JPEG - 15.6 KB

La idea ahora es ganar consenso para el “paquete del desarrollo”, para después empujar un acuerdo en las áreas más polémicas referidas a servicios, agricultura, y acceso no-agrícola del mercado, en un proceso más prolongado que se extendería durante los próximos meses, culminando posiblemente en otra reunión ministerial a mediados del 2006.

El único problema es que es improbable que los países en vías de desarrollo se dejen convencer, porque se dan cuenta lo que esconde el denominado “paquete del desarrollo”.

"El paquete del desarrollo es engañoso y peligroso. Su propósito no es dar asistencia a los países en vías de desarrollo para que integren el comercio a su desarrollo, sino trampearlos para que acepten un acuerdo problemático", dijo Walden Bello, director ejecutivo de Focus on the Global South.

"Este está diseñado para romper las filas de los países en vías de desarrollo, facilitando así un acuerdo que sirva solamente a los intereses de los países ricos. Alentamos a los gobiernos de los países en vías de desarrollo a juntarse para rechazar este paquete", agregó Bello.

Un componente del “paquete del desarrollo” es el esquema vacío de "ayuda para el comercio". Una parte significativa de esta ayuda estaría conformada por préstamos, que arrastrarán simplemente a los países en vías de desarrollo a profundizar y agravar sus deudas. En esencia, el verdadero propósito es permitir a los países en vías de desarrollo cumplir con los compromisos de la OMC de liberalizar aún más el comercio.

Tampoco la incorporación de las excepciones sobre las patentes (TRIPs) en materia de salud cuenta como un elemento positivo en términos de desarrollo, puesto que la exportación de medicamentos básicos tiene tantas restricciones onerosas que pocos países, si acaso alguno, pueden utilizarlas realmente.

"¿Cómo pueden los países menos desarrollados tomar en serio los compromisos de los países desarrollados, cuando los Estados Unidos continúan manteniendo los subsidios al algodón, lo que causa enorme sufrimiento a los granjeros africanos del oeste?”, pregunta Bello.

"¿Cómo pueden tomar este paquete en serio cuando lo que los E.E.U.U. están considerando como compensación es una cantidad mínima — US$7 millones para cinco países —, comparada con las enormes pérdidas en ingresos y recursos que los granjeros africanos han sufrido?"

El problema de fondo son las reglas y las instituciones actuales que gobiernan el comercio mundial; ningún monto de ayuda puede sustituir la transformación fundamental de estas reglas e instituciones.

ALAI