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Ricardo Infante, Sin título

Si de rebote se trata para que exista energía cinética la de tipo potencial debe continuar operando. Sin querer paragonar fenómenos de la física a la compleja y endemoniada economía, en el caso de la sociedad venezolana luego de conocidos los resultados del primer trimestre del año 2005, el producto interno bruto (PIB) continúa su crecimiento a un ritmo importante.

Según los datos suministrados por el Banco Central de Venezuela el crecimiento del PIB en el primer trimestre del 2005 en comparación con el primero del 2004 fue de 7,9%.

Es conveniente situar la cifra del PIB del primer trimestre del 2005 en lo que ha venido ocurriendo desde el inicio del gobierno en febrero de 1999. Como ya es conocido durante todo el año 1999 el crecimiento del PIB fue negativo, pero mejoró en forma progresiva al pasar de un -8,9% en el primer trimestre a -2% en el cuarto de ese mismo año.

El promedio durante ese año fue negativo cercano al 6%. Pero ya a principios del 2000 comenzó a crecer el PIB en 3,3% para el primer trimestre, cuestión que continuó durante el año 2000 y el 2001, durante ocho trimestres sucesivos se tuvieron crecimientos positivos del PIB con una media de 3,5%.

Conocidos también son los eventos ocurridos a partir de finales del 2001, durante el año 2002 y casi todo el 2003. Como una especie de correlato a la desestabilización política producida en ese período, durante siete trimestres el PIB decreció con valores promedios de 10,2%. Pero ya para el cuarto trimestre del 2003 comenzó de nuevo a crecer al llegar el a 6,6%, situación de crecimiento que se ha mantenido desde entonces hasta este primer trimestre del 2005, de manera consecutiva durante seis trimestres.

El promedio del PIB positivo para estos seis trimestres llegó a 14,6%. Ciclos los anteriores, preñados de una situación política complicada pero que reflejan también las capacidades de un aparato productivo en sintonía con los cambios que se vienen dando en el país, y con el esfuerzo realizado por su población por salir del marasmo en el cual trataron de inmiscuirla.

Aparte de este comentario de contexto, lo primero que debemos resaltar es que este fenómeno de crecimiento se viene dando de manera sostenida gracias a una política económica que busca mantener no sólo los equilibrios macroeconómicos, sino que igualmente busca transformar cualitativamente el aparato productivo interno a nivel meso y microeconómico.

Durante el primer trimestre de cada año el crecimiento respecto al cuarto del año anterior sufre una merma estacional que en media llega a 6,3%, en lo correspondiente a este último primer trimestre la disminución estuvo por debajo de ese promedio al llegar a 5,7%. Es importante señalar como el 90,8% del crecimiento correspondió al sector no petrolero, destacando el sector no petrolero privado cuya ponderación es de 58,2% y al haber alcanzado un crecimiento del 9,5% incidió en un 70% del total del crecimiento del PIB trimestral. Mientras tanto el sector petrolero creció solamente un 1%, particularmente el privado con un 4,1%, dado que el público se mantuvo constante con un imperceptible 0,1%.

Debe decirse que el crecimiento obtenido del PIB se encuentra en el percentil 85 de la serie considerada, mostrando la excepcionalidad del crecimiento alcanzado. Al revisar el crecimiento relativo a los diferentes sectores resaltan dos por la consistencia que han tenido a lo largo del año pasado y este primer trimestre, nos referimos al de las Comunicaciones que siguió aumentando su tasa para alcanzar un 16,2%, mientras que la Construcción que había venido recuperándose durante el año 2004 con una media de 33,2% trimestral, llegó en el primer trimestre último a 15,4%.

En el sector de la manufactura el crecimiento puede parecer modesto por lo que nos tenía acostumbrados durante el 2004 cuando promedió trimestralmente un 27,5%, descendiendo desde un 50,9% en el primer trimestre del 2004 hasta llegar a un 14,7% en el cuarto de ese mismo año.

Cabe destacar que dentro del crecimiento de la manufactura privada con un promedio del 6,5%, seis de los subsectores superaron la media, entre ellos, en orden decreciente la fabricación de vehículos automotores y remolques llegó a 45,7%, siguiéndole la fabricación de muebles con una tasa de 29,8%, luego continúan, entre otros, la fabricación de productos elaborados de metal exceptuando máquinas y equipos con 17,3%, la fabricación de sustancias y productos químicos con 14,2% y la fabricación de otros productos no metálicos con 12,4%.

