En Estados Unidos, un tribunal de apelación encargado de tomar una decisión en el caso José Padilla (foto) confirmó el 9 de septiembre de 2005 que los plenos poderes otorgados por el Congreso al presidente Bush para vencer al terrorismo autorizan al gobierno a detener personas sin cargos o a matarlas, independientemente de que sean ciudadanas estadounidenses.

La capacidad de capturar enemigos o asesinarlos sólo es admisible en tiempos de guerra y en el campo de batalla, pero la «guerra contra el terrorismo» es una guerra global que el gobierno libra en el mundo entero. Los poderes que le están relacionados no tienen por consiguiente límites territoriales. Además, la distinción clásica nacionales/enemigos no se aplica, pues «los terroristas» no son los soldados de un Estado. De esta forma Padilla, él mismo ciudadano estadounidense, ha sido acusado por el gobierno de ser «miembro de Al Qaeda» y de ser, por ello, un «enemigo combatiente».

Era por lo tanto legal capturarlo en Estados Unidos y detenerlo sin cargos, es decir, sin la posibilidad de defenderse.