Hay gente que es detenida y desaparece, a veces durante meses enteros. Cada semana se encuentran cadáveres de hombres, y a veces de mujeres, ejecutados con las manos atadas sobre la espalda. Algunos han sido salvajemente torturados y mutilados antes de morir, con el empleo de cuchillos y barrenas eléctricas.
Actualmente se ven muy pocos soldados norteamericanos en las calles de Bagdad. Sí se ven policías iraquíes y también milicianos cada vez más numerosos que establecen sus puntos de control –encapuchados o con grandes espejuelos oscuros y turbantes, guantes de cuero y armados con todo un disparatado arsenal. El propio ejército estadounidense reconoce que Bagdad se parece cada día más a Mogadiscio.
En esas milicias hay un grupo que se enorgullece de ser el más temido de todos, la Brigada de los Lobos del Ministerio del Interior. Esos 2 000 hombres fueron reclutados en octubre de 2004 por la comandancia militar estadounidense, que los armó y entrenó. Entraron por primera vez en acción durante la sanguinaria represión de las revueltas ocurridas el pasado año en Mosul. Actualmente, la incursión en el centro de tortura del Misterio del Interior confirma lo que se murmura en todo el país; las prisiones clandestinas proliferan por todas partes y los Lobos son los encargados de ellas.
Y si esta vez la liberación de los cautivos fue obra de militares estadounidenses, todas esas unidades seudo oficiales fueron creadas, armadas y formadas por los servicios secretos norteamericanos. El año pasado, el Congreso asignó tres mil millones de dólares para crear y formar unidades paramilitares destinadas a luchar contra la insurrección. Fueron las unidades especiales de la Marina, los Navy Seals y las fuerzas especiales del Ejército las que reunieron a ex oficiales de inteligencia bajo el gobierno de Sadam Husein y les propusieron reincorporarse al servicio. El jefe de los nuevos servicios de inteligencia y de lucha contrainsurgente del gobierno iraquí es Adnan Thabit, colaborador directo de la CIA. El Ministerio del Interior es casi independiente de la autoridad gubernamental y sólo rinde cuentas a los representantes de los servicios secretos estadounidenses en Bagdad. Hay muchos miembros del gobierno iraquí que denuncian esta situación y exigen que los servicios secretos iraquíes pasen a ser controlados por la presidencia y que la CIA les devuelva los archivos de inteligencia. Por el momento, sin resultado alguno.

Fuente
CNN (États-Unis)

«Iraq’s secret war exposed», por Vincent Cannistraro, CNN, 16 de noviembre de 2005.