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Entre sus impulsores está Orlando Chirino, el dirigente sindical clasista más representativo de Venezuela, Stalin Borges, otro importante dirigente de la nueva UNETE (que ya supera largamente el millón de afiliados), Gonzalo Gómez, director de la página electrónica Aporrea; José Boda, dirigente petrolero, etc.

Presentamos a continuación la primera declaración política de la nueva organización.

Declaración Política del Partido Revolución y Socialismo

Los trabajadores, campesinos, estudiantes y los pobladores de los barrios y de las comunidades rurales de Venezuela, estamos conscientes de los grandes avances y logros conquistados con la tenaz lucha a lo largo de los últimos seis años de proceso revolucionario.

Somos conscientes de lo que significan las Misiones, la ampliación de las libertades democráticas, así como el contenido de inclusión social y económica de las leyes Habilitantes. Sin embargo, también tenemos claro que todavía falta mucho para darle respuesta estructural a los graves problemas existentes entre los sectores más pobres de nuestro país.

Los más altos recursos petroleros disponibles en nuestra historia, en manos de un gobierno que cuenta con la simpatía de la gran mayoría de nuestro pueblo, no han bastado para terminar de resolver los problemas de la miseria y la exclusión, ni nos han terminado de liberar del sometimiento imperialista y el poder de los grandes monopolios.

El sólo dinero del petróleo no resuelve el problema de la explotación capitalista, origen de todos nuestros males. Para superarlo, la economía debe dejar de estar en manos de un puñado de acaudalados empresarios, de la oligarquía conspiradora y de los monopolios transnacionales, para pasar a ser controlada por los trabajadores y el pueblo en el poder; es necesario dar el paso de expropiar las grandes empresas que se encuentran en manos de la burguesía y del imperialismo. No hay socialismo sin expropiación de los grandes medios de producción privados.

Ninguno de los partidos que actualmente cuentan con ministros en el gobierno y con parlamentarios, ha demostrado estar dispuesto a garantizar hasta sus últimas consecuencias la lucha por la II Independencia frente al imperialismo, por la liquidación de las relaciones sociales de producción capitalistas y por el socialismo como régimen de propiedad y de gobierno colectivo de los trabajadores y el pueblo.

Su práctica se reduce a introducir tímidas reformas dentro del capitalismo o políticas coyunturales, que no resuelven, ni resolverán el problema de la explotación y la opresión. Mantienen intactos los verdaderos núcleos de poder y control económico de la oligarquía y del imperio en nuestro país, y al mismo tiempo muestran la clara tendencia a dejar enquistar nuevas castas burocráticas y corruptas en el aparato de Estado que manejan, abriendo paso a la reinstalación de las viejas elites, que empantanan el proceso revolucionario.

Cada día es más evidente que bajo la conducción de esos partidos la revolución será congelada y no avanzaremos hacia el socialismo.

Frente a esta encrucijada, los revolucionarios debemos asumir el compromiso inquebrantable de proponernos y proponerles a los trabajadores y al pueblo, una alternativa política que dé rienda suelta a las fuerzas más dinámicas, progresivas y luchadoras del pueblo organizado, en la perspectiva de luchar por el socialismo con democracia, sin patrones explotadores, ni burócratas enquistados en el Estado.

Se hace urgente presentarle a los sectores populares, a los trabajadores, a las mujeres, a los campesinos, a los estudiantes, a las comunidades indígenas y a la capas medias de la población que simpatizan con el cambio social, un proyecto de socialismo, sin ambigüedades, que deslinde campos con el capitalismo, con la explotación del hombre por el hombre y luche por la liberación definitiva de la especie humana de cualquier forma de opresión y explotación, bajo el gobierno de los trabajadores.

Al tiempo que se presenta esta alternativa política, también hay que proponerse la construcción de las herramientas que posibiliten lograr esos cambios de fondo que requiere la sociedad venezolana y el mundo en su con-junto.

Los trabajadores han avanzado construyendo la UNT; los sectores populares, barriales, campesinos y estudiantiles se organizan en frentes y asociaciones, y siguen proliferando variadas formas de organización popular.

