Un histórico equilibrio Imperial... pero inestable

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Por lo pronto, un resultado histórico empírico directamente verificable es que: Hoy, no existe ninguna potencia con estatus Imperial que haya sobrevivido a toda la Historia humana.

Históricamente el tiempo de vida imperial promedio es de unos pocos siglos. Sin embargo la dinámica contemporánea, con su revolución científico-técnica inédita en toda la Historia, parece estar acelerando los procesos de decaimiento. Como caso extremo la URSS, cayó en un tiempo de vida humana promedio.

A pesar de su imagen de equilibrio, el estado de Imperio parece ser intrínsecamente inestable, y requerir para su existencia un gasto de “energía” mucho mayor que el de las organizaciones sociales promedio, al mismo tiempo que debe interactuar con éstas, de modo que termina decayendo nuevamente a un estado fundamental.

Los imperios configurados por las civilizaciones de la Mesopotamia, Egipto, Grecia, Macedonia, Cartago, Roma, Islam, Europa cristiana medieval, Rusia, China, Japón, Asia Central, India, las civilizaciones andinas autóctonas de América, etc. Todos han caído, independientemente de la civilización, cualquiera sean los esfuerzos que hayan hecho sus grupos dirigentes para evitarlo, y aunque uno de los objetivos imperiales principales sea la “supervivencia”.

El carácter Imperial de la Roma occidental tuvo una duración de unos cinco siglos. Pero desde hace cinco siglos a la actualidad las potencias europeas con carácter imperial como España, Portugal, Holanda, Francia, Austria-Hungría, Prusia, Alemania, Inglaterra y otros han ido surgiendo y cayendo en tiempos menores. Aunque es el sistema socio-económico en el que se desarrollaron, el Capitalismo (en sus distintas variantes), el que parece ser mas longevo. De modo que no son los grupos que dirigencian la estructura Imperial los que están trascendiendo, sino las élites concentradoras de la riqueza mundial.

Pero en realidad hablar de Imperio a secas, es una abstracción. El pueblo no gobierna a un Imperio. Todo Imperio está liderado por un núcleo específico y reducido de personas, compuesto por un grupo que gobierna concomitante con otros grupos que concentran las riquezas y los medios de producción.

Entre las causas que predisponen su caída, podrían estar:

El sistema imperial gasta mas “Energía” de la que produce, lo que lo lleva a una constante expansión fuera de sus fronteras originales.

En los hechos se observa en la extracción y expoliación hasta el agotamiento, de recursos naturales y explotación exhaustiva del medio ambiente, en todas sus regiones de influencia. En un sobredimensionamiento económico crónico en que la riqueza producida es menor a la consumida, de modo que debe imponer su sistema económico universalmente, y tener control en la dinámica de flujos de los bienes de cambio a los que el Sistema asigna valor, y en la emisión del objeto fiduciario que representa las transacciones globales.

Por otro lado, debe inspeccionar constantemente las regiones externas para evitar el surgimiento de aquellas que lo amenacen, necesitando de un poder militar sobredimensionado para mantener una hegemonía constante.

En todo momento tiene además distintos enemigos externos, y procesos de corrupción interna de distinta intensidad, que obliga a sus élites a un trabajo específico y continuo para acotarlos. Estos procesos crecerán a medida que la “centralización” imperial aumenta, y agudizarán el decaimiento, en cuanto a que las defensas imperiales externas e internas comenzarán a ser penetradas por los enemigos.

La carrera imperial de EEUU dentro del Capitalismo, no comenzó en los 90’s, sino que solo se puso en evidencia. Ya en 1823, la doctrina Monroe incluyó a América Latina dentro de su esfera de influencia. En 1846 entró en guerra con México y anexó la mitad de su territorio (hoy Texas y California), y desde entonces realizó centenares de intervenciones de toda clase, solo en esta región del mundo.

Las Guerras no regulares no son nuevas, pero tampoco viejas

Por otro lado la invulnerabilidad de la superpotencia deja de ser creíble, cuando se observa que la maquinaria militar-industrial estadounidense con su base tecnológica de última generación, se muestra como prácticamente imposible de ser derrotada por ningún país del planeta.

En realidad esta sola proposición no es estrictamente verdadera, y encierra otra: que el enemigo debería combatir dentro del terreno que le haya delimitado la superpotencia. Es decir, debe imponer previamente sobre la otra facción, la clase de armamento a utilizar, los paradigmas estratégicos y tácticos para el combate, el tipo de entrenamiento para los efectivos, la estructura de las Fuerzas e incluso escalas de valores y normas jurídicas para el conflicto (esto es lo que algunos analistas definen como Guerra Simétrica).

