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Los prolegómenos de la Cumbre, a la que no se sabía si iba a asistir Castro, ya marcaban un punto de atención importante. Al final, Fidel Castro no asistió, no se saben las razones, pero él ha sido uno de los personajes sobre los que ha girado la Cumbre. Incluso, se podría afirmar que el mensaje que ha llegado al público de esta Cumbre han sido dos referencias a Cuba, además del "enfado" de los EE.UU.

Otro mandatario, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llegó tarde, posiblemente, a propósito. La "foto" de la familia iberoamericana no plasmó su figura ni la de Castro. El primero, porque llegó tarde y el segundo, porque estaba ausente. Sin embargo, a pesar de los intensos preparativos que desde La Moncloa se habían hecho, los resultados de la Cumbre no han resultado del agrado del Presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.

Los EE.UU. había manifestado ayer, a través de un portavoz de su embajada en Madrid, su "inquietud" por la posibilidad de que se condenase el bloqueo a Cuba. El texto rezaba así: "Creemos que sería desafortunado si un texto así fuera interpretado como una señal de apoyo a la dictadura cubana. No entenderíamos un cambio de palabras de embargo a bloqueo, porque parecería que hay una confusión en cuanto a lo que significan estas palabras". Y esa preocupación se confirmó.

Hubo otra parte de la Declaración de Salamanca, la que solicita la extradición de Luis Posada Carriles, terrorista anticastrista, que tampoco es del agrado de la Administración Bush.

La Cumbre que parecía languidecer -José María Aznar trató, incluso, de que se celebrase cada dos años- ha recobrado de forma inusitada una fuerza considerable. El nombramiento de Enrique Iglesias, como Secretario de la Cumbre, le impele un nuevo ritmo. Una Secretaria general permanente, bajo la dirección de un diplomático experimentado, puede dar un giro importante, a partir de ahora, a la Cumbre Iberoamericana.

Esa estabilidad en su continuidad, unida a las declaraciones de algunos de los asistentes, como es el caso del presidente de México, Vicente Fox, y el de Chile, Ricardo Lagos, con toda seguridad han hecho meditar a Washington. Hoy mismo, otro comunicado de su embajada aludía a las "excelentes relaciones con España y su Gobierno".

Declaraciones como la del Presidente Fox no han debido gustar nada a EE.UU. El mandatario mexicano fue claro: "No al embargo, no al bloqueo. Estados Unidos tiene una opinión muy respetable, pero no la compartimos...."

Declaración de Salamanca

Con algún pequeño problema de organización, el Rey Juan Carlos clausuró la XV Cumbre Iberoamericana. La declaración final ha mantenido la condena al "bloqueo" que EE.UU. viene manteniendo sobre Cuba, así como la extradición de Posada Carriles, aunque se ha incluido una matización -no pequeña-, mediante la cual se deja abierta la posibilidad de que éste sea juzgado en EE.UU. o en otro país.

El Gobierno español supo reaccionar con diligencia ante la "inquietud" que había mostrado la Embajada norteamericana en Madrid, y reiteró una y otra vez que esta Declaración de Salamanca es casi idéntica a la que se hizo en Cimbres anteriores y, con matices, similar a las resoluciones de la ONU.

Para el Gobierno español, la Cumbre de Salamanca no ha hecho ni más ni menos que adoptar el lenguaje de la ONU, empleado "en la resolución del 4 de noviembre de 2003, en la que con apoyo de 197 países, entre ellos España -entonces gobernaba el Partido Popular-, alude a la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba".

No han extrañado nada las declaraciones del Presidente venezolano Hugo Chávez, que entusiasmado por los gritos que coreaban los integrantes de una de las seis manifestaciones que ha habido estos días en Salamanca, declaró: "Sobre EE.UU. ladran los perros como diría El Quijote, luego cabalgamos".

El marco incomparable de la bella y clásica ciudad salmantina ha servido para que esta Cumbre Iberoamericana, de un "toque de atención" a la política exterior de la actual Administración de EE.UU. que, con sus ingerencias -aunque sean a nivel de comunicados-, no ha conseguido más que, los presidentes americanos asistentes, se reafirmen en sus convicciones.

Adital