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Los policías lo confundieron con un terrorista: así justificaba Scotland Yard la muerte a tiros del joven Jean Charles de Menezes. Ahora que la versión oficial se desmorona, Londres se queda sin coartada.

La cadena de televisión británica ITV mostró las imágenes que captaron las cámaras de seguridad del metro londinense. Además, algunos testigos relataban lo sucedido. Tanto las unos como los otros, contradecían claramente las explicaciones que en su día dio la policía. Nada apunta a que los agentes tuvieran una sola razón para disparar 13 veces contra el joven brasileño.

Grandes contradicciones

El 22 de julio, Jean Charles de Menezes llevaba una cazadora vaquera. Un detalle insignificante, si no fuera porque la policía declaró que el joven había despertado sus sospechas por vestir un abrigo de invierno, demasiado caluroso para la época del año y bajo el que podían esconderse explosivos.

Jean Charles de Menezes nunca entró en la estación de metro de Stockwell saltándose una de las barreras giratorias, como dijo la policía, sino que pagó su billete, se paró a recoger un periódico gratuito y se dirigió tranquilamente hacia el metro.

El joven mecánico tampoco huyó de los agentes, ni ignoró sus advertencias para que parara, porque Menezes sólo aceleró el paso para no perder su tren, y se sentó inconsciente del peligro en uno de los asientos.

Menezes no se resistió a la policía, que lo asaltó en el vagón y acabó con su vida.

Esto es lo que las cámaras de seguridad mostraron a una Gran Bretaña que en los últimos tiempos, no gana para disgustos. El único delito que ha podido reconocérsele a Menezes hasta el momento, es el de haber vivido en el mismo edificio en el que supuestamente residió uno de los terroristas del 21 de julio.

“Disparar a matar”

“Todo apunta a un intento de confundir a la opinión pública para justificar lo que sólo puede calificarse de trágica catástrofe para la policía” : son las palabras de Harriet Wistrich, la abogada que representa a la familia de Menezes.

Las consecuencias de la muerte del joven brasileño van más allá del asesinato en sí. La policía londinense no sólo disparó sin justificación, sino que mintió deliberadamente, falsificó los hechos e intentó hacer creer a la opinión pública mundial que el comportamiento de Menezes había sido sospechoso.

En un comunicado de prensa, los abogados de la familia exigen que la verdad sobre la muerte de Menezes se haga pública con “procedimiento de urgencia”, y piden que las responsabilidades se extiendan desde Scotland Yard al Gobierno, incluyendo al Primer Ministro, Tony Balir.

Que James Bond, 007, tenga licencia para matar, le viene al superagente como anillo al dedo. Pero cuando la situación se traspasa a la vida real, y la policía hace uso del “shoot to kill”, el “disparar a matar”, los países democráticos suelen encontrarse con un grave problema.

DW