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n más de una noche rememora su historia, hace su recorrido por los casi 20 años que está por cumplir. Recuerda como desde bebé su padre lo cargaba para todo lado. Desde las asambleas de trabajadores afiliados a Sinaltrainal2 - Bugalagrande, hasta el campo de fútbol a donde iba a practicar. Las primeras se le hacían largas y cansonas, mientras que el tiempo en el segundo le parecía corto.

Recuerda como el sindicato construyó los barrios Primero de Mayo, Cocicoinpa, José Antonio Galán y las Acacias. Los fines de semana o en las tardes, después de la jornada de trabajo, al tiempo que iban construyendo sus casas, los obreros compañeros de su padre, jugaban sus picao’s, en el potrero que dejaron para recreación de las familias.

Giovanny nunca pudo aprenderse los nombres de los compañeros de juego de su padre, pero los reconocía por sus sobrenombres, porque fábrica que se respete tiene su buen colocador de apodos. Los obreros tienen la cualidad de ponerle el mote adecuado al personaje adecuado, por alguna de sus características físicas o situaciones vividas. Por eso recuerda partidos de fútbol en donde sólo se escuchaban los gritos de: Chefer, Niño, Cóndor, Loncho, Timpana, Bebilacua, Morrocó, Chuleta, Paisa, Pollo, Carepata, Paloseco, Bordadora, Caritas, Tigre, Niñodios, Ovejo, Papirica, Gogo, Poker, Buitre, Lagartija, Pájaro, Cachalote, Muslo (y otros no publicables en un medio serio como éste). Algunos de ellos excelentes jugadores, que no se dejaron seducir por las propuestas tentadoras de equipos profesionales y prefirieron seguir siendo obreros.

En ese potrero, se construyó la cancha de fútbol. Fueron llegando los jóvenes, niñas y niños hijos de los trabajadores, sus vecinos y amigos, dándole más vida y juventud, generándole al sindicato la necesidad de crear lo que hoy es la Escuela de formación deportiva de Sinaltrainal.

La escuela de Sinaltrainal, que formó a Giovanny, hoy es una institución reconocida en el ambiente deportivo del departamento Valle del Cauca, porque de aquí sale la representación futbolística del municipio de Bugalagrande a las competencias deportivas departamentales, y porque se tienen convenios con algunos equipos profesionales: Deportivo Cali, Once Caldas, Deportivo Pereira, Deportes Tolima, Independiente Medellín y Envigado.

Como Giovanny, hoy hay más de 120 niños y jóvenes de diferentes edades, desde teteritos (4-6 años), preinfantil, infantil, prejuvenil, juvenil y mayores, se forman con entrenadores, médico, nutricionista, trabajadora social e instalaciones adecuadas. Es una organización que desde el sindicato está aportando a la realización de una política pública del municipio de Bugalagrande, como es el fomento del deporte en la comunidad.

Los ídolos de Giovanny son el Tino Asprilla, el profe y su papá. Sueña ser profesional, jugar en Italia, Inglaterra y otros países, triunfar y volver después de varios años, con su problema económico resuelto. Llegar por la puerta grande a Bugalagrande y especialmente a su escuela, ojalá como entrenador de fútbol.

En su sitio de concentración, Giovanny mira a su alrededor y encuentra compañeros de diferentes regiones del país, con diversos orígenes sociales y de procesos de formación futbolística diferentes. Pero él es el único que viene de una escuela de fútbol creada por un sindicato, que tuvo la capacidad de responder a otras necesidades de la comunidad, no sólo sus condiciones laborales de producción.

No se si el sindicato se de cuenta de ello, pero hoy, cuando las crisis arrecian y las políticas de las empresas apuntan a quedarse con todos los derechos sociales, la Escuela puede ser su mejor respaldo social.

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1 El nombre ha sido modificado para evitar bromas y relajos.

2 Sinaltrainal. Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de Alimentos.