Sólo falta la construcción de la herramienta política de todos estos sectores, que organice y potencie, sobre la base de un programa revolucionario y una disciplina política, la actividad militante revolucionaria hacia el socialismo. Hay que construir un partido de las y los trabajadores, de los sectores populares y revolucionarios, que sobre la base de las experiencias internacionales y nacionales y acorde con las exigencias presentes, media-tas y futuras de la población, diseñe un Programa de Transición de avanzada hacia el socialismo.

Ese partido político, necesariamente tiene que ser nuevo y distinto a los existentes. Por la experiencia revolucionaria de los últimos años, la población rompió definitivamente con AD, COPEI, MAS, Causa R, Bandera Roja, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, etc., a quienes identificó como estructuras políticas oligárquicas, golpistas y pro-imperialistas.

Pero también ha llegado a la conclusión que los partidos de la V República son aparatos electorales, reproductores de los viejos vicios de la politiquería de la IV República y no tienen por perspectiva la lucha por el socialismo sin burócratas, ni patronos.

Debe ser realmente democrático y que organice a su interior, a los mejores lucha-dores y activistas del proceso revolucionario. Debe tener como finalidad la movilización obrera y popular y la lucha por conquistar el poder para los trabajadores y el pueblo. Un partido revolucionario que luche por el Socialismo, que sea solidario con las luchas del pueblo, que defienda la soberanía nacional, enfrente al imperialismo, demande el no pago de la deuda externa y luche por aumento general de sueldos y salarios.

Que enfrente día a día a los empresarios y terratenientes explotadores y opresores. Que tenga la vocación internacionalista que nos legó el libertador Simón Bolívar. Un partido que esté en primera fila para apoyar la expropiación de las empresas para que sean controladas y administradas directamente por sus trabajadores. Un partido que luche por una nueva sociedad, libre de explotación y humillaciones, que luche por el socialismo con democracia.

Debemos ayudar a que el pueblo tome conciencia de que los problemas que nos abaten son insuperables, si no acabamos con el capitalismo y la propiedad privada de los medios de producción e impulsamos la revolución social a escala mundial.

El socialismo es incompatible con la idea de que existen empresarios nacionales o internacionales comprometidos con el desarrollo de la nación. No se pueden conciliar los intereses de los explotados y los explotadores; por esa vía sólo llegaremos a una caricatura de la revolución. Por esta diferencia estratégica con este discurso reformista y de conciliación de clases, se justifica la construcción del partido revolucionario.

Pero también es preciso señalar que más allá de esa diferencia, ratificamos nuestro compromiso de defender hasta las últimas consecuencias al gobierno del presidente Chávez de todo intento golpista o desestabilizador que impulse el imperialismo y la oposición burguesa venezolana. Defenderemos, al lado del pueblo bolivariano, como lo hicimos el 13 de abril y durante el sabotaje petrolero, al gobierno del presidente Chá-vez, frente a la conspiración golpista de la derecha oligárquica y del imperialismo norte-americano, así como todas las conquistas democráticas lo-gradas en el proceso de la revolución bolivariana.

Acompañaremos a los trabajadores y al pueblo en la experiencia con este gobierno, pero apuntando realmente hacia la perspectiva del desarrollo del poder obrero, campesino, popular, participativo y protagónico, hasta lograr que el gobierno sea ejercido directa-mente y de manera democrática por los trabajadores para adoptar sin vacilaciones y sin trabas burocráticas, las medidas anticapitalistas y anti-imperialistas capaces de conducirnos hacia el socialismo liberador.

Este es el momento propicio para plantearse el desafío de construir esa organización. El acto público que realizamos el 9 de julio en el Teatro Imperial de la ciudad de Caracas, en el que participaron delegaciones de todo el país y de diversas procedencias y experiencias políticas y organizativas, nos han confirmado que cientos y miles de activistas están a la búsqueda de una estructura política revolucionaria y socialista que responda a sus reclamos y expectativas.

