El mensaje de las advertencias y de las circunstancias

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Alfredo Palacio

El “círculo oscuro” que rodea al presidente Alfredo Palacio (Arcos, Herrería, Apolo, Donoso y otros) ha fracasado en su ejercicio gubernamental. Después de seis meses de la Rebelión de Quito, que defenestró al coronel Gutiérrez, las aguas se enturbian. Al chasco de una gestión signada por el incumplimiento de la promesa de REFUNDAR EL PAÍS, se junta ahora la maniobra gutierrista de “volver”.

Poco a poco Palacio fue cediendo el poder al poder y los términos de su gestión al pasado. La promesa surgida al calor de la coyuntura se perdió en los corrillos del desprestigiado Congreso, en la incorrecta interpretación de las rebeliones de Manabí, Sucumbíos, Orellana o la marcha de Esmeraldas, en las condescendientes venias a los dueños del país o en ceder el espacio soberano a presiones del presidente del mundo y sus embajadoras petroleras-oxydentales y plancolombianas en Quito. Por supuesto que la infaltable corrupción brotó tempranamente en la mismísima casa de gobierno.

Alfredo Palacio se prestó para que nada cambie, para que los que han esquilmado la nación y los colonizadores contemplen a pierna suelta como se les llenan los bolsillos mientras la pobreza campea y los pobres continúan el éxodo al que se los somete. La ideología del círculo le ha impedido comprender el papel que juega el pueblo en las transformaciones y en el proceso inevitable de cambio que se inicia cuando las instituciones del Estado han colapsado.

El ministro de Gobierno (interino) Galo Chiriboga Zambrano, el último mohicano que quedaba en el equipo inicial, entendió el mensaje de las advertencias y de las circunstancias y prendió la luz.

Por ahora Palacio aceptó una tabla de salvación ante la amenaza de revuelta de un Gutiérrez envalentonado por las encuestas que hablan de la baja popularidad del sucesor. Un pueblo hambreado, desorganizado y desarticulado puede ser punto de apoyo de un programa neo fascista. Lucio, el viajero, regresa por manta.

Gutiérrez, el “mejor aliado de Bush” como gustaba llamarse, ha desenmascarado sus alianzas internacionales y se ha posicionado en la arena sudamericana. Su estadía en Brasil fue emergente. No obtuvo un espaldarazo de Lula o del PT que atenuara las acusaciones de servil con su “aliado”, y que florecieron durante su estrepitosa caída. Inmediatamente pasó al Washington de su “mejor aliado”, de allí al Perú del desprestigiado fondomonetarista y telecista (de TLC) Toledo, para terminar en casa del hijo pródigo de su “mejor aliado”, en la Colombia ensangrentada.

Compartir en Bogotá el exilio con Pedro Carmona(despojo del golpe contra el presidente venezolano) y bajo el amparo, ambos, de Uribe Vélez, tuvo su resultado. Gutiérrez terminó acusando de su caída al presidente venezolano Hugo Chávez (“coincidiendo” con el funcionario Herrería Bonet) y entró al juego que se ha diseñado en el Departamento de Estado. Lanzó un libro “escrito” por él con sus “memorias” donde ridiculiza al presidente cubano Fidel Castro (Memorias de enano o sueño de edecán?). El “mejor aliado de Bush” ha entrado con pie firme, sin tapujo, en la vía del coloniaje, una de las dos por las cuales caminan los líderes de Nuestra América. La vía digna de la independencia y la integración no es para el viajero.

Ahora Lucio Gutiérrez, el participante en el putch contra Mahuad para que todo siguiera igual con Noboa, el hacedor de alianzas con socialistas, sindicalistas, indígenas, taiwaneses, gurkas y banqueros, el “opositor” a la oligarquía y al imperio, vuelve. Una maniobra contra las fuerzas progresistas del Ecuador está en marcha. El fascismo quiere radicarse en la mitad del mundo. No sabemos el detalle de la negociación de Gutiérrez con su “mejor aliado”, para aterrizar en el nada soberano aeropuerto de Manta.

