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Entre el sabotaje de último momento de Estados Unidos y la falta de unidad de los países del mundo en respuesta a demandas de Washington, la declaración del compromiso mundial para reducir pobreza y enfermedad, promover el desarrollo y derechos humanos, fortalecer la seguridad mundial y reformar la ONU, que se había negociado durante casi un año, quedó diluido y remite al futuro toda una gama de asuntos clave que se suponía serían acordados aquí y ahora.

El secretario general, Kofi Annan, comentó hoy que aunque no es el resultado que deseaba, "el proceso no está concluido". Señaló que el documento adoptado hoy es una base sobre la que "podemos trabajar con lo que se nos ha dado".

Negó repetidamente que se pueda considerar un revés o un fracaso, ya que este tipo de resultado es fruto de la naturaleza de una organización de 191 países, aunque aceptó que algunos gobiernos no estaban dispuestos a hacer concesiones y otros no reconocieron que el bien colectivo a veces es más importante que el interés nacional. "Algunos se enfocaron sobre los árboles y perdieron de vista al bosque", señaló.

Aunque el documento fue aprobado esta tarde por "consenso" en la Asamblea General, dentro y fuera de la organización se cuestionó si es positivo. Las delegaciones de Cuba y Venezuela fueron las únicas que expresaron públicamente sus reservas en la breve sesión final, al denunciar que la forma como el contenido del texto no fueron resultado de un "proceso democrático" o "transparente", ya que fue producto de una negociación entre un grupo selecto de países.

A la vez, criticaron que algunos rubros no reflejan los intereses de países del tercer mundo y que se cedió ante las demandas de algunos países ricos, Estados Unidos en particular. Cuba también anunció públicamente que al jefe de su delegación, Ricardo Alarcón, sólo esta tarde le fue concedida la visa para viajar por Estados Unidos, y por tanto no podrá estar presente en la apertura de la Cumbre Mundial, este miércoles.

Mientras, el Reino Unido expresó que los países europeos y otros se congratulan por "el hecho de que el documento haya sido adoptado", y con ello que la Cumbre Mundial pueda proceder, y subrayó que "la reforma (de la ONU) es un proceso continuo".

Aunque hoy se evitó llegar a esta cumbre sin un documento final, las concesiones de última hora resultaron en un documento mucho más aguado que el borrador inicial. Estados Unidos admitió que donde había acuerdo, el documento es bastante detallado, pero, explicó el vocero de la delegación, Richard A. Grenell, "en rubros donde no pudimos llegar a acuerdo estamos arrojando principios generales y dejamos para luego el trabajo difícil" de llegar a un consenso.

"Lo que ahora podemos decir es que tendremos un documento que refleja lo que es políticamente posible por ahora entre los 191 miembros" de la ONU, resumió Gunter Pleuger, embajador de Alemania.

El debate sobre la reforma gira en torno a dónde reside el poder dentro de la organización. De hecho, después de meses de cabildeo y negociaciones para reformular la composición del Consejo de Seguridad -ahí se concentra el poder real del organismo- al buscar ampliarlo para reflejar el equilibrio del poder en el mundo actual, y no el de hace 60 años, no se logró consenso; hace un mes Annan recomendó suspender la negociación hasta diciembre. Por otro lado, Estados Unidos desea concentrar mayor poder y autoridad en la oficina del secretario general, mientras que países del tercer mundo lo consideran un intento para restar poder a la Asamblea General, donde por lo menos las naciones menos poderosas aún cuentan con un voto e influyen en la toma de decisiones.

Annan y un grupo de 32 países negociaron hasta último momento para rescatar lo que podían del borrador inicial de 39 páginas, fruto del consenso casi alcanzado hasta que Estados Unidos, mediante su embajador John Bolton, presentó unas 400 enmiendas a tres semanas del comienzo de la cumbre.

Una fuente de la ONU comentó a La Jornada que "esto demuestra qué tan frágil quedó la ONU y qué tan fragmentado está el consenso después de la guerra de Irak y los escándalos internos de la institución". Pero el frágil consenso que se había logrado armar en los últimos meses, que en esencia buscaba equilibrar la demanda por un compromiso de los países ricos con asuntos de desarrollo y una reforma estructural de la ONU por Estados Unidos y otros países desarrollados, fue casi anulado por las demandas de Washington presentadas -a propósito- en el último momento.

La respuesta de varios países tanto a la forma como al contenido de las demandas estadunidenses fragmentaron lo que quedaba del consenso alcanzado, al reabrirse casi todos los rubros ya negociados.

Entre las enmiendas propuestas por Estados Unidos estaban tachar toda referencia a "desarme" nuclear y "respeto por la naturaleza", y anular el compromiso de que los países ricos aportarían a la asistencia exterior por lo menos 0.7 por ciento de su producto interno bruto, entre muchas más. Ahora, están en jaque tanto los compromisos para atender los graves problemas de pobreza y desarrollo, por un lado, como la reforma interna de la ONU.

Pero todos celebrarán el cumpleaños con sonrisas y grandes discursos sobre cómo salvar al mundo, la humanidad, los niños y lograr seguridad, paz y respeto a los derechos humanos, y los 170 y pico jefes de Estado se tomarán la foto juntos.

Jan Eliasson de Suecia, presidente de la 60 sesión de la Asamblea General, declaró desde el podio que "las expectativas del mundo son altas" para esta cumbre. "Mostrémosles lo que podemos hacer". Por ahora, no hay mucho que presumir.

Un niño muere en el mundo cada tres segundos de causas prevenibles -o sea, por pobreza-, recordó Eliasson. Pero al parecer todo indica que esta cumbre se celebrará durante los próximos tres días, y todos regresarán a casa con la foto y el planeta seguirá girando como si nada hubiera ocurrido.

Y muchos niños seguirán muriendo durante los cientos de miles de segundos que tardarán en ofrecerse más de 170 discursos, casi todos deplorando la pobreza.

La Jornada