribución de la riqueza. Para lo último se requiere obviamente un Estado mucho más actuante ya que la situación actual sólo trasluce el fracaso del modelo que se ha aplicado desde 1985. Que las causas sean inherentes o externas al modelo, eso no interesa. El resultado habla por sí solo. Diversificar la economía es también fundamental : en ese sentido sí veo a la renta del gas y sus inversiones como un instrumento para acumular capital y sembrar los excedentes en otros sectores más creadores de empleo.

Volviendo a los temas del gas, no veo a Bolivia como “back up”, o sea como proveedor en auxilio de los contratos del Perú como dicen muchos analistas. Bolivia representa actualmente, cuando se confirmen los hallazgos de Incahuasi, (el yacimiento compartido por Chuquisaca y Santa Cruz) 6 Camiseas. Cuenta ya con una red de gasoductos desarrollada que nos conecta a Argentina y a Brasil. Por Argentina se conecta además a Chile y a Uruguay. Lo que en resumidas cuentas quiere decir que el anillo ya existe y además parte desde Bolivia que es su centro de gravedad.

Si se concreta el proyecto del Gasoducto del Noreste Argentino (“GNA”), Bolivia cierra para sí el mercado en el Cono Sur : con Argentina (impactando la situación en Chile), el sur de Brasil, Uruguay y eventualmente el Paraguay. Aunque sea complicado, el GNA debería volver a la primera línea de la carpeta del Gobierno de transición y de YPFB y debe estar junto con la industrialización en el programa de todos los posibles candidatos a las presidenciales.

En el contexto geopolítico, Bolivia está rodeada de cinco vecinos con una problemática energética, donde incluyo al Perú, porque Camisea no tiene aún la capacidad para absorber la demanda de la región como plantea esta idea de “anillo energético” que excluye a Bolivia. La otra incógnita es la situación entre Bolivia y Chile. Como consecuencia de la crisis, ambos países tendrán ahora elecciones generales para a fines del año 2005. Difícil negociar, pero una nueva hoja de ruta debería ser sugerida por el gobierno del Presidente Rodríguez. Ojalá con una lectura adecuada de la demanda marítima (Bolivia siempre ha pedido un puerto útil y soberano) lo que conlleva a la provisión de gas y electricidad de Bolivia a Chile para el mediano plazo.

Como en la trilogía de J.R.R. Tolkien, la responsabilidad de ser el “Señor de los Anillos”, recae sobre la entidad supuestamente más débil, luchas de poder y codicia de por medio como enemigos. En medio de esta crisis, Bolivia es el Señor de los Anillos del Gas. Bolivia está en una situación de debilidad política, pero tiene la fortaleza de sus reservas, (abundante disponibilidad) de su posición geográfica (cercanía de reservas a los centros de consumo) y de la indudable vocación democrática de su pueblo para resolver sus problemas. Bolivia puede ser el dínamo de la energía del Cono Sur a condición de resolver sus urgencias políticas y tomar un rol pro-activo en el diseño de proyectos regionales.