La práctica de la lectura cada vez se va haciendo menos "práctica" en nuestro Perú de hoy. Y si hablamos de los niños de esta generación, pues deben ser contados con los dedos de la mano los que continúan con ésta que ya se va convirtiendo en casi un mito.

Y es que antiguamente la lectura era una tradición que se impartía en los más íntimos vínculos de la familia peruana.Y en eso jugaba un papel muy importante la casi mayoría de excelentes maestros que brindaban educación de primera en ese entonces. Quien suscribe, con mucho esfuerzo ha inculcado y seguirá inculcando en sus hijos, principalmente la práctica de la lectura, la cual se consigue a través de la adquisición de algunos textos de primera calidad que aún subsisten a los años y otro tanto viene de la "inversión" mensual que se destina de nuestros magros ingresos a esta tradición familiar, que mi madre y mi abuela inculcaron con mucho cariño y dedicación.

Producto de seguir llevando adelante -repito con mucho esfuerzo- esta tradición familiar me convertí en un asiduo visitante de diversas librerias de primera calidad y de un particular prestigio para adquirir mensualmente una cierta cantidad de libros que pasan de mano en mano en el calor del hogar. La librería Crisol del Centro Comercial Jockey Plaza se convirtió así en una de mis preferidas para adquirir casi 10 libros en los últimos tres meses, lo que me hizo pensar -muy equivocadamente- que me había hecho "caserito" de estos señorones, y me merecía, por ende, de un especial trato.

Pero ¡oh sorpresa desagradable! pues no han tenido la menor consideración a este usual cliente que se ha visto maltratado con la última adquisición hecha en este centro de la cultura hace apenas unos días (el 23 de julio para ser más exactos).

Este ingenuo cliente compró la novela infantil denominada Charlie y la Fábrica de Chocolate del autor Roald Dahl, y el producto en mención vino ¡súper fallado (ocho páginas en blanco)!, lo cual no fue advertido a tiempo, pues el producto vino sellado.

Este es seguramente un caso entre mil en esta librería de prestigio A-1, pero la reacción y el trato dado a nuestro reclamo fue verdaderamente de ¡un nivel de cantina! Primero nos indicaron de, muy mala manera, que ese era “el único ejemplar” que existía en la librería.

Segundo, que debíamos regresar en unos días para "recordarles" el reclamo y, por último, que regresáramos otro día. Lo peor de todo es que todo esto nos generó un gasto extra en transporte, además del mal humor de haber sido casi expulsados de esta librería como si fuéramos unos delincuentes.

Lo cierto es que ya han pasado varios días, estos señorones no se han comunicado con nosotros, a pesar de tener nuestros datos, y ¡lo que es peor! es que estos sinverguenzas pretenden que nosotros nos traslademos nuevamente a hacer el respectivo cambio "cuando les llegue un siguiente ejemplar de este librito que no lo tienen en este momento". ¿Puede creer esto amigo lector? ¿Puede creer también que todo este maltrato y falta de respeto al cliente fue hecho a una menor de edad, en este caso mi hija de 12 años, primera interesada en la lectura de este librito? ¿Increíble verdad? No hay duda de que este tipo de establecimientos, si desean tener un nivel adecuado, pues definitivamente deben invertir en gente capacitada que sepa tener un adecuado trato con los clientes y saber reaccionar equilibradamente cuando se hace un reclamo justo y valedero.

Esperemos que los señorones de la Librería Crisol, dirigidos por un tal Candiotti, sepan rectificar su error y procedan al cambio como corresponde. Nos envíen el ejemplar bueno de este cuento infantil y hagan una evaluación de su personal para quitarles el mal humor. Ellos tienen una amplia serie de buenos libros al alcance de su mano, para relajarse y mirar hacia su interior; uno de los que les podría sugerir son la serie de libros de Deepak Chopra o David Fischman o de lo contrario la tradicional serie de José Ingenieros o por último el casi ya desaparecido Manual de Buenas Maneras de Carreño.

¡Si no lo tienen, señor Candiotti, pues avíseme se los podría prestar...o mejor pensado, alquilar!

Guillermo Tejada Dapuetto DNI 07541222