El viaje entre Popayán y Piendamó se toma 40 minutos. En el recorrido se pueden apreciar las grandes fincas de los terratenientes de la región, como la conocida familia Mosquera pariente del actual gobernador.

Piendamó es un pueblo pequeño, habitado por colonos, campesinos e indígenas. Habitan en casas amplias que no superan la altura de un segundo nivel. En este municipio realizamos una parada necesaria para tomar otro transporte, pues nos dirigimos a Silvia, municipio donde queda el resguardo de los únicos guambianos que hay en el departamento; el resto son comunidades mayoritariamente de Nasas y Jambalos.

Lo primero que buscamos al llegar a Silvia es el Cabildo, allí nos enteramos que los guambianos estaban organizando un concurso musical relacionado con el tema de la seguridad alimentaría.

Con la llegada de la lluvia partimos directo hacia el resguardo, a unos pocos minutos del pueblo. Una vez en el resguardo de Santiago de Guambia, incrustado dentro de las cadenas montañosas de la cordillera Central, tenemos la oportunidad de apreciar como todos sus miembros estaban alistando los preparativos para la jornada del trueque. En ese momento aún se discutía el plazo que los indígenas le darían al gobierno para solucionar la insuficiencia de tierra que padecen, y si retomaban sus acciones de recuperación de tierras.

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La problemática relacionada con la tierra no es pequeña: en estos momentos hay en el resguardo más de 19.500 guambianos, y las familias siguen creciendo. Por demás, la mayoría del territorio que habitan son páramos, fuentes de agua que conscientemente no alteran con sus cultivos; otro importante porcentaje, de gran inclinación, son tierras poco aptas para cultivo.

Pese a la evidente realidad, el Gobierno hace propaganda y difunde la idea de que les ha entregado suficiente tierra, y que los indígenas quieren perjudicar a los campesinos. Un pequeño ejercicio desmiente la versión oficial: nunca los indígenas han recuperado tierras en manos de pequeños propietarios, y la mayoría de tierras que están en sus manos, el 70%, están localizadas en la amazonia, territorio que también debe ser protegido.

Es evidente que el Gobierno miente y manipula. Los indígenas no son privilegiados. Lo que ha ocurrido en Colombia es una verdadera contrareforma agraria, con unas pocas familias que concentran millones de hectáreas, propiciando que el 50% de las tierras cultivables estén dedicadas a pasto, y sólo el 14% esté repartida entre indígenas y campesinos que precisamente son los que producen el 60% de los alimentos que se consume en todo el país.

Entre cultura y familia

En el mismo momento que se discutía el qué hacer, las mujeres preparaban los alimentos y productos que al día siguiente trocarían. Nosotros, sin ser invitados, observábamos todo, pero su hospitalidad fue más fuerte que nuestra condición de forasteros. No acostumbrados al fuerte frío acompañado por la llovizna, nos refugiamos en la cocina con un plato de sopa caliente.

El 30 de octubre fue el día del trueque, la fecha más cercana al 1 de noviembre, porque en la cosmovisión guambiana el ejercicio del trueque es también un intercambio con sus antepasados. Poco a poco fueron llegando en toda clase de vehículos las familias participantes. Para el inició del evento ya se reunían alrededor de unos 2000 guambianos y se esperaba el arribo de muchas más.

Organizados en dos hileras a lo largo de una cancha de fútbol, que junto al centro de investigación juvenil componen la única altiplanicie que poseen, tierras recuperadas en los inicios de los años ochenta al ganadero José Luis Feizoa. Al respecto es interesante señalar que la tendencia de recuperación de tierras en las comunidades del Cauca apunta ascendentemente en las tres últimas décadas y acompañado con crecimiento de la densidad hace que en el futuro el tema de las tomas de tierra, será una realidad nacional (ver recuadro).

