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Rosalio Castillo Lara

Los personajes de renombre nacional e internacional han aparecido reiteradamente en los Medios de Comunicación privados, particularmente en Unión Radio, en Venevisión y en Globo Visión, medios estos que, con Televén, R.C.TV. y Editora el Nacional, constituyen la Asociación de Amigos de la Fe en Venezuela [1] , los que más bien, debería llamarse “Asociación de Manipuladores de la Fe en Venezuela”. Esta asociación de comunicadores, bien conocida por el mundo político en general, como la promotora de la oposición al gobierno, dentro y fuera del país; y en nuestro caso a exponer, es la anfitriona de nuestro anunciado personaje, el Cardenal Rosalio Castillo Lara.

Cardenal Rosalio Castillo Lara:

Este prestigioso clérigo es, sin duda, un personaje nacional por la investidura de Cardenal de la Iglesia Católica y por los altos cargos ejercidos dentro del Vaticano y durante el pontificado del Papa Juan Pablo II. No obstante, para el pueblo raso, no deja de ser un obispo más, lejano y desconocido por su larga trayectoria de 40 años, viviendo en Italia, por su papel de alto funcionario del Vaticano, por su papel de burócrata dedicado al estudio de las leyes eclesiásticas y a los asuntos administrativos y económicos del Vaticano; pero sin contacto y compromiso directo con la realidad, con la problemática y las aspiraciones actuales del pueblo venezolano.

Su corazón y su carrera como eclesiástico ha estado siempre al servicio de la institución eclesiástica en el Vaticano y en contacto directo con el mundo de la política internacional, de los empresarios y de las clases altas, tanto de Venezuela y de Europa. Fue un fiel servidor del Papa Juan Pablo II en la administración del Vaticano en aquel momento de transición, de desorden, de corrupción, de mafia enquistada, de misterios y de tensiones políticas, como la muerte de Juan Pablo I, dentro del Vaticano y al final de la administración del Papa Pablo VI. [2]

Su vida, su corazón y su y sus oficios han estado siempre al servicio de la intimidad social de las altas esferas, a la verticalidad de las estructuras y de los intereses políticos y económicos del poder eclesiástico de la Iglesia Católica y en contacto continuo con las clases altas de la sociedad venezolana. Su reiterada aparición en la escena nacional, a través de los medios de comunicación privados, no es casual ni fortuito; como tampoco fue casual ni fortuita su salida del Vaticano en el pontificado de Juan Pablo II y que la institución prefiere callar por su prestigio institucional y evitar escándalos.

La interrupción de su aislamiento y silencio de clérigo burócrata y burgués, a pesar de su retiro profesional, los ha ocasionado una oposición política que vio perder a una de sus puntas de lanza de la dirigencia religiosa, aliada a sus intereses y estrategias de animadversión a este gobierno popular aquí en Venezuela. Nos referimos al ya fallecido Cardenal Ignacio Velasco, de infeliz memoria para el Pueblo, porque se murió sin pedirle perdón al Soberano, por su ofensa de haber firmado también el decreto de abolición de la Constitución y del golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez el 12-04-2002.

Es una dirigencia política de oposición que vuelve a recurrir al poder religioso para apuntalar sus bases políticas y económicas y así evitar su desmoronamiento y desprestigio, incluso ante sus partidarios y sus guardaespaldas internacionales.

Nuestro personaje, como muchos de sus colegas aquí en Venezuela, no termina de aprender lo que significan las observaciones del Maestro: que además de ser sencillos como las palomas, también deben ser astutos como las serpientes (Mateo 10,16), para descubrir las intenciones perversas de manipulación del poder económico y político interno e internacional.

