Semanario de referencia de la City de Londres, The Economist titula su edición del 27 de agosto de 2005 «The Oiloholics» (contracción de petróleo y alcohólico), ilustrado con una caricatura que muestra al Tío Sam estadounidense y al dragón chino embriagados. La revista intenta de esa forma explicar el alza del precio del petróleo por la sed desmesurada de las dos grandes potencias a las que trata por igual. La realidad es muy diferente; con cuatro veces y media más habitantes, China consume dos veces menos petróleo que Estados Unidos. No son esos dos Estados los que vacían el mercado, sino Estados Unidos los que prohíben el desarrollo a los Estados emergentes.