No espero que el encuentro entre Bush y Putin en Washington traiga cambios, no están obligados a tomar decisiones. Si seguimos el encuentro nos damos cuenta de que se están abordando los mismos temas que cuando la URSS aún existía: la seguridad (ahora transformada en lucha contra el terrorismo), las armas nucleares, las posibilidades de diálogo energético. En la época de la Guerra Fría, las relaciones entre la Unión Soviética y Estados Unidos constituían la base de las relaciones internacionales, mientras que en la actualidad son asimétricas. Rusia no le interesa a Estados Unidos y no sabe en realidad qué podría proponerle. Luego del derrumbe de la URSS tuvimos la posibilidad de cambiar las cosas, pero nos dejamos llevar por la euforia y creímos que de peores enemigos nos convertiríamos en amigos fieles. Pero no ocurrió así; en estos momentos no somos ni amigos ni enemigos sino que ocupamos una posición intermedia. Los riesgos de conflicto son nulos, pero las bases de nuestra relación no han cambiado. Se puede hablar de cooperación cuando hay coincidencia de intereses; cuando no es así, Bush y Putin se telefonean y deciden pasar por alto el problema, de forma tal que los problemas son ignorados y quedan sin resolver. El problema de Irán, por ejemplo, podría haber sido resuelto hace diez años. Tampoco se han abordado temas tales como la línea estratégica hacia China y la estabilización del mercado energético.
Nos ilusionamos con cumbres y otras comunicaciones decorativas, pero Putin y Bush se respetan y no desean entrar en conflicto. La situación puede cambiar en 2008 si las relaciones entre los nuevos presidentes se enfrían aún más y nos daremos cuenta de la catastrófica vacuidad de nuestras relaciones.
La ONU es una buena organización humanitaria internacional pero no está en condiciones de resolver los problemas políticos globales. No fue creada para ello sino para regular las relaciones de las dos superpotencias durante la Guerra Fría. La estructura de la ONU descansaba en la soberanía de los Estados, pero nos enfrentamos cada vez más a amenazas que no tienen un carácter gubernamental formal. Bin Laden no es presidente y Al Qaeda no es un Estado. Sin embargo, se habla de él en las cumbres de la ONU y se le amenaza con aplicarle sanciones. La ONU no está en condiciones de garantizar la seguridad y la estabilidad del mundo. _El G-8 representa una alternativa a las actividades políticas de la ONU: ampliado a 20 ó 30 miembros podría constituir una organización nueva. El deseo de abandonar la ONU es normal. No tenemos por qué seguir atados a una estructura creada luego de una guerra que concluyó hace 60 años. Estados Unidos ve actualmente a la ONU como un conejillo de Indias al que utiliza para experimentos que le permitan comprender cómo funcionará la futura organización.
La ONU no le es útil a Estados Unidos como estructura, ofrece la posibilidad de dar pruebas de la voluntad de actuar en el marco de la cooperación internacional. Bush quiere demostrar que no está solo, que otros países comparten su opinión. Olvidará su discurso tan pronto como lo haya leído para volcarse de lleno en la Realpolitik.

Fuente
Vremya Novostyey (Rusia)

««ООН — подопытная свинка Америки»», por Nikolai Zlobin, Vremya Novostyey, 15 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.