- ¿Qué valoración hace el MVR del resultado de las elecciones y de la abstención, teniendo en cuenta que la oposición se atribuye como un éxito propio la abstención y la considera una muestra de la apatía o el cansancio del electorado respecto a la revolución bolivariana?

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William Lara

- Es completamente falsa esta afirmación que asume el sector oposicionista venezolano. La abstención en Venezuela tiene un comportamiento histórico bien estudiado desde el punto de vista académico, en cuyas conclusiones esos estudios determinan que existe una constante histórica en la abstención en el comportamiento del electorado venezolano de un tercio del total.

En demostración de ello, en el referendo revocatorio de 2004, que fue una confrontación electoral altamente polarizada y que registró la más alta participación de la historia reciente de este país, también aún así se registró un tercio de abstención. De manera que ya a los 14 millones de electores se les puede restar ese tercio. Y restado hay que ver otros factor que estimula la abstención: en Venezuela, históricamente, las elecciones al Parlamento se han hecho a la vez que la elección de la presidencia de la República.

Esta es una cultura fuertemente presidencialista. Esto es producto de la historia nacional, del caudillismo del siglo XIX. Y otros factores sociológicos que influyen en torno a la importancia extrema que el pueblo le otorga al cargo presidencial, pero no le otorga la misma importancia al resto de los cargos del poder público por elección popular. Por tanto, por primera vez en la historia la elección de la Asamblea se ha hecho separada de la presidencia de la República. Alguien puede comentar que en el 98 hubo también separación, pero ésa no fue real. Una separación de un mes producto de una maniobra de Copei para afectar la candidatura presidencial de Chávez. De manera que cuando por primera vez se produce esa separación real es ahora, porque la Asamblea tiene un periodo de cinco años y la presidencia de la República, seis.

Además de eso, no te podría decir cuál es la cuantía de esto, pero incide en la abstención el hecho de que la gente tiende a ver el Parlamento como algo no importante. Por lo menos comparado a la presidencia de la República. A eso hay que agregar la campaña pro abstencionista que hizo el sector opositor , llegando al extremo de retirar sus candidatos, a pesar de haber acordado con la OEA y el CNE que si retiraban las máquinas cazahuellas y otras concesiones que también le concedieron participaba. Pero a última hora retiraron la candidatura.

Esto también incide en la abstención, porque significa que un sector opositor quedó huérfano y ese sector, como se sabe, obtuvo en el agosto de 2004 casi cuatro millones de votos. Hay que restar por tanto cuatro millones más al resto. Y otro factor que debemos también anotar es que parte del Gobierno, del chavismo, se puso a celebrar desde un día antes una victoria segura, porque no había contrincantes. Aquí se le dice un tiro al suelo. Y con la gente en medio de la celebración, el consumo de licor, etc, no se acordó de ir a votar.

Esos factors permiten considerar en grado considerable la abstención. Pero es no significa que nosotros estemos contentos con la abstención. Reconocemos autocríticamente, en nombre del MVR, que nuestra maquinaria no demostró capacidad para mover lo que aquí estimamos el voto blando, porque si se analiza el resultado uno se percata de que votó el militante, pero el voto periférico, por llamarlo de alguna manera, no se movió. La maquinaria no fue productiva en ese aspecto.

- ¿Tienen identificada a esa base social del voto blando, esa base social y electoral que puede votar a Chávez, pero que a veces se queda al margen?

- Sí. Es el elector que participa en actividades políticas, pero con un grado de compromiso muy flexible, que no tiene militancia formal en los partidos políticos que integran la plataforma del proyecto, pero que se identifica con la propuesta de cambio y las realizaciones del gobierno del presidente Chávez. Ese voto está distribuido en toda la estructura de la sociedad, pero sobre todo se presenta con mayor intensidad en los sectores populares, que es donde está la base fundamental de apoyo a nuestro proyecto.

- ¿La abstención les hace dudar de la base social al margen de contiendas electorales con la que puede contar ahora la revolución bolivariana?

- El compromiso de la sociedad venezolana en su mayoría con este proceso está más allá de cualquier coyuntura electoral porque incluso en momentos muy críticos la sociedad, el pueblo ha salido de forma espontánea a defender el proyecto. Hablo del 13 de abril de 2002 cuando el pueblo de forma cívica y pacífica salió a la calle, rodeó el palacio de Miraflores y logró con ello el derrocamiento de la dictadura de Pedro Carmona y restituir los poderes públicos que habían sido disueltos por este dictador. De tal forma que ahí se demuestra el arraigo, la inserción social, política y psicológica de este proyecto en el cuerpo de la sociedad venezolana.

- Chávez ha comentado desde hace tiempo de que ha llegado el momento de profundizar en el proceso bolivariano. Teniendo en cuenta que ustedes tienen una mayoría amplísima en la Asamblea y el poder ejecutivo, ¿en qué tipo de reformas y proyectos legislativos se va a concretar?

- Lo primero es poner al día a la Asamblea Nacional y en particular lo que corresponde a las leyes que están contenidas en las disposiciones transitorias de la constitución y que por razones de ser víctimas de un sistemático y permanente sabotaje por parte de la oposición, la Asamblea no las pudo desarrollar. Por ejemplo, una ley que me parece urgente es la de Policía Nacional para mejorar la exigencia de los cuerpos policiales en la lucha contra la delincuencia. También la ley antimonopolios, la ley de educación, la de Seguridad Social... En eso consiste desde el punto de vista parlamentario la profundización y aceleración de la construcción del proyecto de país de la constitución bolivariana. Luego hay otro debate, por ejemplo los observadores han sugerido que se resuelva lo relativo a la elección constitucional de los rectores electorales. Lo que nosotros hemos planteado como primera fuerza democrática del país y de la Asamblea Nacional es que el primer paso para elegir los rectores es construir consenso en la sociedad.

