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La guerra sería la forma más drástica de “destrucción creativa” inherente al capitalismo. Otras formas de “destrucción creativa” que benefician al gran capital son las grandes catástrofes, como el tsunami y los ciclones.

El vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney fue desde 1995 hasta agosto del 2000 Director Ejecutivo de Halliburton, la más grande compañía mundial de servicios vinculada a la industria petrolera. Después asumió la Vicepresidencia pero sigue cobrando de la empresa: 194.852 dólares en 2004. Halliburton mantuvo estrechas relaciones comerciales con una empresa petrolera rusa, la Tyumen Oil Co., acusada de estar vinculada a la mafia rusa y al tráfico de drogas.

Bajo la dirección de Cheney, la sociedad Halliburton, en buena parte a través de su subsidiaria Kellog Brown & Root, obtuvo contratos gubernamentales por 2.300 millones de dólares, la mayoría de ellos con el Ejército, para construir instalaciones militares en Albania, Bosnia, Kosovo y Haití, entre otros lugares (Cheney Led Halliburton to feast at Federal Trough. State Department questioned deal with firm linked to Russian mob, www.public-i.org./story).

Después Halliburton adquirió una posición dominante en la “reconstrucción” de Irak. En marzo de 2003, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense encargó a Kellog Brown & Root (KBR), subsidiaria de Halliburton, la reparación de las infraestructuras petroleras iraquíes según las modalidades definidas por Halliburton tres meses antes. Todo ello sin licitación.

Halliburton pasó del décimonoveno lugar entre los proveedores de las fuerzas armadas estadounidenses en 2002 al primer lugar en 2003, por un total de 4200 millones de dólares, comprendido el mantenimiento y la alimentación de las tropas de Estados Unidos en el extranjero, negocio que en setiembre de 2004 representaba 8600 millones de dólares, incluyendo sobrefacturaciones, mil millones de gastos “dudosos” y 422 millones de gastos “injustificados”, según un informe de la comisión política demócrata del Senado estadounidense. KBR facturaba 20.000 comidas por día y servía 10.000, incluyendo alimentos congelados vencidos después de un año.

“ …Prácticamente todos los aspectos del contrato quedaron bajo el control de la oficina del Secretario de Defensa , Donald Rumsfeld. Eso me perturbaba”. (Bunnatine Greenhouse, responsable de la atribución de contratos del Cuerpo de atribución de contratos del Cuerpo de Ingenieros). (Diario Le Monde, 30/06/2005: “Les démocrates relancent l”offensive contre les “passe-droits” accordés par l”administration á Halliburton”)

Katrina, como el tsunami, una “maravillosa oportunidad”

El 11 de setiembre de 2005 despachos de AFP y de Reuters y el 12 el diario « La Jornada » de México informaron que la corporación Halliburton comenzaba a ser señalada en la Bolsa de Valores de Nueva York como la más probable beneficiaria de los principales contratos de reconstrucción de Nueva Orleáns, cuyo costo oscilará entre los 100 mil y 200 mil millones de dólares, según cálculos de aseguradoras y analistas.

Como consecuencia, las acciones de esta compañía, con sede en Houston, aumentaron su precio en más de 10 por ciento hasta llegar a 65 dólares por título. El incremento en su cotización impulsó al alza el índice Dow Jones de la bolsa neoyorquina.

El 3 de septiembre Halliburton anunció que una de sus subsidiarias, Kellogg Brown y Root (KBR), había sido contratada por la Marina de Estados Unidos para restablecer la energía, reparar techos y remover desechos en tres instalaciones navales dañadas por Katrina. KBR también realiza un balance de daños en otras instalaciones ubicadas en el puerto azotado por el huracán.

El trabajo es realizado de acuerdo con un contrato de 500 millones de dólares firmado con la Marina en 2004, cuyo objetivo es dotar de servicios a esta rama militar, en casos de emergencia causados por desastres naturales o conflictos militares.

Otra empresa, Shaw Group Inc., celebró contratos con la FEMA (Federal Emergency Management Agency) por cien millones de dólares y con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército por otros cien millones. Bechtel National Inc., también del núcleo de empresas cercano a la Casa Blanca [1], fue seleccionada por FEMA para proveer viviendas provisorias para la gente desplazada por el huracán.

Joe Allbaugh es un “lobbysta” (persona con contactos de alto nivel que se ocupa de conseguir contratos a las empresas), dos de cuyos clientes son precisamente Kellogg Brown y Root (KBR), subsidiaria de Halliburton y Shaw Group Inc.

Joe Allbaugh dirigió en el 2000 la campaña electoral del binomio Bush-Cheney y luego Bush lo nombró director de la FEMA, cargo que dejó en marzo de 2003 para dedicarse a “lobbysta”.

