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TLC...
Por BONIL

En diálogo con los dirigentes respondió, «que la iniciativa de la Constituyente es suya, que ya le dio plazo a la Occidental para que responda a las acusaciones y que su gobierno trata de firmar con dignidad el TLC».

Sobre la ANC, recordamos que en efecto, aunque tardíamente, el Presidente decidió ir a la consulta; pero lo hizo con tal cantidad de enredos y un estatuto electoral antidemocrático, elaborado torpemente por sus asesores, que sembró serias dudas. Luego corrigió y el «proceso» avanzó, hasta que, en medio de pujas y cediendo a presiones políticas de los que se oponen a ella, lo envió a la congeladora; esto es, al Congreso Nacional, de donde no saldrá por la voluntad de la mayoría de los diputados, sino por la voluntad popular, que ya comenzó a expresarse en las calles, con firmeza e indignación, lo que también puso nerviosos a los congresistas.

Lo cierto del caso es que la ANC es una salida democrática viable y necesaria, que se corresponde con la crisis política del momento y la variedad y profundidad de cambios que el país requiere, para lo cual es indispensable construir el marco jurídico necesario. ¿Qué va a hacer el Presidente? No lo dijo. Vamos para un mes de torpedeo y tomadura de pelo, y la paciencia se le agota a la gente.

En el tema OXI, recordamos que el Procurador hace meses, se pronunció por la caducidad; lo mismo el ex presidente de Petroecuador, Ing. Carlos Pareja, por lo que lo remplazaron; ahora, el Ministro la notifica con una redacción dudosa, insinúa que se le da 60 días para que corrija los incumplimientos contractuales; dudas que se alientan por las declaraciones del Ministro de Comercio, que desde EE.UU. expresa ,en relación al TLC, que el tema de la OXI «podría poner en peligro la inclusión del Ecuador en el tratado».

También, muy suelto de huesos, considera al TLC como «una ventana de oportunidades para nuestro pueblo», sin que se hayan aclarado los diversos problemas y demandas pendientes, que industriales, agricultores, ganaderos, productores de fármacos, atuneros, etc., consideran importantes. Si es como afirma el Ministro, simplemente habría que firmarlo sin la aprobación del Congreso y sin consulta al pueblo.

Sorprende que se hable de «ventana de oportunidades» y no se señale cuáles son, ni cómo utilizarlas y que el gobierno no exhiba una agenda – país para moverse con ella en este peligroso TLC.

Si el Presidente espera «firmarlo con dignidad», debe señalar qué partes indignas tiene el TLC y cómo superarlas. El problema no es sólo de dignidad, sino de conveniencia.

Con estos temas sensibles no se debe jugar. El pueblo no va a dejar que otro Presidente lo engañe.

Por fin el Presidente afirmó que en su mandato quiere mantener «incólume» la soberanía. Debe recordar que todo esto tiene que ver con ella.

La Constituyente, con la soberanía popular, que se la debe recuperar y los de la OXI y TLC con la soberanía nacional, que por cierto está sensiblemente lesionada.