La Constitución establece que las postulaciones de los rectores deben proceder del seno de la sociedad civil, de las organizaciones sociales. Son cinco rectores, tres de ellos deben ser postulados por organizaciones de la sociedad, uno por las universidades del país que tengan facultades de ciencias jurídicas y políticas, y el otro es postulado por el poder ciudadano. Eso revela que el consenso para tomar esa decisión debe construirse en la sociedad. De tal manera que ese debate debe comenzar por desarrollarse en la sociedad venezolana, con la participación de los parlamentarios, por supuesto. Pero no exclusivamente en la Asamblea. Así también los observadores han sugerido la reforma de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación política, la ley que regula las elecciones.

Nosotros estamos de acuerdo con ello, ya que esta es una ley preconstitucional y debe adecuarse a la constitución. Por ejemplo, en esa ley hay que debatir el sistema electoral. Por ejemplo aquí se copió el sistema mixto alemán, pero de manera incompleta y nosotros creemos que debe colocarse el umbral para que haya un porcentaje mínimo de votos para que un partido pueda tener representación en los cuerpos colegiados, para que no se produzca en un futuro el uso de la técnica de las morochas. Y muchos otros temas que deben discutirse; nosotros creemos que en una interacción creativa de la Asamblea con la sociedad es posible perfectamente abordar esos asuntos.

- ¿Creen ustedes que la ausencia de la oposición en la Asamblea se pueda volver contra la Asamblea e incluso contra las acciones y propuestas del MVR?

- Lo primero que debe notarse es que la asamblea es pluripartidista, hay una mayoría del MVR, la segunda fuerza es Podemos, la tercera PPT, la cuarta el Partido Comunista, luego el Movimiento Electoral del Pueblo, movimientos regionales como Mi Gente, o Lago y el Movimiento Político de los Indígenas.

Lo importante es que los parlamentarios hagamos el debate con la sociedad. Que cuando un parlamentario esté dirigiéndose al país no hable en nombre de sí mismo, sino de los electores, del pueblo, que seamos realmente portavoces de la sociedad.

- El presidente Chávez hablaba de un suicidio de la oposición en su decisión de retirarse para que los partidos oficialistas quedaran en fuera de juego. Otros como Rigoberto Lanz dicen que la oposición tenía un plan B y en el último momento le salieron mal los cálculos. ¿Cuál cree usted que es la explicación para la retirada de la oposición?

- Hay un Plan B que está en desarrollo, en su primera etapa. La primera etapa era el sabotaje electoral. El intento era impedir que existieran elecciones el domingo. En ese aspecto, como dice Lanz, no le salió bien la jugada a la oposición, pero el plan sigue en desarrollo porque ahora el objetivo, con mucha y muy activa cooperación del Departamento de Estado de EE UU, es lograr que se construya una matriz de opinión pública, sobre todo en otros países, en cuanto a desconocer la legitimidad de la Asamblea Nacional y del CNE con la vana esperanza de la que la Administración Bush se pronunciará al respecto desconociendo la legitimidad de la Asamblea y del CNE, para intentar que la OEA declare a Venezuela Estado forajido. Ése es el plan a objeto de desestabilizar a Venezuela en el contexto de la campaña electoral presidencial del próximo año.

Que ese plan triunfe depende de la voluntad y la capacidad de los venezolanos, quienes por otro lado siempre lo hemos derrotado, y yo tengo convicción de que lo seguiremos derrotando.

- Ante ese “Plan B”, que de alguna manera lleva produciéndose durante tres o o cuatro años abiertamente, ¿cuál debe ser la actitud de los partidos democráticos y mayoritarios como el MVR para intentar desactivar esa capacidad de desestabilización que pueda tener la oposición y Washington sin provocar mayores fricciones sociales?

- Seguir actuando como lo venimos haciendo en el marco estricto de la Constitución y la ley, respetando el Estado de Derecho, respetando y promoviendo los derechos de los adversarios internos y denunciando ante el resto de la opinión pública mundial la naturaleza agresiva, injustificada e imperialista de la política estadounidense hacia Venezuela. Nosotros estamos ante una confrontación que no queremos, que no hemos buscado. Pero es una obsesión de George Bush, a quien le orienta el interés de ponerle la mano al petróleo y el gas venezolanos. Por eso, sabemos que nuestro contrincante real es Bush, quien tiene marionetas parlantes para intervenir en la política interna venezolana.

Nosotros vamos a seguir actuando en el contexto de ganarnos a la opinión pública estadounidense demostrando nuestros sentimientos de solidaridad y así también exhibir las características democráticas del proceso venezolano. Estoy seguro de que en Harlem, en Brooklyn, hay una plena conciencia de la característica humanista y democrática y de justicia del proceso venezolano. Y eso lo vamos a seguir impulsando, no sólo en EE UU, sino en otros muchos países.

- Ustedes se han planteado como objetivo para las elecciones presidenciales de 2006 llegar a los 10 millones de votos. ¿Hoy por hoy es un objetivo factible?

- Perfectamente viable. Aquí es muy apasionante la elección del cargo presidencial. Se activa fuertemente la intención de voto. Nosotros tenemos estimaciones que nos permiten afirmar que, con un trabajo sostenido que ya hemos empezado, llegaremos a los 10 millones de votos para la reelección de Chávez.

¿Por qué queremos 10 millones de votos? Porque somos conscientes de que la victoria de Chávez debe ser abrumadora y con una sólida ventaja, para que no tenga margen de maniobra George Bush, que pretende desconocer la victoria electoral de Hugo Chávez. Para ello Chávez debe de ganar con un mínimo de 4 millones de ventaja sobre quien ocupe el segundo lugar

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