Mientras se desarrolló la actividad no era permitido el uso del dinero y quien rompiera esta regla era sacado de allí por parte de los alguaciles, quienes además de esta misión coordinaban los sitios donde se debían ubicar las familias junto con sus productos. Las carpas de plástico preparadas poco a poco se fueron llenando, dejando a los últimos a la intemperie. Al mismo tiempo ajustaban el sonido para que desde allí se transmitiera en directo por la emisora Guambia Estereo.

Detrás de sus productos, las familias esperan la orden de la gobernadora Bárbara Malas y el gobernador Misael Velasco para iniciar los posibles intercambios. Productos como tres variedades de fríjol (rojo, abulito seco y verde), 20 variedades de maíz (blanco, pintado y amarillo), zanahoria, arveja, habas, ollucos, cebolla, 30 variedades de papa carlancha roja, amarilla, morada, redonda roja, entre otros alimentos de tierra frío reunidos en canecas, talegos, canastos, costales y tajos.

El trueque comenzó antes de lo previsto, debido a la lluvia. En este primer ejercicio participaron guambianos que venían desde el sur del Huila del Resguardo La María, con productos de tierra templada. Como los visitantes eran menor en número, los gobernadores pidieron que se trocara en pequeñas cantidades para que los productos de clima templado como piña, plátano, leche, yuca, tomate y panela, alcanzará para todos.

Después de ver todo lo que ocurrió ese día, no es tan descabellado pensar que los ejercicios de los guambianos no sólo liberan la madre tierra, sino que pueden ayudarnos a nosotros mismos a romper las dinámicas económicas que nos atan.

Tierras en hectáreas recuperadas por indígenas en el Cauca, 1970-1996

Cauca 1970-1980 1981-1990 1991-1996 TOTAL
Caldono 291.2 3065 208.3 35464.5
Caloto 882.8 3418.7 4315.1 8616.6
Corinto 1925.2 475.1 115 2515.3
Inzá 74.2 1592.2 46.9 1713.3
Jambaló 761.4 4048.9 916.5 5726.8
Piendamó ——— 54 141 195
Silvia 416.7 6575.7 1164.9 8157.3
Toribío 2029.2 7862.6 170.2 10062
Totoró 1386.9 2946.6 1423.5 6257

Voces guambianas

“Para Guambía es una necesidad la tierra, el 80% del territorio son páramos y necesitamos más tierras. En segundo lugar, son convenios con el Estado ya comprometidos en años anteriores para poder solventar la necesidad de tierras. Si el Estado ha cumplido ha sido muy poco. Nosotros no vamos a cultivar en el páramo porque afectamos nuestras aguas.”

“Históricamente las vías de hecho han sido una característica del pueblo guambiano y de los pueblos indígenas, porque con las vías de hecho es posible presionar los organismos estatales para que respondan, eso es una ventaja. La desventaja es que en la actual situación de guerra puede crear muchos más conflictos entre indígenas y campesinos con las fuerzas del Estado.” Gerardo Tunubalá, profesor de ciencias sociales del resguardo.

“En estos días llegó una solicitud de la embajada del Japón, ellos dijeron: Ya hemos hecho un contrato con el Estado, ya se han identificado ciertas minas en las partes altas de aquí. Ustedes como guambianos tienen que cedernos ese espacio para explotarlo. Pero el cabildo dijo rotundamente: Nosotros estamos sobre la Cordillera Central como milenarios guardianes y seguiremos siendo buenos resguardadores de los recursos naturales.” Oveimar Muelas, sociólogo.

Guambia Estereo

Un proyecto comunicativo propio

La emisora está encaminada al fortalecimiento de la identidad, en especial con nuestros niños y jóvenes. En el año 1994 se sistematiza nuestro plan de vida que incluye un programa de comunicación que revitaliza nuestra identidad y pensamiento.

Durante estos siete años hemos tenido aciertos muy importantes como el fortalecimiento de nuestro idioma propio el Nambrik. Antes los niños y los jóvenes no podían hablar en guambiano. En el 2000 hicimos la propuesta de realizar una red a nivel nacional y como respuesta sale la Red de Emisoras Indígenas” Jeremías Tunubalá, coordinador del programa de comunicación