Como parte de la demanda agregada interna que creció un 20,3% es de destacar el aumento de la inversión bruta fija con un 38,8% superando la tasa alcanzada durante el segundo y el cuarto trimestre del 2004 cuando llegó a 38,3% y 35,3% respectivamente. Base de ello fueron los crecimientos en el ramo vehicular 45,7% y a aquellos destinados a la inversión con 41,4%, renovando la flota que se encontraba en parte obsoleta. El componente consumo final de la demanda en lo privado creció en un 12,2%.

Balanza de pagos

La cuenta corriente de la balanza de pagos siempre positiva gracias a las exportaciones petroleras alcanzó a 4.620 millones de dólares para compensar la cuenta capital y financiera deficitaria dando un saldo neto de 1.720 millones de dólares. La cuenta corriente superó en un 31,3% lo que había sido en el primer trimestre del año 2004 sobretodo por el crecimiento en el sector petrolero público.

En cuanto a las importaciones el crecimiento fue mayor que en las exportaciones al llegar a una tasa de 56% con relación a las del primer trimestre del año anterior. El diferencial de las importaciones versus las exportaciones no petroleras continuó siendo negativa en 2.889 millones de dólares persistiendo una de las características de nuestro desbalanceado comercio exterior. Mientras tanto las exportaciones petroleras privadas llegaban a un 21,8% del total de las públicas que sumaron 7.925 millones de dólares.

Fuerza de trabajo

Tomemos en consideración ahora uno de los aspectos de este crecimiento continuado observando una de las variables que vienen impactadas por el. Nos referimos al empleo. Es conocida su estructura en cuanto a que más de la mitad de la población económicamente activa se concentra en las ramas de los servicios comunales, sociales y personales con un casi 30% de la misma, si a ello sumamos la rama del comercio, restaurantes y hoteles con un 23,4%, ambas ya superan el 50%.

Mucho más atrás queda la rama manufacturera con un 10,6% del total y por debajo del 10% le siguen las actividades agrícolas, pecuarias y las relativas a la caza con un 9,9% y luego la construcción con un 7,9% y el transporte, almacenamiento y comunicaciones con un 7,4%. En cuanto al nivel de desempleo en esas ramas la construcción continúa siendo la mayor con un 23,6% debiéndose notar que es también aquella donde decrece más rápidamente por sus propias características. Desde un máximo que alcanzó la tasa del desempleo en el primer semestre del 2003, con un 37,3%, luego de las conocidas razones atribuidas al golpe de estado de abril y el sabotaje petrolero posterior, el descenso del desempleo en esa rama ha sido de 13,7% en menos de dos años. En el otro extremo del nivel de desocupación la rama agrícola mostró a finales del 2004 una tasa de 7.1% muy por debajo de la media.

En la medida que el sector de la construcción se continúe recuperando y así los muestran las cifras del PIB de dicha rama esa tasa continuará disminuyendo, particularmente por la contribución proveniente del sector vivienda donde el componente del factor trabajo tiene una importancia evidente. En el sector manufactura la recuperación también ha sido notable al pasar la tasa de desempleo desde un 18% en el primer semestre del 2003, a un 12% en el último semestre del 2004.

La incorporación de la pequeña y mediana industria así como la política impulsada por el gobierno nacional en cuanto a la economía popular va señalando un camino importante al disminuir la capacidad ociosa por un lado, y por la otra, al incorporarse nuevos contingentes de trabajadores a los núcleos endógenos que se han venido conformando.

Esta interacción con el desarrollo de la producción en las industrias medias y grandes que también han venido acompañando el proceso de crecimiento permitirán por la vía de los encadenamientos productivos disminuir el desempleo y reactivar el consumo.

Uno de los elementos que vienen a reflejar el llamado ¨rebote¨ puede verse a través de la tendencia decreciente de la tasa de desocupación la cual viene descendiendo desde un 15,5% en enero correspondiendo a 1.844.470 personas para llegar a un 12,1% en abril del 2005. Esos 3,4 puntos porcentuales significan 393.738 personas menos desempleadas.