Por si no fuera suficiente la intención gubernamental de otorgar la parte del león de los contratos de reconstrucción a empresas del primer círculo presidencial, en los primeros días de setiembre de 2005 Bush dispuso, con el pretexto de reducir costos fiscales, que las compañías constructoras escogidas por su gobierno que participen en la restauración de Nueva Orleáns no estarán obligadas a pagar los salarios promedio locales a los trabajadores que contraten, como está prescripto en la ley Davis-Bacon, vigente desde los años 30 del siglo pasado.

Semejante medida ha sido denunciada en un editorial de The New York Times como “una proclama vergonzosa” y maniobra “inaceptable en cualquier criterio de decencia humana”, orientada a “condenar a muchos que de por sí son pobres, y ahora desposeídos, a salarios por debajo del tabulador, con lo que se perpetúa su pobreza” [2]

No debe olvidarse que uno de los saldos más devastadores de la destrucción causada por el huracán es, junto con la pérdida de vidas y bienes, el desempleo masivo en la región afectada y, por consiguiente, la demanda desesperada de trabajos, así sean temporales. En tal circunstancia, el gobierno de Bush pretende servir la mesa para que Halliburton y otros consorcios ligados a la Casa Blanca consigan ganancias astronómicas y hagan negocios redondos con los presupuestos federales es decir, con dinero de los contribuyentes y pagando retribuciones ínfimas a los pobres de siempre o a los que quedaron reducidos a la miseria por el paso de Katrina.

La gente más pobre (en su mayoría negros) de Nueva Orleans no pudo huir de las ciudad antes de la llegada del ciclón por falta de medios (no tenían auto y las autoridades no pusieron transportes a su disposición). Otros, en Houston, tenían auto pero optaron por quedarse porque tenían que elegir entre comer o pagar el elevado precio de la nafta para su automóvil si querían desplazarse. Entretanto los consorcios petroleros (representados en el equipo de Bush por Condolezza Rice) redoblan sus beneficios con el aumento del precio del petróleo.

Y el gran capital no cesa de acumular

En un artículo publicado en el diario Le Monde del 5-6/9/2004 ( Eric Le Boucher, Les multinationales sur leur tas d’or- Las multinacionales sobre su montón de oro) se dice que ningún acontecimiento –guerras, atentados, etc.- hace disminuir los beneficios de las sociedades transnacionales sobre sus fondos propios: 15% en los Estados Unidos, 12 % en Francia. A ese fin, todos los medios son buenos para bajar los costos en caso de necesidad. En total 374 empresas del índice Standard &Poors tienen en su cofres 555 mil millones de dólares de reservas.

Esas reservas aumentaron un 11% con relación a 2003 y, a pesar de la recesión de 2001, se duplicó desde 1999, según la revista Bussines Week. Bouygues, Exxon, Intel y British Telecom han recomprado masivamente sus acciones para hacer subir su cotización. Es un fénomeno mundial. El resultado es que los medios financieros de las empresas superan a sus necesidades y la tasa de su autofinanciación aumenta: 115% en Estados Unidos, 110% en Alemania y 130 % en Japón… Las empresas podrían aumentar los puestos de trabajo y los salarios, pero no es el caso…

El comportamiento mafioso casi caricaturesco de la «banda de los cuatro » (Bush , Cheney, Condolezza Rice y Rumsfeld) no es anecdótico : es por el contrario un revelador muy visible del funcionamiento real del capital monopolista contemporáneo y de las elites políticas a su servicio.

[1] Bechtel, es una gigantesca empresa transnacional en posición privilegiada para “reconstruir” Irak, es decir para participar en el despojo del patrimonio nacional iraquí. Con Ronald Reagan en la Casa Blanca, gente de Bechtel entró en el gabinete.

El entonces presidente de Bechtel, George Shultz, fue secretario de Estado; el consejero general de Bechtel, Caspar Weinberger, fue secretario de Defensa y W. Kenneth Davis, vicepresidente de Bechtel para desarrollo nuclear, ocupó el cargo de vicesecretario de Energía

[2] El alcalde de Nueva York Michael Bloomberg pidió el 20 de setiembre al gobierno federal, a través de una carta al presidente Bush y a líderes del Congreso, la anulación de la suspensión de la Ley Davis-Bacon en las áreas devastadas por Katrina en la Costa del Golfo y condados igualmente afectados en Florida. La ley Davis-Bacon requiere el pago de salarios y beneficios prevalecientes en el área geográfica basado en una determinación del Secretario de Trabajo. Bajo el estatuto, los salarios en Nueva Orleans son de $13.42 por hora para un carpintero, $13.93 para un operador y $925. para un jornalero general. Según Bloomberg, estos salarios asegurarían personal de calidad para los trabajos de reconstrucción en el Golfo