La Unión Europea tiene un papel que desempeñar en el proceso actual en el Líbano, más allá de la aplicación de la resolución 1559 y de la condena del asesinato de Rafic Hariri. Sería buen que el ejército sirio saliera del Líbano, pero eso ni basta ni está exento de riesgos. Además de la ocupación militar, la pax siria se basa también en la penetración de las instituciones libanesas y en el control de la población mediante servicios de inteligencia que no tienen nada que envidiar a la extinta Stasi. Por consiguiente, es necesario desmantelar también esa red en el Líbano. Enseguida, porque el ejército libanés y las autoridades "leales" están a sueldo de Damas y son un clon del régimen de Vichy. Debemos asegurarnos del buen desarrollo de las elecciones legislativas previstas para el próximo mes de mayo. Esas elecciones, anunciadas hace tiempo, resultan mucho más necesarias en la medida en que el gobierno se vio obligado a renunciar bajo la presión popular, cuyo coraje, determinación, madurez y carácter democrático debemos saludar. Esa presión popular trascendió además las divisiones religiosas. Para eso, el envío de observadores internacionales y en especial europeos, que podrían controlar el buen desarrollo del escrutinio, constituye un imperativo. Después, sería necesario considerar la retirada siria acompañada de una fuerza europea de mantenimiento de la paz provista de un mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La Unión Europea ha demostrado ampliamente su rechazo total a cualquier veleidad expansionista: por el contrario, son los Estados limítrofes los que tocan a su puerta. Es evidente hoy que los países del antiguo bloque soviético que se han integrado a la UE están sólidamente anclados en los valores europeos. Sin embargo, ese reto no se había ganado de antemano. Para convencerse de eso, basta con observar las desviaciones autoritarias del poder establecido en Moscú y su forma indignante de actuar en lo tocante a la situación chechena. La perspectiva de adhesión a la Unión Europea constituye sin duda alguna un motor poderoso para el tránsito democrático: Turquía es la prueba de ello y el modelo europeo ha servido de motor al impulso democrático en Ucrania. Si, hasta los años 90, la Unión Europea se mostró dramáticamente incapaz de influir en el tablero político internacional debido a sus divisiones internas, recientemente supo sacar una madurez todavía insospechada de sus propias divisiones sobre Irak. Lo está demostrando en la cuestión nuclear iraní. Estoy íntimamente convencido de que la Unión Europea tiene, por una historia común, un papel que desempeñar en el "complicado Oriente". Debemos ayudar a reconstruir ese Líbano de la cohabitación de la preguerra. Ese país que, con la invasión siria, terminó perdiendo su sentido de la hospitalidad democrática y quedando tristemente en el recuerdo debido a la matanza de palestinos en Sabra y Chatila, está conociendo un fenómeno similar al que conoció Ucrania, donde las aspiraciones democráticas populares han terminado manifestándose contra el poder establecido. La paz entre israelíes y palestinos será mucho más factible cuando sus vecinos del Norte logren emprender, con la ayuda de Europa, un proceso democrático que todos creen hoy irreversible.

Fuente
Libération (Francia)
Libération ha seguido un largo camino desde su creación en torno del filósofo Jean-Paul Sartre hasta su adquisición por el financiero Edouard de Rothschild. Difusión: 150,000 ejemplares.

«L’Europe pour un Liban libre», por Daniel Cohn-Bendit, Libération, 15 de marzo de 2005.