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Cuando se cumplen hoy mil días del inicio de la agresión contra Iraq, el escenario no es confortable para la coalición liderada por Estados Unidos, mientras el goteo de muertes civiles iraquíes sigue en ascenso.

El presidente George W. Bush defendió nuevamente esta semana su decisión de atacar al país árabe, y admitió que 30 mil iraquíes murieron como consecuencia de la conflagración, donde también perdieron la vida más de dos mil 100 soldados estadounidenses.

La revelación representa una de las pocas veces que el gobernante norteamericano especifica el número de muertes civiles en aquel país. Empero, cálculos extraoficiales precisan que el total de víctimas supera las 100 mil.

Por otro lado, en su último discurso Bush culpó a medios de prensa árabes del creciente deterioro de la imagen de Estados Unidos en el extranjero.

Tenemos un problema de imagen, especialmente cuando hay estaciones de televisión árabes que constantemente critican a la Casa Blanca, y dicen que el gobierno de Washington está combatiendo al Islam, señaló el mandatario.

Tales comentarios del Presidente fueron realizados tan solo semanas después de conocerse que Estados Unidos paga a una compañía privada, el Lincoln Group, para que difunda artículos favorables al gobierno norteamericano en la prensa iraquí.

Asimismo, trascendió que funcionarios estadounidenses sobornaron a periodistas iraquíes para que apoyaran frente a sus compatriotas, en la nación ocupada, los argumentos intervencionistas de Washington.

El mes pasado, el diario Daily Mirror, de Londres, informó que Bush consideró incluso bombardear la sede de Al Jazeera, medio noticioso de Qatar vehemente crítico de la Casa Blanca.

En Iraq, medios como ABC News y la revista Time realizaron una encuesta nacional a los iraquíes antes de las elecciones programadas para esta semana: el sondeo reflejó una aversión generalizada a la invasión extranjera.

La indagación descubrió que más de dos tercios de los consultados se oponen a la presencia de soldados estadounidenses en Iraq.

El principal Ejecutivo estadounidense defendió recientemente lo que llamó su Plan para la Victoria en Iraq, en un discurso donde descartó una retirada de las tropas norteamericanas a corto plazo.

La cantidad de nuestras tropas en Iraq será determinada por las condiciones y el desarrollo de las operaciones militares, y no por programas artificiales fijados por políticos en Washington, acentuó el Ejecutivo.

Las encuestas de opinión han favorecido la gestión del Presidente respecto a la contienda en el Oriente Medio. Actualmente alrededor del 60 por ciento de la población considera un error la agresión contra Bagdad.

Fuente
Prensa Latina (Cuba)

Prensa Latina 14 diciembre 2005