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Empiezo por señalar que los miembros de Alternativa Democrática respaldamos la constancia que dejó nuestro candidato a la Presidencia de la República, el doctor Carlos Gaviria Díaz, en la Comisión Primera del Senado cuando se aprobó este proyecto en esa célula legislativa. Es una posición de principios en contra de la reelección presidencial, como él bien lo explicó. Y si uno tiene una posición de principios en contra de la reelección inmediata de los presidentes, mal puede participar con proyectos de ley que tienen como propósito fundamental, como lo voy a demostrar, meterle el cuento a la gente de que aquí sí va a haber garantías electorales para la oposición.

Desarrollemos entonces algunos de estos criterios. Lo primero que llama la atención, es el nombre del proyecto: "por medio del cual se regula la igualdad electoral entre los candidatos a la Presidencia de la Republica". Y el artículo primero dice que se trata de "definir el marco legal dentro del cual debe desarrollarse el debate electoral... garantizando la igualdad de condiciones para los candidatos que reúnan los requisitos de ley". Es evidente que el proyecto tiene como propósito principal meterle a la gente gato por liebre, haciéndole creer que un proyecto de ley electoral, puede darle igualdad de condiciones a un ciudadano del común que es candidato a la Presidencia de la República frente al todopoderoso Presidente de los colombianos.

Desigualdad manifiesta

Veamos algunos hechos que nos permitan meditar si es verdad que este proyecto de ley iguala a los demás candidatos con el presidente de la República. Primero, los montos de los cheques que giran en Colombia los presidentes de la República están dados por el presupuesto nacional, 100 billones de pesos al año, en cheques, contratos, salarios, prestaciones, subsidios, maniobras clientelistas, etc. Pero además miremos la historia de este Presidente de la República a ver que tan pulquérrimo ha sido en aquello de ser muy respetuoso de no usar ni abusar del poder del Estado en su propio beneficio. Recordemos que estamos ante un proyecto de reelección presidencial que modificó la Constitución en beneficio personal del señor presidente de la República y de su exclusivísimo club de amigos. Recordemos cómo se tramitó en este Congreso esa ley de reelección presidencial y las razones por las cuales el señor Teodolindo y doña Yidis pasaron a la historia de la picaresca política de este país. Recordemos cómo se ha venido configurando el servicio diplomático nacional en beneficio del presidente de la República. Pero recordemos un hecho más. ¿Por qué el doctor Uribe Vélez nunca volvió a hablar de su lucha contra la politiquería? ¿Por qué tanto silencio sobre ese tema con el que tanta cantaleta les hizo a los colombianos?

Pero hay un precedente todavía más grave. ¿Cómo es la igualdad de los candidatos si estamos ante un presidente que quiere reelegirse y sobre el cual han dicho quienes están en el proceso de paz en Santa Fe de Ralito, en más de una ocasión y de manera pública, que para ellos su principal conveniencia es reelegirlo? Y todos sabemos cómo son las fuerzas que están en este trámite en Santa Fe de Ralito.

Pero además meditemos en lo siguiente. Aquí se nos dice que el proyecto de reelección presidencial debe aprobarse porque es un gesto de la democracia y que el pueblo en su sabiduría premiará y castigará a sus presidentes, y se habla de soberanía popular y mil cosas más. Pero me pregunto: ¿por qué si la reelección presidencial permite condiciones iguales, como se aduce en el proyecto, por qué aquí y en todo el mundo donde existe solo se permite la reelección presidencial por una sola vez?

Habla el proyecto de controles al Presidente cuatro meses antes de la elección. O sea, empezarían en enero del año entrante. Ese artículo es la confesión de culpa, porque lo que hace es ratificar que en los meses previos a esos cuatro no hay igualdad de condiciones. Ese artículo reconoce que con anterioridad lo que hay es una especie de dictadura del Ejecutivo.

También hay un aspecto detestable en el proyecto. Otra vez el cuento del umbral. Entonces aquí al candidato a la Presidencia que no saque 450 mil votos no se le reintegran los gastos de campaña. ¿De cuándo acá es mejor la ciudadanía de un colombiano que aspira a la Presidencia de la República porque tiene más clientela detrás respaldando su aspiración? Esto viola el principio de igualdad al que deben estar sometidos todos los colombianos frente a la ley. Y es una especie de regreso, tímido es cierto, pero falta por ver cómo será en el futuro, a los días aciagos del Frente Nacional, en los cuales, mediante normas jurídicas, se les prohibió a ciertos sectores de la opinión pública hacer política.

Delito de opinión

En su artículo 37 este proyecto de ley crea el delito de opinión. Esto es casi inconcebible. Es un artículo que se llama "de decencia y decoro de los candidatos". ¡Háganme el favor! ¿¡Hasta dónde va a llegar la decadencia nacional!? Reza: "Ningún candidato o representante de los partidos, movimientos, etc., podrá hacer imputaciones que afecten la dignidad y el buen nombre de los demás candidatos". ¿Pero quién juzga si se perturba la dignidad y el buen nombre de los candidatos? El Consejo Nacional Electoral, que "reglamentará el régimen sancionatorio de quienes violen estos preceptos". ¿Tendrá esto que ver con algunos cargos graves que diversas personas le han estado haciendo al doctor Uribe Vélez en las últimas semanas?

Y por último, se ha hecho también bastante ruido con la cuestión de los veedores internacionales que darían garantías. ¡Paja! Qué artículo carente de todo contenido y de toda seriedad en el control a los desmanes que algún actor armado, por ejemplo, quiera adelantar contra las elecciones. Porque se limita a decir que se actuará si va a haber problemas de orden público o fraude el día de los comicios. Y sí es el día anterior u ocho días antes, o seis meses antes, ¿qué va a pasar?

Concluyo advirtiendo que por todas las razones anteriores, más las primeras que señalé, no estamos de acuerdo con este proyecto y anunciamos también que nos retiramos del debate, porque no vamos a contribuir con la pantomima que aquí se está haciendo para volver presentable lo que es impresentable.

Muchas gracias, señor presidente.