La semana pasada fui a Washington, allí donde George Marshall firmó en 1947 el Plan que lleva su nombre. En aquellos momentos el proyecto despertó una polémica, pero en nuestros días nadie cuestiona su interés. Basta comparar la situación actual de Alemania con la que existía en 1945. En la actualidad, el Medio Oriente posee el mismo interés estratégico que la Europa de 1945.
La semana pasada fui a Bruselas con una delegación iraquí para ayudar a la reconstrucción de mi país. Me reuní con George W. Bush y Tony Blair, y ambos optaron por apoyar la democracia y la libertad en Irak. Para ellos no se trata sólo de una cuestión de principios. Es también una cuestión de seguridad para su país en la lucha contra el terrorismo. Combatir el terrorismo es una política compleja contra el adoctrinamiento. Para lograrlo hay que desarrollar una sociedad democrática y una prensa libre. _ Yo no soy sólo el primer dirigente del mundo árabe democráticamente electo, soy también el primer Primer Ministro del Medio Oriente que proviene de un grupo de oposición islámico y que encabeza una coalición que reúne a diferentes grupos políticos y étnicos. Con esa coalición eliminaré el legado de Sadam Husein. Para ayudarnos en eso necesitamos un nuevo Plan Marshall. Tenemos que borrar 40 años de régimen fascista y para hacerlo necesitamos contar con la ayuda de las democracias occidentales.

Fuente
The Times (Reino Unido)

«A new Marshall plan for Iraq», por Ibrahim al-Jaafari, Times, 27 de junio de 2005.