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El huracán Denis antes de alcanzar las costas cubanas.

La noticia hubiera provocado risa si no fuera porque el tema que la provoca es una verdadera tragedia humana. La administración del Presidente Bush le ofreció al gobierno de Cuba la ridícula suma de 50 mil dólares de «donativo humanitario como ayuda generosa» para resolver los estragos ocasionados en la isla por el paso del ciclón Dennis.

Como era de esperar el gobierno de Cuba rechazó- y eso lo sabían muy bien en Washington- la humillante oferta, señalando el propio Fidel Castro que ni aunque fueran mil millones los que ofreciera el Presidente Bush, igualmente serian rechazados, por venir de quien viene, un gobierno cuya política hacia Cuba está marcada por la implementación de una ley de Embargo cruel que viene afectando desde hace años el desarrollo normal de la economía cubana.

Los datos publicados en la prensa sobre los daños materiales ocasionados en el país por el ciclón Dennis son bien elocuentes. Pasan de los 1,500 millones de dólares, además de las 16 preciosas vidas humanas que no hay dinero que pueda restituirlas. De manera que muy poco o nada aliviaría la situación trágica por la que atraviesa la familia cubana con esos 50 mil dólares que ha ofrecido el gobierno de Estados Unidos, la nación más rica y poderosa del planeta cuyo gobierno con su cicatera mezquindad a quien ha puesto en ridículo ha sido al siempre generoso pueblo norteamericano.

La política, la política exterior de un país, cuando está dictada por la mezquindad, el odio y el resentimiento, a lo que se añade la arrogancia imperial, se traduce en torpeza que mancha la imagen de la nación que así procede.

¿Es que no se dan cuenta que el mundo los están mirando? Porque la noticia de que la mezquina ayuda ofrecida a Cuba por Estados Unidos es de solo 50 mil dólares cuando el desastre provocado por el paso del ciclón Dennis se calcula en 1,500 millones de dólares, ha sido publicada en toda la prensa mundial y no puede menos que reflejar una pésima imagen del gobierno norteamericano en toda su mezquina ruindad ante los ojos de todos los pueblos de la tierra.

El Embargo, bien sabemos que el gobierno Republicano del Presidente Bush no lo va a levantar, ni aunque se lo pidan los once millones de cubanos y todos los gobiernos del planeta. Eso se viene haciendo por años en las Naciones Unidas y la respuesta de Washington ha sido siempre un rotundo no al cambio de política hacia Cuba. Por ahí la puerta para aliviar la tragedia que sufre el pueblo cubano, seguirá cerrada.

Pero cuando es la inteligencia la que determina la conducta, a Washington le queda un camino para salvar la cara ante tanto empecinamiento y torpeza. !Que se levanten las restricciones de viajes a la isla! Que sean los propios cubanos de acá los que vayan a socorrer a los cubanos de allá con su ayuda humanitaria y generosa en un abrazo de pueblo a pueblo para que nadie diga que un gobierno o el otro ha tenido que dar su brazo a torcer.

¿Qué menos se puede pedir en estos momentos de tragedia para el pueblo cubano? Decir que no sería otra nueva torpeza de Estados Unidos. Pero en fin, a la torpeza de Washington en su política hacia Cuba, ya estamos acostumbrados. Y la costumbre se hace ley aunque sean torpes la costumbre y la ley.