En la mayoría de los casos en que la superpotencia no lo ha logrado, no ha podido resolver el conflicto a pesar de su abrumadora fuerza militar.

Tal es el caso de la decisiva batalla de Mogadishu (Somalia, 1993). Un pueblo en la miseria y con hambruna, pero armado, junto a las múltiples bandas urbanas locales, sacaron de contexto a la Task Force estadounidense, que se encontró sorpresivamente descolocada en una situación para la que no estaba preparada. Terminó perdiendo la iniciativa, y debiendo ser rescatada por tropa multinacional de las Naciones Unidas.

El largo entrenamiento práctico en lucha interna de los pistoleros callejeros, bandoleros, refugiados, campesinos desocupados y milicias, reclutadas por los distintos señores de la guerra somalíes, resultó ser más eficiente que el de los Rangers y la fuerza Delta, considerada como una de las mejores fuerzas de élite del mundo. Sin embargo, el costo para la población somalí, fue un alto número de bajas. Muchas de aquellas tácticas siguen siendo aplicadas por los múltiples grupos de resistencia patriótica iraquí.

La batalla de Mogadishu, fue una de las causas de peso que motivó que a los pocos meses, EEUU decidiera el cese de las operaciones militares en Somalía, y el retiro gradual de sus tropas. Así como el no enviar tropas a Ruanda.

Vietnamización

En 1965, EEUU intervino directamente en Vietnam del Sur, contra Vietnam del Norte. La “americanización” unilateral de la guerra, es decir el estilo empleado por el complejo militar-industrial estadounidense, quedó descolocado cuando además de tener que enfrentar a las fuerzas militares regulares enemigas, se encontró con las tácticas chinas de guerra prolongada y de guerrilla.

EEUU, no pudo resolver a su favor la guerra militar, en un tiempo y espacio acotado como esperaba en una guerra convencional. Tampoco pudo (como en Irak) ejercer el control militar permanente de todo Vietnam del Sur (a pesar de haber evitado que los norvietnamitas lo tomaran). En 1973 después de ocho años de combatir, retiró sus tropas de Vietnam del Sur sin poder definir el resultado. Sin embargo esa no habría sido su derrota, que ocurrió dos años después.

El núcleo de consejeros de la administración Nixon (1969), promovieron la aplicación de un principio secular imperial: “la Guerra no militar como forma de continuar la Guerra militar”, emulando a su madre patria Inglaterra. Estrategia que esta potencia, había implementado innumerables veces en la Historia, por ejemplo en el Río de la Plata, luego de las invasiones inglesas de 1806/7 [1]

De modo que EEUU fue pasando gradualmente de la Guerra militar, a determinada clase de Guerra no militar encubierta contra Vietnam del Norte, que se materializó en: el intento de preparación de las Fuerzas Armadas nativas de Vietnam del Sur para combatir por si mismas, sin los combatientes estadounidenses que paulatinamente eran retirados. Y en el plano político-económico en un apoyo material y financiamiento al gobierno Vietnam del Sur, que continuaría después del retiro total de los efectivos estadounidenses hasta alcanzar un objetivo final satisfactorio.

EEUU continuaba así su Guerra, pero entrenando a los combatientes survietnamitas, y sin derramar “sangre americana”, evitando el costo político y el impacto en la opinión pública estadounidense.

Conseguiría además, un gobierno survietnamita económicamente comprometido, y políticamente manipulado según su conveniencia.

Este proceso transitorio de des-americanización de la guerra, con el intento de preparación de la tropa local (desde 1969) que sustituiría a la propia, el retiro de la misma (en 1973) y el posterior financiamiento político y de operaciones de las Fuerzas nativas, se llamó “Vietnamización”.

Pero en 1975, el Congreso de EEUU suspendió por razones políticas el financiamiento, lo que facilitó que el ejército norvietnamita tomara la capital de Vietnam del Sur: Saigón.

Iraquización

Aumenta la puja para la circulación entre las élites de poder internas de EEUU, ante el desgaste interno de G.W. Bush, a mas de dos años que anunciara públicamente que la victoria sobre Irak y el final de la guerra se alcanzaría en un mes, y cuando la presencia en pleno de la fuerzas regulares de EEUU no son suficientes para resolver el conflicto. Las fuerzas no regulares de resistencia patriótica iraquí no pueden derrotar a las fuerzas regulares estadounidenses de ocupación, pero tampoco éstas pueden derrotar a la resistencia iraquí.

Varios grandes multimedios estadounidenses, están poniendo en duda la utilidad del conflicto con Irak.

