Mientras Irán prosigue su ping-pong nuclear con la Unión Europea, poniendo en peligro la estabilidad regional, se prepara también para las elecciones que se celebrarán el viernes. Teherán enarbola la bandera de la democracia islámica y alimenta las esperanzas del mundo en torno a Rafsandjani, descrito como un símbolo de esperanza y moderación. Pero él fue ya presidente de 1989 a 1997, por lo cual encarna más bien el pasado que el futuro. De todos modos, el presidente no es la figura central del sistema político iraní. Este título corresponde a Alí Jamenei, el máximo dirigente del Consejo de los Guardianes de la Revolución, órgano que desempeña un papel central en la organización de las elecciones. _ Frente a este sistema, los jóvenes realizan manifestaciones y se aferran a la esperanza de un cambio. Esa esperanza se ha visto fortalecida por la liberación de Hamid Pourmand, un cristiano iraní juzgado por proselitismo y apostasía. Las presiones internacionales hicieron posible su liberación. Sin embargo, esta buena noticia no debe ocultar las malas que demuestran que Irán no es un Estado de derecho. ¿Es la liberación del Sr. Pourmand una respuesta a las presiones internacionales o tiende a propiciar el cambio? En todo caso, es obvio que cuando la comunidad internacional se une para alzar su voz, los mulahs no están dispuestos a enfrentarla. Eso prueba que hay que presionar aún más a Teherán.

Fuente
Washington Times (Estados Unidos)
Propiedad del reverendo Sun Myung Moon (Iglesia de la Unificación).

«Facing the Iranian elections», por Nir Boms y Elliot Chodoff, Washington Times, 16 de junio de 2005.