Para tener una idea comparativa en relación al mismo mes del año 2004, esto es en abril, la diferencia en términos relativos llega a 4,2% mientras que en términos absolutos la disminución llega a los 521.688 menos desempleados que los que se tenían. Cifras considerables con tendencia hacia la baja en un indicador ligado a la reactivación productiva. La cifra más cercana al 12,1% de abril se tiene en noviembre del 2004 con un 12,8%, y para alcanzar el mínimo de la tasa de ocupación, la de diciembre del 2004 la diferencia es de apenas 1,2% y en términos absolutos de 112.932 personas.

Mas aún el único valor en términos absolutos menor de desempleo sobre la cifra alcanzada en abril se obtuvo sólo en diciembre del 2004 con 1.337.800 versus lo de abril de 2005 con 1.450.732. Todo ello hace prever que a finales de año la tasa de desocupación será menor al 10% alcanzando esa cifra por primera vez en los años de gobierno desde febrero del 1999. En consecuencia, no sólo se absorbe el nuevo contingente que se incorpora al mercado de trabajo sino que adicionalmente disminuye sensiblemente la cifra de quienes se encontraban en situación de desempleo pleno. Esta desaceleración corre en paralelo con la reactivación del aparato productivo que se viene logrando en los últimos seis trimestres desde el último del 2003, todo el 2004 y el primero del 2005.

Por otro lado, el empleo generado disminuye porcentualmente en el sector público hasta un 15,9%. Mientras en dicho sector en términos absolutos aumentó. Tendencia esta suficiente cómo para quebrar la sensación de un simple ¨rebote¨ el cual va quedando en desuso como calificativo para desmeritar la reactivación en curso, que deja sin argumentación la matriz de opinión de quienes se dedican a tratar de tapar el sol con un dedo.

Canasta Alimentaria Normativa

Otro lado de la producción lo representa la medición del costo mensual en bolívares de un conjunto de alimentos, lo que se denomina la Canasta Alimentaria Normativa.1 Su valor alcanzó para abril del 2005 el monto de 350.903,78 bolívares y se mantenido prácticamente invariable desde enero de este mismo año, cifra que puede ser relacionada con la reciente medida de adoptar un sueldo mínimo de 405.000 bolívares mensuales a partir del primero de mayo. El crecimiento interanual con respecto a abril del año anterior alcanzó un 12% que comparado con el índice inflacionario anualizado que llega a un 15,8% se encuentra 3,8% por debajo.

De allí la importancia doble de mantener la Misión Mercal como medio para abaratar los costos de los alimentos por un lado, y el proseguir la lucha antinflacionaria por el otro. Mientras tanto ese combate se une en otras vertientes al aumento de la producción y el producto como señalábamos más arriba acompañado por la tendencia a disminuir el desempleo con cifras que marcan la pauta en los últimos años. Producción por un lado y consumo por el otro, como lados de la misma ecuación que permitirán seguir en la senda de un crecimiento que lleva seis trimestres consecutivos, suficientes para dejar de lado lo falso de las acusaciones infundadas acerca del mal llamado ¨rebote estadístico¨.

Para terminar, debemos dejar sentado que en el mundo de las opiniones todas son respetables, mientras que en el campo de los hechos algunas o muchas de ellas dejan de tener significación. No se trata solamente de opiniones, se trata sobretodo de hechos. Los perros ladran, señal que cabalgamos, le decía a Sancho su eterno acompañante, al oír semejantes voces agoreras...

La Canasta Alimentaria Normativa es un indicador estadístico que tiene por objeto ¨determinar el valor o costo mensual en bolívares de un conjunto de alimentos, que cubren la totalidad de los requerimientos de energía y nutrientes de una familia tipo de la población venezolana, tomando en cuenta sus hábitos de consumo, las disponibilidades de la producción nacional y el menor costo posible¨.

Tales alimentos se refieren a un hogar tipo de 5,2 personas, cubren la totalidad del requerimiento diario promedio per cápita de energía y nutrientes de la población venezolana, aportan un promedio de 2.200 calorías diarias por persona y se adaptan a las posibilidades de la producción nacional. La información suministrada por el Instituto Nacional de Estadística se refiere a 13 ciudades del país