La oposición política a los tres sectores militaristas de la administración Bush (que siguen haciendo muy buenos negocios en Irak), mientras este mantiene firme su postura, presionan para un cambio de estrategia en la guerra.

Las sugerencias que estos grupos políticos de peso y sus pensadores proponen, ante la prolongación indefinida de la guerra, se basa en un modelo aprendido en las enseñanzas que dejó a EEUU la guerra de Vietnam.

El plan presentado a Bush recomienda:

“... Similarmente a Vietnam, que el gobierno de EEUU debería fijar un nivel cuantitativo mínimo de competencia para las Fuerzas Armadas y de Seguridad iraquíes. En cuanto los primeros contingentes de las fuerzas nativas vayan alcanzando ese umbral, EEUU mostrará su confianza en el entrenamiento y en las reformas retirando paulatinamente sus fuerzas. Y también confiará en que los iraquíes hayan alcanzado capacidad para erradicar solos a la insurgencia, con su tropa nativa y sin combatientes estadounidenses. Esto puede tomar unas pocas semanas, y el regreso de unos pocos miles de combatientes puede descomprimir significativamente a la opinión pública estadounidense.

El enemigo de EEUU es la insurgencia y el avance del radicalismo fundamentalista del Islam [2] , como lo fue el comunismo anteriormente. En Irak la insurgencia no tiene un líder central identificable, sino que tiene distintas componentes sin una estrategia y creencia religiosa única, salvo la de expulsar a EEUU

Es la misma presencia de EEUU la que realimenta la insurgencia iraquí. El retiro de las tropas estadounidenses, produciría que la insurgencia se enfrente y destruya entre sí, como ya lo ha hecho en varias oportunidades. Los insurgentes caen, si no reciben financiamiento desde el exterior. El financiamiento de la insurgencia iraquí es irregular y limitado. Así como se suprimió al Vietcong mediante una combinación de fuerza y persuasión, se puede aplicar una combinación de fuerza letal contra los líderes de la insurgencia iraquí, y la manipulación, influencia e incentivos para la cooptación de sus seguidores.

Para alcanzar un resultado favorable es necesaria además, una fuerte asistencia económica a largo plazo para Irak, aún después del retiro de la tropa norteamericana y sin interrupción, como no ocurrió en Vietnam. La misión es construir desde sus cimientos, una “nueva sociedad” en todo Irak, que no solo preserve el derecho a voto de los iraquíes, sino también la democracia occidental, la economía global, la cultura moderna, y todo lo que esté amenazado por la expansión de la barbarie en nombre de la religión.

Se debe buscar establecer un gobierno legítimo, nativo y único al que responda todo el país [3] , llevando una joven Democracia, a diferencia de Vietnam donde podría haber sido cualquier régimen, siempre que avance en la agenda de la Guerra Fría de EEUU...”

Esta clase de guerras, que irán cobrando importancia en un futuro, en que una de las facciones utiliza un paradigma militar abierto [4] totalmente distinto, y que no necesariamente reconoce la normativa del enemigo, se suelen llamar Guerras Irregulares, o Asimétricas (si se tiene en cuenta que no se refiere a la relación de fuerzas entre los beligerantes).

[1] Foreign Office (GB): Doctrina Castlereagh (1809).

[2] Lo que para los occidentales es “fundamentalismo” religioso, tiene que ver con que el Islam en sus orígenes (s. VII d.C.) incluyó dentro de su religión a la acción militar como lícita defensa, cuando los fieles o su religión es amenazada externamente. Es decir a diferencia del cristianismo, la propia religión islámica tiene en sus orígenes una componente militar dogmática.

[3] Cuando la gobernabilidad de un país está fragmentada, los Imperios occidentales modernos necesitan establecer como primera medida, un gobierno nativo central que sea aceptado y acatado por la mayoría de la población. De este modo logran las condiciones de seguridad mínima para la introducción de su Sistema económico-financiero y cultural, que incluye el Libre Comercio, la Libre Empresa, la inversión extranjera y el endeudamiento externo. EEUU lo intentó en Somalía en lo 90’s, pero esto ya había ocurrido más de un siglo antes en Argentina con el Imperio Británico, después de los años de Guerra Civil, cuando Bartolomé Mitre luego de la batalla de Pavón (1859), “pacificó” al país y nació el Estado Argentino, con un gobierno central único en el que fue presidente (1862).

[4] “Abierto” se refiere a la un paradigma dinámico que incorpora la incerteza del cambio permanente como parte constitutiva. Así una Guerra Asimétrica podría cambiar de guerra prolongada y de guerrillas a guerra inversa.