Con sus 12,2 toneladas, era la más pesada de las estaciones espaciales que existían en el mundo por aquellas fechas: solamente los equipos de investigación pesaban 3,5 toneladas.

El aparato estaba destinado para un estudio multidisciplinario de los rayos espaciales, así como de la interacción con las partículas de energía superalta. Dicho programa de investigación fue continuado más tarde en las estaciones Proton-2, -3 y -4. La estación y los equipos científicos a bordo ya pesaban 17 y 12,5 toneladas, respectivamente. El lanzamiento se efectuó con la ayuda del cohete pesado de carácter universal Ural UR-500, diseñado por el académico Vladímir Chelomey y sus colaboradores.

Las prestaciones tácticas y técnicas del cohete superaban notablemente las de todos los propulsores de fabricación soviética y extranjera. En su versión militar, el cohete podía transportar ojivas nucleares de 50 megatoneladas a otros continentes y usarse de este modo en plan de represalia en caso de que la URSS fuese agredida por alguno de sus enemigos potenciales.

Era, efectivamente, un proyecto colosal. La primera etapa del cohete incluía siete bloques: uno, central, y seis laterales ubicados en torno a él. Cada bloque tenía un reactor de 150 toneladas de empuje.

El segundo escalón estaba compuesto por un bloque único, del mismo diámetro que el bloque central de la primera etapa. En la rampa de lanzamiento se le echaban al cohete los componentes agresivos del combustible, usándose el tetróxido de nitrógeno como oxidante y la dimetilhidrazina asimétrica (heptil) como combustible. El peso de lanzamiento era de casi 600 toneladas.

Durante el desarrollo del cohete se hizo obvio que el tamaño del primer escalón, con las características proyectadas, impedía realizar su transporte en tren. El cliente, o sea, Defensa, insistía entretanto en que el cohete fuese transportado precisamente por vía férrea. El académico Chelomey optó entonces por una decisión sin precedentes, que era sujetar los tanques del combustible al del oxidante, formando un paquete único. Dicho esquema convenía a los militares, así que los diseñadores lo tomaron como base.

También fue original la idea de rampas de lanzamiento. Por primera vez en la práctica mundial se decidió que dos rampas idénticas, situadas a una distancia de 600 metros una de la otra, compartiesen un mismo conjunto de equipos y sistemas necesarios para preparar y efectuar lanzamientos.

En un principio se contemplaba crear tanto una rampa terrestre como subterránea, para realizar lanzamientos desde un silo, pero más tarde el desarrollo de esta última variante fue cesado.

El primer lanzamiento piloto de UR-500 tuvo lugar el 15 de mayo de 1964. Los ensayos realizados en el polígono de Novaya Zemlya con una ojiva nuclear de 25 megatoneladas demostraron que la explosión del prototipo original, de potencia doble, podría provocar una catástrofe global, así que esa idea fue descartada. Lógicamente, el cohete diseñado para transportar semejante carga nuclear también se volvió innecesario, de modo que el proyecto del misil balístico intercontinental Ural UR-500 fue cerrado en el mismo año 1964.

A partir de este modelo se creó un vector espacial en las versiones de dos y tres escalones, denominadas Proton y Proton-K, respectivamente. Era un diseño acertado. Una vez cerrado el programa del transbordador espacial ruso Energiya-Buran, Proton pasó a ser el único propulsor de la categoría pesada en Rusia. La versión de tres escalones era usada para colocar en la órbita los módulos de la estación Mir, y luego de la Estación Espacial Internacional.

Cuando se le incorporó una unidad de aceleración, creándose ya una versión de cuatro escalones, fue posible realizar lanzamientos de naves espaciales hacia las órbitas de alta energía (observatorio astrofísico europeo Integral), incluidas las órbitas de transferencia y geoestacionaria (GLONASS, satélites de comunicaciones) y hacia las trayectorias de alejamiento desde la Tierra (Mars-Fobos, Mars 96).

Proton-K se granjeó la fama del más explotado, el más seguro y el más rentable de los vectores pesados existentes en el mundo. Entre abril de 1996, cuando este modelo empezó a usarse para lanzamientos comerciales, y diciembre de 2000, fecha en que se eliminaron las cuotas en el mercado mundial de los servicios de lanzamiento, Rusia ingresó alrededor de US$2.000 millones gracias a 23 lanzamientos de Proton. Se cobraba entre 65 y 90 millones de dólares por cada lanzamiento, así que no era la venta dumping.

En la actualidad, Proton-K es capaz de elevar cargas de hasta 20,6 toneladas a una altura de 200 Km y hasta 2,6 toneladas a la órbita geoestacionaria. En abril de 2001 fue realizado el primer lanzamiento exitoso de Proton-M, versión modernizada del propulsor que incluye una nueva unidad de aceleramiento, Briz-M, capaz de optimizar en grado considerable la ubicación de los aparatos espaciales por debajo del carenado de nariz, lo cual resulta especialmente atractivo para los clientes.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)

Ria Novosti 13 julio 2005