Hasta el momento el todavía enjuto y abigarrado debate político está regido bajo nombres, sobresaltos, alianzas, frentes y demás. Ninguna erupción de ideas detalladas, ni respuestas a las urgencias principales lejos de la pantomima mediática a la que se ha rendido la política actual.

El TLC viene a ser un ejemplo sino la más importante exclusión de la verborrea flemática actual, un contexto saturado de apreciaciones disímiles en las calles con protestas e importantes marchas en contra de una imposición por demás arbitraria, no ha hecho que se facture la pasividad y sea tomado en cuenta a la hora y el momento de los dimes y diretes entre los hoy candidatos a la presidencia. Al margen de lo bueno o malo que pueda significar su implante es evidente que nadie quiera tocarlo por el compromiso que ello requiere y extendido el plazo para su firma por desavenencias en cuanto a la política de salud, propiedad intelectual y agraria de los posibles firmantes, es vital su inserción en una agenda única de los candidatos donde también figure la cuestión de Convemar una lesión estratégica que deja al Perú en una seria posición con respecto a los países limítrofes.

Quizá una mera iniciativa es la del APRA, la propuesta de una agenda social pero sin sesgos ni limitaciones, un paquete de argumentos que sean la base que rija el debate de los próximos meses, incluido el TLC y Convemar. Esto es limpiar la polvareda que hoy se extiende en toda la avenida electoral que no deja sino dudas a la población de qué o quiénes tienen la razón para el futuro gobierno.

Hace falta más ideas sensatas, ¿dónde están los partidos y su corte ideológica?, ¿hacía donde ha girado el debate?, ¿quién será el próximo presidente?, son preguntas que a medida que el tiempo pase se irán esclareciendo una a una.