Consecuentes con esa realidad, nos hemos reunido en la ciudad de Valencia para constituir el Comité Impulsor Nacional del PARTIDO REVOLUCIÓN Y SOCIALISMO (PRS), y discutir las características de la etapa y la coyuntura política que vive el país, llegando a los siguientes acuerdos:

Acuerdos políticos

Apoyamos a los que luchan Reclamamos atención y solución inmediata a los diferentes conflictos que viven los trabajadores venezolanos. En particular a los de la Chrysler en Carabobo; a los del Seguro Social en Barquisimeto; a los trabajadores de la hidrológica, de la industria minera y de Sidor en el estado Bolívar; a los obreros de los astilleros en el estado Sucre; a los de la empresa agro-alimentaria Guaica en Guárico; a los de la multinacional Coca-Cola en el Estado Táchira, etc.

Respaldamos a los miles y miles de campesinos que se movilizaron hasta el Palacio de Miraflores para reclamar al presidente Chávez que se cumpla con la reforma agraria que acabe con el latifundio, y la investigación y castigo a los promotores de bandas de sicarios que se han dado a la tarea de eliminar a destacados luchadores campesinos. Estamos del lado de las comunidades indígenas que se oponen a la explotación de carbón en la sierra de Perijá, que degrada sus territorios y violenta las tradiciones ancestrales de las comunidades.

Junto con la juventud revolucionaria repudiamos el vil asesinato de estudiantes a manos de cuerpos policiales que mantienen una práctica autoritaria y represiva, típica de la IV República. Exigimos investigación y castigo, a la vez que nos pronunciamos a favor de la democratización de los cuerpos policiales, de tal forma que se elimine el carácter vertical, se elijan por las comunidades los Comisarios, y los policías puedan organizarse sindicalmente para defender sus derechos económicos, sociales y democráticos.

Proponemos un Plan Económico de Emergencia Para un mejor aprovechamiento de los recursos provenientes de la bonanza de los precios del petróleo, proponemos que se desarrolle un Plan Nacional de Obras de Infraestructura y Vivienda que genere empleo digno para millones de trabajadores venezolanos. Reclamamos al presidente Chávez que haga extensivo y en la misma proporción a todos los trabajadores y empleados de empresas privadas y públicas, el aumento salarial otorgado a los componentes de las fuerzas armadas.

Nos oponemos al pago de la fraudulenta deuda externa y nos pronunciamos a favor de la realización de un Referendo Nacional a través del cual el pueblo pueda pronunciarse democráticamente sobre qué hacer con la deuda externa y con los excedentes de las Reservas Internacionales.

Conminamos al presidente Chávez para que institucionalice las Misiones y atienda de manera urgente la grave crisis que viven el Sistema de Salud y Seguridad Social y el Sistema Educativo Nacional. Nos oponemos a la utilización clientelista que alcaldes, gobernadores y parlamentarios vienen haciendo de los venezolanos vinculados a las misiones, así como el intento de flexibilizar con ellas, la mano de obra.

Respaldamos los proyectos de desarrollo endógeno, como experiencias autogestionarias de la comunidad, con participación protagónica y decisoria de los pobladores, para suplir las necesidades básicas y urgentes de miles de familias que son excluidas por el capitalismo. Reclamamos el otorgamiento de crédito barato y asistencia técnica a las comunidades y organizaciones campesinas para que desarrollen proyectos agropecuarios.

Luchamos por la eliminación de la supuesta “autonomía” del Banco Central de Venezuela. Exigimos estatización de la banca privada y creación de un gran banco nacional que concentre todos los recursos provenientes de las exportaciones. Renacionalización de la banca actualmente en manos de grupos transnacionales, con control de los trabajadores. Investigación y castigo a los empresarios y entidades financieras que promueven la fuga de divisas.

Impulsaremos la convocatoria de una Constituyente Petrolera que permita la discusión sobre la política de hidro-carburos, el portafolio de negocios de PDVSA y la anulación de las concesiones a las multinacionales.

