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Una ola de paros, con mayor alcance en la esfera de la salud en la provincia de Buenos Aires, alcanza hoy a distintos sectores laborales y la situación tiene visos de prolongarse y ampliarse.

Convocada por la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (CICOP), los empleados no médicos de todos los hospitales públicos de la provincia (casi 80) detuvieron hoy las actividades por 48 horas en demanda de una recomposición salarial y más presupuesto para el sector.

El gobierno provincial, como respuesta, anunció que descontará los días de haber a quienes se ausenten de su puesto, medida aplicada anteriormente a los empleados de la educación en huelga.

La CICOP, adscrita a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), acusa al ejecutivo del territorio de incumplir el compromiso de inscribir en la plantilla permanente a miles de empleados con puestos precarios y de llevar a cabo despidos injustificados.

También le imputan una profundización de ajustes presupuestarios que podrían hacer colapsar el sistema de salud.

La ATE informó que si no hay negociación para analizar sus demandas detendrán las labores en el sector los días 19 y 20, mientras que pronostican un paro general en toda la administración pública provincial el 25 y el 26.

A pesar de la huelga, los sindicalistas explicaron que los servicios de urgencia, la atención a los pacientes internados y las cirugías programadas para estos días estarán totalmente garantizados por acuerdo de los médicos.

A esta ola de paros programados del sector de la salud se sumó hoy una huelga general de 72 horas del personal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, en reclamo de un 30 por ciento de incremento salarial, la adopción de un escalafón unificado y la oficialización de un incentivo laboral.

Esa acción afectará los servicios en la Inspección General de Justicia, los Registros de la Propiedad Automotor y de la Propiedad Inmueble y la Dirección Nacional de Reincidencia, a cargo de la emisión de certificados de antecedentes penales.

Mientras estos sectores detienen sus actividades, se llevan a cabo negociaciones de urgencia entre representantes obreros y la patronal para intentar evitar una huelga de ferroviarios de la capital, anunciada para mañana.

Los empleados de la Unión Ferroviaria reclaman una inmediata recomposición salarial del 40 por ciento y una intervención del gobierno para determinar hacia dónde van los subsidios del Estado a las entidades privadas a cargo de ese tipo de transporte en Buenos Aires.

PL