Fui yo el iniciador de las gestiones para la próxima visita de Boris Berezovski a Ucrania. Habíamos discutido el asunto el verano passado. Lo conocí hace unos diez años, y luego apoyamos juntos a Leonid Kuchma en los comicios de 1999. Vendrá a mi casa, Se trata de una visita personal aunque quizás dé algunas conferencias de prensa. No puedo decir en su lugar si apoyó a Viktor Yushchenko. Las autoridades ucranianas no querían que se tropezara con el presidente Putin en la plaza central de Kiev, pero una vez que termine la visita del presidente, se examinará su demanda. Es un hombre muy inteligente, aprovechará la menor de las oportunidades para realizar sus objetivos políticos. Yo quisiera que ciertos representantes actuales del gobierno lo sepan. Lo presentan como un demonio, pero a él no le interesa intrigar contra Rusia ni instalar una antena repetidora en Lugansk para transmitir programas anti-Putin hacia Rusia. Es un hombre de negocios que fue uno de los principales asesores e inversionistas del presidente ruso en las anteriores presidenciales. Es posible que los allegados del presidente lo alienten contra Berezovski por miedo a que ese competidor poderoso regrese al Kremlin. Su llegada no va a cambiar el curso de las cosas en Rusia y el gobierno ucraniano tampoco va a comprometer sus relaciones con Rusia. Las grabaciones de Melnitchenko se hicieron ilegalmente, no pueden servir como evidencia. En lo tocante al caso Gongadze, si bien su desenlace está próximo, resultará sin embargo difícil llegar hasta la persona que dio la orden del asesinato tras la muerte Kravtchenko. A pesar de la buena opinión que me merece, no creo que sea Kuchma el responsable. Sigo pensando que la persona que llamó por teléfono a la embajada de Georgia en Kiev para decirle que yo estaba mezclado en ese asunto es un miembro o un ex miembro de los servicios especiales. Yo era un allegado de Kuchma, pero a partir de 2001, hubo discrepancias entre nosotros y ya no nos vemos. Después apoyé a Yushchenko. Sus colaboradores cercanos no me veían con buenos ojos, pero recurrieron a mí cuando la situación se tornó delicada. Las nuevas autoridades son todavía menos agradecidos que las anteriores y yo no soy del grupo.. Si el partido en el poder sigue vengándose de los políticos y las empresas que apoyaron a Viktor Yanukovych, no se excluye la posibilidad de que haya un vuelco en la correlación de fuerzas parlamentarias en 2006. Los sondeos actualmente registran el 18% de intenciones de votar por Yanukovych, contra el 44 % en las elecciones. Ese índice sólo puede aumentar si el poder actual se comporta tontamente en el sur y el este del país. Sin eso no tendrá influencia en el próximo parlamento. La única solución para él será unir a la oposición bajo el estandarte del partido «de las regiones».

Fuente
Vremya Novostyey (Rusia)

Vremya Novostyey Referencia : « •••••• •• ••••••, ••••• ••••••••••• •••••••••• • ••••••• •• ••••••••• », por Alexandre Volkov, Vremya Novostyey, 22 de marzo de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.