La ofensiva franco-alemana sobre la rebaja británica antes y durante la cumbre de Bruselas ha debilitado la presidencia británica de la Unión Europea ya antes de comenzar. Mientras que Tony Blair esperaba imponer su liderazgo con el apoyo de los Estados atlantistas, helo aquí ahora a la defensiva. El Primer Ministro Británico ha sido incluso presentado por Jean- Claude Juncker, presidente en ejercicio de la UE y a quien el primero sucederá el 1º de julio, como el principal responsable del fracaso de las discusiones presupuestarias. El New Labour y sus aliados se esfuerzan por lo tanto en desplazar el aspecto central del debate de la rebaja británica hacia la Política Agrícola Común (PAC).
En Der Spiegel, Tony Blair presenta a los lectores alemanes las grandes líneas de su defensa. Trata de marginar la posición francesa denunciando la PAC e insistiendo en que es ilógico que el 40% de los gastos presupuestarios estén dirigidos al 5% de la actividad económica europea. Insiste en que el Reino Unido da ya mucho dinero a la Unión y que está dispuesto a dar aún más a condición de que esto sirva a los que más necesidad tienen. Finalmente llama a una reforma de los sistemas de protección social en Europa, cuestión esta que podría muy bien encontrarse en el centro de la presidencia británica. En el Guardian, el ex ministro laborista y actual comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, retoma las grandes líneas de los argumentos del que fuera su primer ministro sin asumirlos verdaderamente. Considera que es necesario que Europa se modernice y que adapte su modelo social a la globalización. Sin embargo, desmiente que pueda tratarse de una norteamericanización del modelo europeo.
Esta ofensiva mediática encuentra un eco favorable en la prensa francesa mientras es algo más mitigada en el resto de la prensa europea. Así, en Le Monde, el nuevo ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, defiende la posición francesa y más precisamente la PAC. Al condenar los argumentos británicos, recuerda que esta política no es sólo un apoyo a los agricultores, sino que asegura igualmente la autosuficiencia agrícola de la Unión y contribuye al reacondicionamiento de los territorios, así como a la seguridad alimentaria (último señalamiento que puede verse como una evocación a la crisis de las vacas locas proveniente de Gran Bretaña). Llama a Europa a una reactivación económica, en materia de seguridad y de política exterior común.
La mayor parte de los demás actores europeos deploran este enfrentamiento sin dar la razón ni a uno ni a otro y condenando su egoísmo. La ministra austriaca de Relaciones Exteriores, Ursula Plassnik, se lamenta en Der Standard de que los dirigentes europeos hayan perdido el arte del compromiso. Se alinea, sin embargo, con la problemática británica y llama a un examen exhaustivo del sistema social europeo que no estaría ya adaptado a los nuevos desafíos de la globalización. Así, considera que los electores franceses y holandeses que votaron «no» en el Tratado Constitucional Europeo (TCE) perseguían una quimera, pues no es posible que el sistema social europeo los proteja aún hoy.
El ex consejero de Vaclav Havel, el muy atlantista Jiri Pehe, afirma en una tribuna difundida por Project Syndicate y publicada por el Korea Herald y Le Figaro, y esperemos que quizás otras, que los nuevos Estados miembros han demostrado su fuerte sentimiento europeo en la crisis presupuestaria de Bruselas. Por el contrario, los Estados de siempre han preferido replegarse en sus intereses nacionales. Rechaza por lo tanto la actitud de Londres al igual que la de París y llama a los Estados fundadores a prestar atención a los nuevos miembros.

