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Jesse Chacón

"Hace aproximadamente dos meses fue asesinada en Colombia, como parte de la violencia política que se vive en el país" y por su condición de testigo en el presente caso, declaró el ministro del Interior de Venezuela, Jesse Chacón, en entrevista con la oficial Venezolana de Televisión.

Chacón identificó a la mujer sólo con el apodo de Mona (rubia), con la que también la menciona el colombiano Giovanni Vásquez de Armas, testigo clave en las imputaciones de la fiscalía contra cuatro presuntos autores intelectuales del asesinato.

Anderson murió calcinado al explotar la camioneta en que se trasladaba la noche del 18 de noviembre de 2004, en momentos en que imputaba a unas 400 personas ligadas con el decreto del gobierno de facto que sacó por 47 horas del poder a Hugo Chávez, en 2002, y diluyó los poderes públicos.

En sus declaraciones a la fiscalía, filtradas a la prensa, Vásquez de Armas dijo que fue el encargado logístico de tres reuniones de los presuntos autores intelectuales del asesinato, y la Mona estuvo encargada de la seguridad e inteligencia.

"Tenía un apodo, es lo que yo manejo de la investigación, era conocida como Mona y manejaba el mecanismo financiero conjuntamente con el actual testigo", apuntó por su parte Chacón.

La fiscalía acusa a los opositores Salvador Romaní -hijo del anticastrista del mismo nombre-, al ex general Eugenio Añez Núñez, al empresario Nelson Mezerhanne, los tres ya detenidos, y a la periodista Patricia Poleo, todavía prófuga, de la autoría intelectual del crimen. Por la autoría material del asesinato fueron procesados los hermanos Otoniel y Rolando Guevara y el primo de éstos, Juan Guevara, todos ex policías, y más recientemente el comerciante Fernando Moreno Palmar como "cooperador".

Están solicitados también como autores materiales Johann Peña y Pedro Lander, que se encontrarían en Estados Unidos.

En tanto, Venezuela dio tres meses para que misioneros evangélicos de las Nuevas Tribus desalojen las comunidades indígenas que ocupan en el país, un mes después de que el presidente Chávez los acusó de ser máscara de Estados Unidos para espiar y "desplegar su dominio imperialista".

La Jornada