La oleada de violencia urbana que ha sacudido a nuestros grandes conglomerados poblacionales saca crudamente a la luz los defectos de nuestro modelo social. Ante tales acontecimientos, nuestra primera preocupación es restaurar la autoridad del Estado frente a actos por completo injustificables. Pero eso no nos hace olvidar que tales hechos han ocurrido en zonas donde se concentran los males: desempleo masivo, condición de inmigrantes, fracaso escolar y freno en el progreso social. A pesar del explosivo volumen de los gastos sociales, nuestras zonas periféricas han caído en crisis. Y quienes logran salir de ella, al costo de una increíble tenacidad, chocan con los prejuicios y con el racismo. Carentes de posibilidades de integración, los barrios han tendido a replegarse sobre sí mismos. _Como hay que poner remedio a ese problema, estoy a favor de una discriminación positiva a la francesa. Contrariamente a lo que se rumora, yo no soy partidario del comunitarismo ni de cuotas étnicas, esa no es la tradición francesa. Asimismo, hay que eliminar la idea absurda según la cual la discriminación positiva exoneraría de cualquier esfuerzo. La discriminación positiva fue presentada por el Consejo de Estado como el conjunto de políticas tendientes a hacer más por los que tienen menos: empleos subvencionados, medidas a favor de la paridad hombre-mujer u organización del territorio. _Hoy no basta con la intención de los territorios de ayudar. Hace falta que la gente lo haga, ayudando a aquellos que se esfuerzan. Algunas empresas han comenzado a ayudar a eliminar obstáculos en la vía del progreso social. Pero si queremos que el sector privado participe en esta tarea, el sector público y, en particular, el Estado, deben ser ejemplares. Hay que crear las condiciones que permitan salir de esa situación a quienes más lo merezcan. ¿Por qué no generalizar los internados de excelencia; aumentar la remuneración de los profesores que ejercen su profesión en los barrios difíciles; reservar en las clases preparatorias de las grandes escuelas sitios para los mejores alumnos de las Zonas de Educación Priorizadas (ZEP)? Incrementar la ayuda destinada al alojamiento es también posible para permitir a quienes así lo deseen salir de las zonas urbanas problemáticas. De igual modo, podemos desarrollar un sistema de becas para los mejores alumnos o basar el acceso a los oficios del servicio público no en los diplomas, sino también en las actividades profesionales. Además, podríamos crear con carácter temporal concursos reservados a los habitantes de las zonas urbanas problemáticas. _Todas estas medidas pueden permitir cambiar el juego.

Fuente
Le Figaro (Francia)
Difusión: 350 000 ejemplares. Propiedad de la Socpresse (creada por Robert Hersant, hoy es propiedad del constructor de aviones Serge Dassault). Es el diario de referencia de la derecha francesa.

«L’égalité réelle des chances passe par la discrimination positive», por Nicolas Sarkozy, Le Figaro, 25 de noviembre de 2005.