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El libro describe la trayectoria política y delictiva del Brujo José López Rega, ministro de cuatro presidentes argentinos, secretario privado de Perón e Isabel en España y Argentina. Arranca con su caída y expulsión de Argentina en 1975, su paso a la clandestinidad en España, y el refugio secreto en Suiza hasta que lo descubren en 1982.

Durante esos siete años se destapan los entretelones de sus maniobras para esconderse en España, ante la persecución judicial desencadenada desde la Argentina. Se descorre el velo sobre el trafico de influencias que el Brujo conduce desde la residencia del difunto Perón en Puerta de Hierro, Madrid. En esas circunstancias lo asiste su lugarteniente, José Miguel Vanni, gozando de la protección que les brindan los servicios de inteligencia españoles y una amiga catalana, María de los Ángeles Sol Meyer, casada con un suizo pero amante de Vanni.

De los seis largos años que después López Rega pasa guarecido en Suiza, se exhuma el contenido de los documentos desclasificados por los archivos federales de la Confederación Helvética, contabilizando la red de contactos para disimular su fortuna y cambiar de identidad, apareciendo en escena su joven concubina, la pianista argentina María Elena Cisneros, a quien, por lo demás, se le siguen los pasos hasta la actualidad, domiciliada en Asunción del Paraguay.

En ese tramo del relato queda probado que para instalarse en un pueblito cerca de Ginebra el Brujo se apoyó en los residuos de una trama montada quince años antes para intentar exilar a Perón en Suiza. Surgen en ese contexto oscuras vinculaciones con ciertos nazis y falangistas españoles y con un empresario argentino residente en Lausana, Silvio Tricerri, una de las grandes fortunas que produjo el país durante los dos primeros gobiernos peronistas de 1945 a 1955. En estos puntos de la narración, salen a luz las carpetas sobre Perón existentes en los archivos oficiales de Suiza y Francia.

En ese marco brota Licio Gelli, patrón de la Logia masónica Propaganda Due (P2), quien otorga para el libro una entrevista exclusiva, la única obtenida hasta ahora por un periodista hispanoamericano. En sus declaraciones, y en las cartas con el autor, Gelli aporta datos inéditos e incluso correspondencia de Perón y López Rega, brindando un enfoque desconocido del retorno del líder justicialista a la Argentina en 1973 y su negociación con las Fuerzas Armadas.

Tras su localización en Suiza en 1982 por un fotógrafo de la agencia EFE, López Rega y María Elena Cisneros se mudan al Caribe, viviendo intermitentemente en las Bahamas y Miami, hasta que en 1986, con la intención de regresar a Suiza, el Brujo se tiende su propia trampa. Al querer renovar su pasaporte en Estados Unidos, es detenido y luego extraditado a la Argentina.

El libro detalla los pormenores de su captura, el procedimiento de extradición, los conflictivos lazos con su hija, Norma Beatriz, que acude a socorrerlo, y evoca su obsesiva, onírica y absorbente relación con Perón, y con su tercera esposa, María Estela Martínez, dejando planear interrogantes sobre la fortuna del caudillo justicialista. Entrevistas a protagonistas de esas peripecias, su legajo en la Policía Federal y documentación desclasificada de la cancillería argentina, nutren el tratamiento de esta etapa de la vida de López Rega, con permanentes alusiones al pasado para entender su comportamiento.

Al cabo de su vuelta al país, López Reza enfrenta los procesos penales en su contra, casos por corrupción y la emblemática causa de la Triple A, los escuadrones argentinos de la muerte previos al golpe de Estado de 1976, un procedimiento aun abierto en los tribunales federales de Buenos Aires. La consulta de ese expediente y el haber pulsado otras fuentes documentales y testimoniales le permiten a este libro observar al Brujo hasta su fallecimiento en 1989, cuando el sumario de las Tres A aguardaba sentencia.

Se desconoce en la literatura política existente en la Argentina y España una investigación periodística como la presentada en este libro. En particular, aborda una verdadera autopsia de esa federación de grupos de extrema derecha escudados en la sigla AAA, subterráneamente articulados con las Fuerzas Armadas, y con la DINA chilena del sátrapa Augusto Pinochet, antes del Plan Cóndor. El referente de esos escuadrones de la muerte fue José López Rega, artífice de los grupos terroristas más mortíferos de América Latina, que se cobraron cerca de 2000 víctimas entre 1973 y 1976, con tentáculos en España e Italia

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Juan Gasparini

Juan Gasparini (Azul, Argentina, 30 de abril de 1949) reside en Ginebra desde 1980, donde es corresponsal de El Periodico de Cataluya, colaborando también con El Universal (México), El Tiempo (Bogotá), Bracha (Montevideo), Clarín (Argentina), CNN en español, AFP, Notimex y Agencia IPI.
Siempre en el periodismo de investigación, en España ha publicado «Roldan-Paesa: la conexión suiza» (Akal, 1997) y «Borges la posesión póstuma» (Foca, 2000). En Argentina es autor de «La pista suiza» (Legasa, 1986), «Montoneros, final de cuentas» (Puntosur, 1988, reeditado en 1999 por Ediciones La Campana) y «El crimen de Graiver» (Ediciones B, 1990). Es coautor con Norberto Bermúdez de «El testigo secreto» (Javier Vergara, 1999) y «La prueba» (Javier Vergara, 2001), y con Rodrigo de Castro de «La delgada línea blanca» (Ediciones B, 2000), libro este último que ganó el Premio Rodolfo Walsh de literatura de no-ficción 2001 en la Semana Negra de Gijón. Veinte años de labor periodística.

Juan Gasparini, Buenos Aires, abril de 2005. Mail: [email protected]