Entrevistado en el sitio canadiense Macleans.Ca, la presidenta letona, Vaira Vike-Freiberga, se muestra optimista en cuanto a la evolución de la situación en la Unión a pesar del rechazo al TCE y del fracaso de la cumbre de Bruselas. Considera que las crisis son un fenómeno normal de la construcción europea y que la Unión sabrá superarlas. En cuanto a las relaciones de su país con Rusia, afirma que Moscú se niega aún a admitir los crímenes cometidos por el Ejército Rojo. Este señalamiento forma parte de la reescritura de la historia de Letonia iniciada por su presidenta. Pretende igualmente que Moscú trata aún de dominar a sus vecinos. Este último argumento es una de las razones por las cuales Washington apoya apasionadamente la ampliación hacia el Este de la OTAN y de la Unión Europea. Desde el punto de vista atlantista, hay que arrancar a toda costa a los países del antiguo bloque comunista a la influencia rusa para evitar la reconstrucción de un rival. Lamentablemente para este proyecto, algunos dirigentes europeos han llamado a una pausa en la ampliación tras el doble rechazo al TCE en Francia y Holanda. Como reacción a estas declaraciones, los partidarios de que prosiga la ampliación se movilizan.
La primera ministra ucraniana, Yuliya Tymoshenko, prosigue su cabildeo en una tribuna difundida por Project Syndicate y publicada, por el momento, por el Koreal Herald y el Taipei Times. Afirma que su país tiene su lugar en la Unión Europea y trabaja arduamente en este sentido. Sin embargo, pretende querer tener las mismas relaciones con Rusia que tiene Francia con Alemania. Apoyándose en esta analogía, pretende que Ucrania puede tener lazos fuertes con Moscú, aunque pertenezca a una entidad regional diferente, y acusa a Rusia de haber ocupado su país durante la existencia de la URSS. Es olvidar un poco rápido que Jruschov y, luego Brezhnev, ambos eran ucranianos.
El ministro de Finanzas de Bulgaria, Milen Veltchev, afirma en Le Figaro que no sería justo que Sofía fuera penalizada por la crisis europea actual luego de todos los esfuerzos realizados. Afirmando que su país es tan eurófilo como francófilo, llama a París a apoyar una próxima adhesión búlgara.
El embajador albanés en Francia, Ferit Hoxha, recuerda a Francia en Libération los compromisos asumidos a favor de la integración de los países de los Balcanes y especialmente en cuanto al suyo. Efectivamente, en la conferencia de Zagreb, Jacques Chirac había afirmado que los Estados de esta región pertenecían a la familia europea. Este llamamiento a una adhesión rápida de los países de los Balcanes es apoyado en Le Monde por el ex presidente alemán, Richard von Weizsäcker, y por los ex primeros ministros italiano, sueco y belga Giuliano Amato, Carl Bildt y Jean-Luc Dehaene. Dirigiéndose a los dirigentes europeos, piden que el rechazo al TCE no perjudique la integración de estos países. A pesar de los temores de las poblaciones de la Unión sobre las ampliaciones rápidas, los compromisos asumidos durante la cumbre de Tesalónica deben ser respetados.

Para la comisaria europea de Relaciones Exteriores, la austriaca Benita Ferrero-Waldner, estas ampliaciones sucesivas constituyen una de las pruebas de que la Unión es un actor global, con un peso en los asuntos mundiales y capaz de aportar la paz y la prosperidad a todo el continente y a sus vecinos. En Le Figaro, afirma que es esta imagen de Europa la que defenderá durante la cumbre con los Estados Unidos de la que ya hablamos en nuestras columnas. A pesar de las crisis internas, la Unión Europea puede ser un buen socio de Washington en la arena internacional, y especialmente en Irak e Israel, gracias a su soft power.

Sin embargo, ¿cómo hacer aceptar el proseguimiento de la actual orientación de la Unión Europea en el plano de la ampliación, la desregulación económica y el atlantismo luego del doble rechazo al TCE? La comisaria europea para la Comunicación, la sueca Margot Wallstrom, propone desarrollar un espacio público europeo. En el International Herald Tribune, sugiere que la Comisión Europea se aproxime a los partidos políticos y a los periodistas de la Unión para que todas las grandes cuestiones se vean desde el punto de vista europeo por parte de la población. Lejos de la creación de un nuevo instrumento democrático, se trata de un programa de propaganda cuyo objetivo es hacer aceptar mejor la Unión por parte de las poblaciones tras los fracasos de los referendos francés y holandés.