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Puertorriqueños se manifiestan contra las autoridades norteamericanas.

La muerte del dirigente izquierdista Filiberto Ojeda Ríos por agentes del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) levantó una oleada de repudio que dejó maltrecha la imagen der ese órgano en Puerto Rico.

Los esfuerzos del jefe del FBI en esta isla, Luis Fraticelli, de justificar las razones por la que mantuvieron cercada el área unas 24 horas cuando desde el viernes sabían que Ojeda Ríos estaba herido, no apaciguaron las críticas provenientes de los más diversos sectores.

En medio de la generalizada indignación, patente a través de la radio y en protestas callejeras, el gobernador Aníbal Acevedo Vilá se vio impelido a exigir al FBI una explicación sobre la muerte del líder del clandestino Ejército Popular Boricua (EPB-Macheteros).

Como Gobernador hago un reclamo enérgico a las autoridades federales de que terminen el silencio que han mantenido en relación con estos hechos, expresó Acevedo Vilá horas antes de que Fraticelli diera la primera versión oficial de la muerte de Ojeda Ríos.

Las autoridades puertorriqueñas, incluido Acevedo Vilá, recibieron la primera explicación en privado veinte horas después de iniciada la acción. El máximo jerarca de la iglesia católica en Puerto Rico, monseñor Roberto González Nieves, manifestó su indignación por la forma y el día en que murió Ojeda Ríos. La circunstancia en que se llevó el operativo del FBI, dijo, despertará grandes interrogantes acerca de su legalidad y justicia.

El religioso advirtió que la forma en que fue muerto el militante revolucionario «continuará el ciclo de la violencia». Ojeda Ríos, en la clandestinidad por los últimos 15 años, fue muerto el viernes último en una finca del occidental municipio de Hormigueros en un operativo que involucró a más de 300 agentes, entre ellos una veintena de francotiradores.

Desde el instante mismo en que comenzó la acción, cuando los independentistas conmemoraban el 137 aniversario del Grito de Lares, proclamación de la primera República de Puerto Rico, el FBI tendió un manto de silencio que se prolongó por 27 horas. «Los hechos que rodean el diligenciamiento del arresto constituyen un espectáculo bochornoso e inaceptable para los agentes del FBI en Puerto Rico», afirmó Thomas Rivera Schatz, secretario general del anexionista Partido Nuevo Progresista.

Ningún agente federal tiene licencia para matar. No pueden imponer la pena de muerte so color de que alguien resistió un arresto, señaló. Fraticelli justificó el mutismo en la noche del sábado por tratarse de un proceso que se hallaba «en desarrollo», lo que podía poner en peligro a los agentes del FBI.

El doctor Héctor Pesquera, portavoz del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, afirmó que la muerte de Ojeda Ríos se produjo a causa del desangramiento por falta de atención médica luego de recibir un disparo de arma que le penetró a la altura de la clavícula derecha y le interesó el pulmón.

A juicio del galeno, los jerarcas de la policía federal estadounidense «lo dejaron morir», luego de que un francotirador, posiblemente desde un helicóptero, hiriera al dirigente.

Por su parte, el presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Rubén Berríos Martínez, calificó de «atropello a la dignidad del pueblo puertorriqueño» la actuación del Buró.

Se cuestionó con «profunda indignación» las razones que tuvo la policía norteamericana para no arrestar a Ojeda Ríos, y pronosticó que esa acción aumentará el enardecimiento del sentimiento nacionalista de los puertorriqueños.

Mientras, el veterano dirigente socialista Juan Mari Brás dijo tener la certeza de que «con relación a esta muerte se propagará un gran sentimiento de solidaridad más allá de partidos, ideológicos y grupos». Al lamentar la muerte del dirigente «machetero», Refundación Comunista de Puerto Rico advirtió que las autoridades federales estadounidenses ensayan poner en marcha en la isla el «fascista Patriot Act», para frenar la lucha por la independencia.

El portavoz de Refundación Comunista, Miguel Cruz Santos, adujo que el FBI pretende aplacar con su acción «la rebeldía que representó Filiberto Ojeda Ríos frente a los que nos tienen subordinados».

Auguró que la muerte del líder del EPB-Macheteros, cuyo sepelio se efectuará el martes próximo, servirá de estímulo a «una nueva etapa de lucha contra el dominio colonial de Estados Unidos».

El ex diputado David Noriega, quien calificó de «acto de sadismo» la muerte de Ojeda Ríos, abogó para que «el independentismo deponga sus diferencias y luchemos de una forma más coordinada contra estos sadistas».

Fuente: Prensa Latina