Desde inicio de los años 80, pedimos la reforma constitucional. En agosto de 2004, creamos una alianza con nueve partidos de oposición, de la cual soy el vocero. Esa coalición reiteró nuestras demandas y desea sobre todo que se limite el número de mandatos de un presidente. Como pudo constatar, el presidente sólo enmendó un único artículo, el que instaura la elección presidencial por sufragio universal y la posibilidad de múltiples candidaturas. Es algo, pero el nuevo texto no es bueno pues no permite a nadie presentar una oposición seria a Mubarak y no es posible supervisar las elecciones. Esa es la razón por la cual la boicoteamos. No queremos participar en una farsa que terminará en drama. No queremos desempeñar el papel de figurantes, es decir, aparecer un poco mientras que el actor principal estaría permanentemente en escena. No obstante, el problema no radica en el texto, es resultado de la mentalidad.
Trabajamos con partidos que participan en las elecciones, como el Wafd. La participación o el boicot no significa que nos oponemos. Perseguimos los mismos objetivos. Las reuniones que acabamos de tener con el Wafd nos preparan para la etapa posterior a la elección presidencial, para disponer de una nueva coalición apta para luchar por una democracia real y por la libertad. Participaremos en las elecciones legislativas previstas para el mes de noviembre que se celebran bajo la supervisión de los jueces, contrariamente a la elección presidencial. Al menos en este caso, en las legislativas, ¡no habrá que enfrentarse a un faraón! Durante esa elección, todos los que han sido nombrados por el poder estarán a su merced.
Los estadounidenses no dejan de decir que quieren democracia en Egipto. En realidad, utilizan ese argumento para ejercer presión sobre Mubarak. De esa forma Condoleezza Rice logró que Egipto enviara un embajador a Irak, gas a Israel y la visita a Ariel Sharon a fines del mes de septiembre. A raíz de ese anuncio, Rice afirmó que no era indispensable que hubiera observadores internacionales. Más tarde, cuando Mubarak dijo que quería presionar a Sharon respecto del paso entre la franja de Gaza y Egipto, Washington volvió a hablar de los observadores internacionales. A los estadounidenses les importa un bledo el interés de los egipcios.

Fuente
L’Humanité (France)

« Une comédie électorale qui va finir en drame, Rifaat Said, L’Humanité, 3 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.