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Durante este tiempo, aún existiendo la denuncia pública sobre el vulgar plagio, reina el silencio frente a un crimen que evidencia que el Plan Cóndor sigue su marcha. Nuevamente la víctima es un compatriota de la América Nuestra, un militante revolucionario, que se había refugiado en territorio venezolano tras sufrir feroz persecución y amenazas contra su vida por parte de un gobierno – el de Uribe Vélez y sus paramilitares- que ya ha dado suficientes pruebas de su animadversión a la causa del Libertador y de su servilismo al imperio yanqui.

La reedición de los atropellos a la soberanía venezolana se ha ido convirtiendo en peligrosa práctica que se suma a otras innumerables acciones que, desde Washington, utilizando al perro de presa de la Casa de Nariño, están generando las condiciones para destruir el proyecto revolucionario del Bravo Pueblo y de todos los latinoamericanos y caribeños que hoy luchamos por la construcción de la Patria Grande, por la que soñó y combatió Simón Bolívar.

Como en el caso del secuestro de Rodrigo Granda, el rapto del compañero Enrique Alonso González, se produjo luego de participar en un certamen de solidaridad internacionalista: El Primer Congreso Continental Bolivariano por Nuestra América.

Levantamos nuestra voz de alerta, llamando a la solidaridad y a organizar con más ahínco la resistencia al intervencionismo colonialista de la Casa Blanca. Contra el imperialismo, por Nuestra América, con Bolívar a la carga.

Rebelión