Lo que nos está claro es que hay intereses enormes de mafias petroleras que están jugando su serie: la cuestionada OXY y sus hermanitas necesitan espacio y aire para seguir lucrando a manos llenas y sin vigilancia. Es vox populi que la Telefónica de España apetece la concesión de las telecomunicaciones o que Unión Fenosa está loquita por las empresas eléctricas. También es sabido el interés de los Estados Unidos en que las reacias Fuerzas Armadas Ecuatorianas se involucren en el conflicto interno colombiano o que el gobierno no reclame por las fumigaciones o que suscriba la “inmunidad” para sus marines o que el Ecuador negocie su “estabilidad política” y su “gobernabilidad” a cambio de convertirse en un portaviones en tierra firme. El TLC a punto de ser firmado, sin vergüenza, por Toledo y Uribe, no ha logrado ser posicionado en la sociedad ecuatoriana y más bien tiene un equipo negociador con evidentes contradicciones internas. Todas éstas son cartas para cualquier negociación tras bastidores y el ejercicio de maniobras desestabilizadoras.

Abril fue mandato

No podemos desconocer que la gran masa popular no fue partícipe directa de las movilizaciones de Marzo y Abril. Pero tampoco salió a defender a un Gutiérrez que prefirió huir y no “morir en el intento”. Un meticuloso plan de desarticulación del movimiento popular ecuatoriano ha dado sus frutos

En lugar de las exigencias sociales y de la lucha, el pueblo buscó el camino del éxodo (más del 20% de la población abandonó las fronteras en los últimos años) y la fractura familiar. No fue necesaria una represión al estilo de las llevadas en el Cono Sur, en Centroamérica o Colombia y Perú. Aquí bastó la represión económica como la quiebra fraudulenta de la banca y la insolvencia real de miles de empresas de inversión nacional. Y aunque sospechosamente se quizo hacer aparecer una guerrilla como pretexto para aplicar algún “Plan”, el desempleo total y parcial han sido, junto a la dolarización, el principal flagelo contra las masas.

La corrupción, el acomodo, la traición ideológica y el dinero de algunas “caritativas” ONGs, resultaron en el desmantelamiento de la dirección popular y política del pueblo y de su intelectualidad orgánica. El movimiento indígena agrupado en la CONAIE también está afectado por el plan macabro.

Es verdad que el segmento poblacional conocido como “clase media”, cuyo voto y campaña beneficiaron a Gutiérrez, fue el protagonista central de las marchas de Quito. La “clase media” está compuesta por quienes, culturalmente, son hijos de desclasados y semiproletarios, los estudiantes, las amas de casa, los empleados públicos y hasta trabajadores que reniegan de su antigua clasificación social, con los profesionales e intelectuales, afectados por la crisis. Se lanzaron a las calles no solamente por sacar a Lucio, sino por la incertidumbre de sobrevivir en un futuro sin visión y sin esperanza. A lo mejor presintieron su desaparición, su ingreso a la enorme masa de desposeídos. Algunos vieron su participación como un “canto de cisne”.

El mandato de Abril fue claro. Refundar el Ecuador y “que se vayan todos” los que han detentado el poder los últimos 175 años y que lo han llevado a la bancarrota económica, social y política.

Las fichas del poder tradicional se reacomodaron y los resultados están a la vista. La desesperanza campea en calles y campos. Los mamotretos cívicos pretenden volver al viejo esquema electoral para festinar lo que queda, sin reparar en que serán las víctimas, a mitad de período, de su sistema injusto. Ellos, los quiebrabancos, los mataempleos, los evasores contumaces de impuestos, los defraudadores del fisco, los que hundieron hasta “sus” órganos de “justicia”, los corruptos y asaltantes de la cosa pública, los neoliberales privatizadores y los neofascistas, van a pelear esta batalla para que nada cambie.

Por eso saludamos la convocatoria a un plebiscito para que el pueblo decida el llamado a una Asamblea Constituyente. Es una victoria pequeña de la justeza de una idea sostenida por las organizaciones populares y las fuerzas democráticas del país. Ojalá que Palacio mantenga su palabra, y la fortalezca, deshaciéndose de su “círculo oscuro” que ha torpedeado, hasta el momento, cualquier atisbo de cambio.

Para detener el fascismo solamente hay una fórmula: Unidad para liquidar la moribunda República y fundar una Nueva Patria

El fascismo es la expresión más reaccionaria del capital financiero, que busca nutrirse con gigantescas ganancias, sin importarle que el resto de la sociedad se hunda en la miseria.

Al fascismo hay que pararle en su propio nido. De dejarlo alzar vuelo prevalecería la pérdida total de soberanía, la privatización de los bienes patrimoniales, la miseria generalizada, la inclusión en la guerra ajena y la final disolución del Ecuador.

