Por su vida, palabra y obra escrita, el Papa Juan Pablo II erigió los cimientos de una liberación que causó viva impresión en Polonia y sigue aún expandiéndose. Gracias a él, vivimos hoy en una Polonia diferente. Gracias a él puedo expresarme. En el bloque comunista, los ejércitos totalitarios y sus agentes combatían cualquier iniciativa favorable a la democracia. Durante años traté de reagrupar a personas dispuestas a luchar contra el comunismo pero no lograba movilizar a mis conciudadanos pues estaban abajo los efectos del miedo. Todo cambió en 1979 cuando Juan Pablo II visitó mi país. Un polaco se había transformado en Papa y volvía a su país para decirnos que no tuviéramos miedo. El mundo fue entonces testigo de una manifestación de fe en un país comunista. El Papa restauró el orgullo polaco, desencadenó los vientos de revuelta en Europa. Somos ahora huérfanos del Santo Padre quien volvió a los brazos de Dios. Nos legó sin embargo una profunda fe en valores que seguiremos defendiendo.

Fuente
Los Angeles Times (Estados Unidos)

Los Angeles Times Referencia: «Was the Pope Polish? Yes, Thank God», por Lech Walesa, Los Angeles Times, 17 de abril de 2005.