Luchamos por la cogestión revolucionaria, el control obrero y el socialismo La cogestión la entendemos como un paso transitorio hacia el socialismo, en el que los trabajadores, de manera libre, democrática y revolucionaria hacen su experiencia sobre cómo administrar las empresas públicas y privadas; avanzan hacia el control obrero de la producción, de la contabilidad empresarial y la eliminación de las relaciones sociales de producción capitalista, para reemplazarlas por las del modelo socialista.

Nos pronunciamos en apoyo solidario con los trabajadores del sector eléctrico, Alcasa y otras empresas, donde se lleva a cabo la experiencia de la cogestión, para que ésta sea verdaderamente democrática, derrote a la tecno-burocracia y apunte hacia el Control Obrero y el Socialismo. Impulsamos la toma de toda empresa que sea cerrada de manera arbitraria por los patronos y reclamamos del gobierno la expropiación y entrega a los trabajadores para que la administren y las pongan a producir.

Estamos con la UNT y apoyamos la Corriente Sindical Clasista, Revolucionaria y Democrática Reconocemos a la UNT como la estructura sindical más representativa y acorde con los intereses de los trabajadores venezolanos. Nos colocamos del lado de los sectores clasistas y revolucionarios que luchan contra los parásitos y la nueva burocracia que quiere enquistarse en su interior.

Luchamos por la autonomía y plena independencia política de la UNT, con respecto a los empresarios, el Estado y el Gobierno. Reclamamos que los trabajadores y las comunidades sean consultados para la discusión y adopción de decretos y leyes. Nos pronunciamos contrarios a la restricción del derecho a huelga, contemplada en la reforma parcial al Código Penal.

Impulsamos la unidad de acción, a través de Frentes de Lucha, de los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, las amas de casa, las comunidades rurales e indígenas, para defender los derechos de la población o la conquista de nuevas reivindicaciones.

Defendemos el libre derecho de organización sindical, nos pronunciamos por la extensión indefinida del Decreto de Inamovilidad Laboral, y que éste ampare a los trabajadores y empleados que devenguen hasta un millón de bolívares de salario. Repudiamos la represión patronal, exigimos sanciones ejemplares a los empresarios que violan los derechos de los trabajadores y desacatan las providencias del Ministerio del Trabajo. Nos hacemos solidarios con la propuesta de la UNT del estado Sucre para que el Estado solicite un Certificado de Solvencia Laboral, en el que conste que las empresas particulares respetan y cumplen con los derechos de los trabajadores.

Apoyamos la auto-organización y auto-determinación de la población

Las comunidades y los trabajadores han entendido que para profundizar el proceso revolucionario deben constituir sus propias herramientas organizativas, democráticas, autónomas y soberanas. Como revolucionarios, nos compro-metemos con el impulso y desarrollo de todas las formas de auto-organización que adopte la población para profundizar la revolución.

Somos solidarios con todos los luchadores y activistas, que se declaran en rebeldía contra las imposiciones de los “directorios políticos” e incluso contra el “dedo benefactor” del Presidente, el cual ha sido utilizado para prácticas corruptas y burocráticas, atentando contra el libre derecho del pueblo a optar por sus alternativas políticas y electorales, como acontece en el presente debate electoral. Brindamos nuestra voz de aliento a quienes ganándose el respaldo popular en las internas de los partidos, terminaron presentando sus propias listas o candidatizarse a iniciativa propia, para hacer respetar la auto-determinación de la población.

Destitución y cárcel a los corruptos. No a la impunidad

Repudiamos la corrupción y toda práctica indolente que despilfarre el patrimonio nacional. Exigimos destitución fulminante y cárcel a todo funcionario público o privado inmerso en comportamientos dolosos. No podremos pasar la página, si no se castiga el daño humano, político, económico y social que los empresarios golpistas y el imperialismo han ocasionado contra la población por sus constantes acciones conspiradoras y contrarrevolucionarias. Investigación y castigo a los propietarios de los medios privados de información por promover las acciones golpistas de abril de 2002 y el sabotaje petrolero. Aclaración de los móviles de la acción terrorista que produjo la muerte de Danilo Anderson. Juicio público, con participación de los dirigentes sindicales clasistas y revolucionarios, al golpista Carlos Ortega.