Nuestro ilustre prelado se hace, pues, primero, vocero de la decepción de los obispos venezolanos, ante el desaire del gobierno bolivariano de retirarle los auxilios económicos que siempre les habían otorgado los gobernantes de la IV República: “Los programas sociales, muy eficaces, que hacía la Iglesia, la mayor parte de ellos fueron suprimidos y confiados al Fondo Unico Social. Obviamente eso ha afectado a la Iglesia...” [3]

Nuestros obispos no se resignan a ser relegados a segundo plano y siempre estarán añorando el oficio que les habían asignado otras administraciones que se valían de los obispos de la Iglesia Católica para repartir las limosnas y migajas que caían de la mesa de los ministros y gobernadores, para hacer creer al Pueblo, con el respaldo de la estructura eclesiástica, que sí se proyectaban con su acción social a las comunidades pobres. Esto es lo que lamenta el Cardenal, de no ser tenidos en cuenta por esta administración, celosa de su papel de atender directamente al Soberano, suprimiendo el populismo, el paternalismo de gobiernos de la IV República y fomentando la participación y el protagonismo de las comunidades locales.

Ahora, nuestro personaje, dentro de su retiro profesional, salta nuevamente a la arena del protagonismo, dentro de un amplio plan político de la oposición, para convertirse en alta voz de lo que durante cinco años, los dirigentes de la oposición han vociferado en todos los tonos y empleando todos los medios:

- “Esto es una tiranía”.
- “Los programas de este gobierno son brochazos para distraer la atención”.
- “Aquí no hay justicia ni posibilidades de defender los derechos”.
- “En cinco años, teniendo todos los medios y todo el dinero, no ha hecho nada por los pobres”.
- “Todo es pura fantasía”
- “Un proyecto político anacrónico y absurdo que ha cosechado sólo ruinas, destrucción y esclavitud”.
- “La mentira y la violencia han nacido en Venezuela como un retoño natural de la siembra de este gobierno”.
- “Le pedimos a Dios que le devuelva a Venezuela la ansiada paz y que tengamos un régimen de verdadera libertad y democracia”. [4]

Los que hemos seguido paso a paso, las huellas de la oposición política a este gobierno revolucionario, sabemos que, primero se reconoce que por la vía del golpismo, ya le es imposible llegar al poder; y segundo, que hay que hacer oposición por cualquier medio y sin escrúpulos con la consigna “ni un paso atrás”, avanzando por los resquicios y posibles laberintos que se puedan encontrar dentro de la Constitución (en la que no creían ni aceptaban desde un principio) y a la que, ahora acuden para lograr sus propósitos, “por medios no muy santos” y en compañía de los “santos representantes de la Iglesia Católica”, aquí en Venezuela y ahora, lógicamente, en compañía del Cardenal Castillo Lara, el cual se ha convertido en cipayo de prestigio de la oposición.

Dentro de la campaña desatada por la oposición política, para desacreditar la campaña y la realización de las elecciones de juntas parroquiales y de concejales para el 7 de Agosto de 2005, el Cardenal Castillo Lara declaró a la prensa nacional: “En la historia de Venezuela, nunca ha habido un gobierno tan funesto como el actual” [5] Declaraciones salpicadas de intereses partidistas a favor de los grupos de oposición al gobierno, que optaron por llamar a la abstención electoral; pero que dio pie a una respuesta contundente del Presidente de la República, el cual, calificó a este alto clérigo de la Iglesia Católica de “inmoral y golpista”, reiterando que “nunca en Venezuela hubo un gobierno tan cerca de Cristo y del Pueblo”. [6]

No sólo se escuchó la respuesta impaciente y subida de tono del Presidente de la República, sino también, se pronunciaron infinidad de personajes de la política y el pueblo en general. A estas voces se unió el mensaje de la iglesia ecuménica de Venezuela en los siguientes términos, denunciando y orientando al creyente sobre la actitud y la conducta de un cristiano ante los conflictos políticos:

Tomado del libro IGLESIA EN CONFLICTO, autor: Gilberto Giraldo V

[1] Encartado “Urbe y Orbe” ,Diario El Nacional , 25-01-2004. Caracas

[2] David Yallop- “En Nombre de Dios”(Libro que analiza las causas del presunto asesinato del Papa Juan pablo I.) Edit. Oveja Negra. Bogotá. 1986

[3] Encartado “Urbe y Orbe” , Diario El Nacional, 2-05-2004. Caracas

[4] Ibidem

[5] Monseñor Rosalio Castillo Lara, Periódico el Universal, 18-07-2005. Caracas

[6] Presidente Hugo Chávez Frías, Aló Presidente, 17-07-2005 Caracas