Después de haber inscrito al Hezbollah en su lista de organizaciones terroristas, el Departamento de Estado presionó exitosamente a Francia para poner fin a la difusión por satélite de la cadena de televisión Al-Manar hacia Estados Unidos, y acto seguido ha calificado también a ese medio de difusión de organización terrorista. Aprovechando la coyuntura de la «revolución del cedro» que se está llevando a cabo en el Líbano, el Departamento de Estado movilizó a sus amigos del Parlamento Europeo. En una resolución aprobada el 8 de marzo de 2005, los parlamentarios pidieron al Consejo Europeo que «ponga fin a las acciones terroristas» del Hezbollah, «si existen pruebas irrefutables» de estas. Posteriormente, el Departamento de Estado movilizó a los representantes norteamericanos. El 14 de marzo, éstos últimos aprobaron por 390 votos a favor contra 3 una moción en la que le exigen a la Unión Europea que califica al Hezbollah de organización terrorista. Pese a la censura de las imágenes del Hezbollah, y los comentarios tendientes a presentarla como una «milicia», resulta difícil negar que ese partido político dispone de la más amplia base electoral en el Líbano y que goza de una verdadera consideración incluso entre sus opositores. Teniendo en cuenta que no puede haber democracia en el Líbano si se excluye la principal fuerza política, Francia rechazó de inmediato la petición del Congreso de Estados Unidos.