La Comuna llama a la más amplia unidad del pueblo para detener cualquier proyecto totalitario. Como ayer, el fascismo será derrotado, no pasará. Debemos construir un frente que integre en primera instancia a las organizaciones sociales, que representan la justicia social y un futuro de igualdad y desarrollo humano. ¡O se dicta un programa de pueblo y país en una nueva Constitución política, CRUZADA por el concepto de soberanía, dignidad y justicia social en cada uno de sus artículos o perecemos.!

Una Constitución que de al Estado la condición de inmunidad, que sea inembargable y con ejercicio pleno de soberanía. Que convierta al Ecuador en territorio de paz sin bases extranjeras y sin alianzas militares. Que establezca la cogobernabilidad de nacionalidades y minorías. Que introduzca la Declaración de los Derechos Humanos como norma de vida de la República. Que impida la acción de los monopolios y oligopolios, que sea solidario con la producción nacional y la generación de empleo. Que implante la base de una Nueva Patria para todas y todos. Que detenga la destrucción suicida del medio ambiente. No hacerlo, significa que los próximos gobiernos se derrumben o subsistan imponiendo la ley del salvaje oeste. Constituyámonos en Asamblea Originaria

En 1830 se fundó el Ecuador, luego de aniquilar el proyecto libertador de la Gran Colombia. Un minúsculo grupo escribió la primera Constitución originaria. El grupo estuvo formado por varones alfabetos, dueños de 30.000 pesos, los indios fueron puestos bajo la tutela de los curas párrocos. Es decir NO PARTICIPARON LAS MUJERES, LOS INDIOS, LOS NEGROS, LOS TRABAJADORES, LOS POBRES. El resto de constituciones fueron reformas jurídicas al mismo esquema de poder y exclusión. Hoy la participación de las mayorías es cosmética y falsa. Una maraña de leyes impiden el desarrollo humano y la democracia plena. Refundar el Ecuador significa inaugurar un nuevo país, es instaurar la base para construir un nuevo día con un nuevo sol.

Para esta Asamblea Constituyente Originaria se necesita dictar un ESTATUTO ELECTORAL ESPECIAL para cumplir el propósito de refundar el país. No pueden estar sólo los descendientes de los constituyentes de 1830 o sus testaferros, enmascarados ahora como dueños de empresas electoreras con presupuestos multimillonarios.

Nueva democracia para un nuevo país

Los comicios constitucionales deben contemplar una nueva modalidad de elección de asambleístas:

  1. Por distritos. Se garantizaría la representación por sectores poblacionales y regionales diferenciados de las provincias. (Ej: Santo Domingo, Milagro, Cañar o Quevedo, ya no estarían representados por diputados de Quito, Guayaquil, Azogues o Babahoyo, respectivamente.)
  2. Funcionales. Representarían, luego de elección interna, a los sectores sociales del Ecuador (Ej: 1 por cada nacionalidad indígena, afroecuatorianos de la costa, de la sierra, montubios. Por las cámaras empresariales y las centrales sindicales. Por los pequeños empresarios. Por los campesinos asalariados. Por los artistas. Por los colegios profesionales. Por el magisterio. Por las universidades. Por los estudiantes. Por las minorías sexuales. Por todos los medios de comunicación y por los trabajadores de la comunicación. Por los militares. Por los policías. Por las mujeres. Por las ONGs. Por los gremios de artesanos, choferes, desempleados e informales. Por los defensores de DDHH. Por los niños y adolescentes. Por la tercera edad. Por los ambientalistas. Por los residentes en el exterior.) Asegurar la mayor representatividad del conjunto de la población es desplegar una democracia verdadera y constituirnos en una nación perdurablemente justa. Esta es una vía para la transformación diferenciada, para construir el camino de nuestra segunda y definitiva independencia.

PROPUESTA DE PREGUNTAS PARA LA CONSULTA NACIONAL:

  1. ¿Está usted de acuerdo con refundar el Ecuador, para lo cual autoriza al Presidente de la República a convocar inmediatamente a una Asamblea Constituyente Originaria con plenos poderes para dictar, en un período no mayor de diez meses, una Carta Magna con ese propósito?
  2. De ser positiva la respuesta a la primera pregunta, ¿aprueba usted el Estatuto Electoral Especial para elegir democráticamente a los asambleístas?
  3. El actual Presidente Constitucional de la República, las autoridades y los poderes constituidos, continuarán en funciones, hasta que la Nueva Constitución lo disponga.

La Comuna