La OTAN fue creada en 1949 para salvaguardar la libertad, el patrimonio común y la civilización de las naciones occidentales. Se construyó basada en los principios de la democracia, de la libertad individual y del Estado de derecho, principios que siguen siendo indispensables. La Alianza nos defendió contra la amenaza soviética y debe defendernos frente a la amenaza islamista.

En los años 90 pecamos por exceso de confianza y no nos percatamos de que un enemigo se preparaba para atacarnos. El terrorismo islamista constituye para nosotros una amenaza mortal, no sólo porque se ha convertido en un terrorismo masivo, sino también porque defiende valores contrarios a los principios democráticos. Es necesario, pues, que la OTAN se modifique, haciendo adaptaciones destinadas a defendernos. La OTAN ha comenzado a cambiar, pero sigue aferrada a la agenda de los años 90. Tenemos que llevar a cabo adaptaciones y, para ello, propongo lo siguiente:

 Como el terrorismo islamista es una amenaza comparable al comunismo, la OTAN debe hacer de la lucha contra el yihadismo el punto central de su estrategia.

 Es imposible establecer una distinción clara entre seguridad internacional y nacional; la OTAN debe, pues, construir una dimensión de seguridad nacional y multiplicar las reuniones entre los ministros del Interior.

 La OTAN debe desarrollarse y convertirse en la alianza militar de las democracias liberales, incluidos Japón, Australia e Israel.

 Hay que romper con el principio de unanimidad para no afectar su funcionamiento.

Fuente
ABC (España)

«La OTAN contra el terrorismo islamista», por José María Aznar, ABC, 1° de diciembre de 2005.