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Por Herbert Mujica Rojas

En poco tiempo más Telesur aparecerá en las pantallas con el propósito de construir una alternativa latinoamericana a todas las grandes redes que nos trae el cable y que son, entre las principales,CNN y BBC. Ciertamente, ni todo lo que dicen o propagan es cierto y ¡mucho menos! conveniente a los intereses de la América morena. ¡Las más de las veces sus mensajes retorcidos, maquillados y mentirosos, pretenden la justificación de bombardeos, invasiones, guerras con dedicatoria y la salvaguardia de pseudo-valores que ellos mismos son los primeros en destruir con su violencia mediática!

Un representante norteamericano de Florida, Connie Mack, empuja una reacción estadounidense a lo que llama la amenaza del presidente venezolano Chávez contra el «equilibrio de poderes en el hemisferio occidental» y que por tanto Washington debe «iniciar transmisiones de radio y televisión que ofrezcan a los venezolanos una fuente de noticias precisa, objetiva y completa». ¡Aunque usted no lo crea, la estupidez de este gringo es genuina!

Es probable que muchos no estén de acuerdo con la composición accionaria de Telesur que tiene «aporte venezolano del 51%, argentino del 20%, cubano del 19% y uruguayo del 10%».

Amén que se prevé, de igual manera, que los contenidos respondan en proporción participativa. ¿Y qué? ¿Acaso CNN no transmite lo que la publicidad de las empresas pagan para que se vea? ¿No fue la guerra genocida de Estados Unidos en Irak un negocio de Bechtel para reconstruir lo que sus aviones destruían en alianza con Gran Bretaña en Irak?

Rescatable, desde todo punto de vista, que los latinoamericanos piensen por sí mismos y no por las idioteces que muchas veces irradian CNN y BBC. ¡Libertad: cuántos crímenes se cometen en tu nombre! Para los débiles mentales que los nativos de Latinoamérica, de las gentes de café con leche que decía Rómulo Betacourt, se pongan los pantalones y decidan dar su versión de los hechos, constituye algo inaceptable y hasta audaz. ¿Y porqué no?

Un ejemplo comprobable. En Perú todo aquel que no esté en los cogollos o pandillas que gobiernan en los medios de comunicación, simplemente no existe.

Sus denuncias pasan desapercibidas. Si se muere, el hecho no ocurre, porque son ignorados. Los grandes temas definitorios de cómo se regala la patria vía concesiones o contratos hechizos o licitaciones con nombre propio, jamás se discuten. Por el contrario se los maquilla como bondades de la globalización y de inmediato salen los gurúes, alquilados por pingues dólares a pontificar sobre estas barbaridades.

Si usted es un contestatario, el sistema lo obliterará y lo condenará a ser un cadáver ambulante. ¡A menos que pase por el aro y se rinda al establishment! En pequeño, los medios, hacen exactamente lo mismo que CNN o BBC en el mundo.

Frente a ello nace Telesur. Y siempre será mejor o más discutible o más beneficioso, entendernos entre latinoamericanos con nuestros testimonios y yerros que aceptar sumisos y vencidos ante la historia, las supuestas verdades que nos envían desde Gringolandia o sus adláteres, plenas en fraudes, justificaciones genocidas y artilugios disociadores que provocan un río revuelto y ganancia de pescadores.

¡Les cuadre o no, viva Telesur!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!