En definitiva, es Zalmay Khalilzad quien podría ser nombrado embajador de Estados Unidos en Bagdad, en sustitución de John Negroponte, quien fue nombrado a su vez supervisor de todas las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Después de dirigir en los años 80 el Consejo Nacional de Seguridad, la creación y la manipulación de los movimientos islámicos en el mundo, Khalilzad fue nombrado por el presidente George W. Bush como embajador itinerante para los iraquiés libres, o sea encargado de la preparación política de la era post-Saddam Hussein. Más tarde, fue nombrado embajador en Afghanistan donde instaló en el poder a su amigo Hamid Karzai a golpe corrupción y de fraude durante las elecciones. Ambos hombres se conocieron cuando trabajaban juntos para la firma petrolera Unocal. El nombramiento de Khalilzad en Bagdad corresponde a la transferencia de la actividad represiva al gobierno autóctono. El embajador de Estados Unidos ahora se dedica al móvil principal del desplazamiento del gigantesco contingente militar estadounidense: la explotación del petróleo.