Somos internacionalistas

Resaltando nuestro espíritu internacionalista nos pronunciamos en solidaridad con los pueblos del mundo que son agredidos por la bestia militar imperialista, en especial con Irak, Afganistán y Haití; a la vez que nos solidarizamos con la justa lucha del pueblo boliviano.

Rechazamos la diplomacia pragmática del gobierno en relación con los procesos revolucionarios en América Latina. Estamos por el apoyo a los procesos de lucha y movilización de los pueblos, respetando los ritmos, dinámicas y perspectivas que le señalen sus protagonistas.

Nuestros metodos de acción: Democracia y Movilización

Todos estos reclamos sólo se podrán alcanzar si los trabajadores y el pueblo nos movilizamos, de manera unificada y masivamente, para exigir soluciones de fondo a los problemas que hoy vive el pueblo trabajador venezolano.

Nos diferenciamos de los métodos terroristas y llamamos a la movilización de masas a nivel nacional e internacional para enfrentar a los enemigos de los trabajadores y pueblos del mundo que luchan por su liberación.

Luchamos por democratizar las estructuras gremiales, sindicales, comunitarias y políticas que adopten los trabajadores y el pueblo. Nuestro compromiso con las bases es que luchamos para que ellas decidan.

ACUERDOS ORGANIZATIVOS

  1. Constituir el Comité Impulsor Nacional de la nueva organización política, a la cual denominamos PARTIDO REVOLUCIÓN Y SOCIALISMO y cuyas siglas serán PRS
  2. Editar a partir de agosto un periódico nacional, con una regularidad quincenal, la cual denominaremos OPCIÓN SOCIALISTA
  3. Realizar entre los meses de agosto y septiembre, los actos regionales que conlleven a la constitución de los Comités Estadales de Impulso del Partido Revolución y Socialismo
  4. Conformar en todos los municipios, parroquias y estructuras productivas, los Núcleos Militantes del Partido Revolución y Socialismo
  5. Difundir entre los militantes y adherentes de la nueva organización, los proyectos de Programa Político y Estatutos de la nueva organización
  6. Desarrollar durante los días 20, 21 y 22 de octubre un Seminario Ideológico Nacional, para que los militantes y activistas hagan una primera discusión para precisar, ampliar o enmendar los proyectos de Programa y de Estatutos y definir los parámetros para la elaboración de las Tesis Políticas y la Plataforma de Lucha de la nueva organización
  7. Para asegurar la plena autonomía e independencia política, la nueva organización no dependerá del financiamiento empresarial ni institucional, por tal motivo realizaremos una Campaña Financiera Nacional, a través de un Bono de varias denominaciones, para que los afiliados, simpatizantes, amigos y pueblo en general, nos hagan un aporte voluntario y solidario
  8. Desarrollar un Congreso Nacional Constitutivo, que apruebe las tesis políticas y organizativas, el programa y los estatutos del nuevo Partido, para los primeros meses del año 2006.

COMITE NACIONAL IMPULSOR:

Orlando Chirino - Gonzalo Gómez - Miguel Ángel Hernández A.- Stalin Pérez Borges; ANZOATEGÜI: José Boda - Luís Díaz; ARAGUA: Emilio Bastidas - Richard Gallardo - Humberto López; BOLÍVAR: Edgar Caldera - José Meléndez - Orlando Pérez; CARABOBO: José Barreto - Ismael Hernández - William Porras - Américo Tabata, Jesús Vargas, ; CARACAS: Roger Bonilla - Marco Tulio Díaz - Tony León - José Mendoza - Franklin Zambrano; FALCÓN: Víctor García - Horacio Medina; MÉRIDA: Edwin Aguirre - Iván Hernández; MIRANDA: Armando Guerra - Yan Marcano; TÁCHIRA: Vilma Vivas - Javier Arellano; VARGAS Antonio Jaspe; YARACUY: Hernán Brito - Oswaldo Villegas

IPS