A raíz de la reciente visita de Ernesto Cardenal al Perú el Sodalitium ha dedicado el domingo 25-8-5 la carátula y la página central de su pasquín arequipeño Fe y Familia a analizar desde su unilateral punto de vista lo que piensa de la Teología de la Liberación. Este folletín sectario se publica cada semana como un suplemento dominical del diario Arequipa al Día y contiene por lo regular las opiniones de sodálites y filosodálites acerca de los acontecimientos que, según ellos, tienen trascendencia social o política para sus seguidores. En este número en especial un sodálite "entrevista" a otro sodálite -Ugarte a Rojas- como para ponernos en evidencia que no tienen con quien hablar o simplemente no quieren hacerlo con otros, como si desearan reforzar mutuamente su lavado de cerebro, o como si trataran de justificar su alucinante arremetida contra la razón, la justicia y la historia.

Para el Sodalitium hablar de la Teología de la Liberación es hablar de quien fue su principal enemigo ideológico en los tiempos en que Luis Fernando Figari era un ardoroso admirador de las políticas fascistas de Italia, Alemania, España y Brasil. Para el Sodalitium discutir sobre la Teología de la Liberación es discutir acerca del proceso de inducción del parto de esta secta ultraderechista y de las razones de su nacimiento. También es hablar del principal motivo que lo llevó a buscar alianzas estratégicas con la religión católica para lograr concretar sus objetivos de poder financiero, de influencia social y de control político.

Figari estaba radicalmente dispuesto a todo. En una de sus misivas manuscritas a sus colegas "nacionalistas" del interior del país mencionó específicamente que si iba a introducirse en ciertas organizaciones era "para controlarlas o para destruirlas". Y según parece, de acuerdo a las últimas noticias de su nombramiento por Ratzinger como auditor del Sínodo de Obispos, Figari ha logrado el objetivo de controlar el sector más intolerante de la iglesia católica de esta parte del continente.

En febrero de 1998 el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, dijo en su discurso en la Universidad de Navarra, donde recibió el Doctorado honoris causa: "la Iglesia camina en estos momentos hacia una verdadera Teología de la Liberación, una Teología de la Libertad complementada, en palabras del Papa JPII, con una Teología de la Reconciliación. Está claro que una nueva síntesis no se hace de un día para otro, pero tanto en América Latina como en el resto del mundo hay un empeño por integrar estos aspectos de la cultura de hoy en una nueva visión teológica".

El mismo Gustavo Rojas al referirse a la Teología de la Reconciliación, y fiel a su formación sectaria, dice que para Germán Doig, ex Vicario General del Sodalitium Christianae Vitae, ya desaparecido, "la reconciliación es una clave que permite comprender lo que fue la primera evangelización, y debe ser también el criterio que guíe la Nueva Evangelización que ha de realizarse aquí en América Latina". Y repite las palabras de Doig con respecto a los enfrentamientos que generará su secta en el proceso de la "Nueva Evangelización" : "Como todo encuentro tuvo en sus orígenes elementos en contradicción que fueron siendo integrados y reconciliados". Un ex miembro del Sodalitium de la década de los años 70, que desea mantenerse en el anonimato, nos refiere en sus memorias:

“Ingresé al Sodalitium Christianae Vitae (SCV) luego de que el grupo -formado cinco años antes- se infiltrara en el colegio Maristas San Isidro con el pretexto de brindar charlas de preparación (de) confirmación, (con el apoyo del) entonces Cardenal Juan Landázuri Ricketts, de quien sus integrantes (incluido su fundador, Luis Fernando Figari Rodrigo) nunca hablaron bien, entre otros motivos, por su mano débil en contra de la Teología de la Liberación, de quienes, éstos, fueron enemigos a ultranza.”

Pedro Salinas, en su novela Mateo Diez, relata que José Hernando Ferrari –nombre imaginario de Luis Fernando Figari- como fundador del grupo de La Milicia (que en la realidad vendría a ser el Sodalitium) dijo lo siguiente sobre la Teología de la Liberación:

“Sobre este tema quiero ser bien claro: el apostolado de los pobres no es lo nuestro. Para eso existe otro tipo de congregaciones religiosas. Para nosotros vivir el espíritu de la pobreza no es “no tener”, sino estar desprendido de las cosas materiales. No somos ni hijos ni discípulos de San Francisco de Asís.... Y ello no nos convierte en malos cristianos. Por el contrario, por nuestra condición estamos en mejor capacidad que otras organizaciones religiosas para hacer cosas y para transformar nuestro entorno. “...la Milicia está marcada desde sus inicios por la dinámica del conflicto. La Milicia plantea un cristianismo radical, y por ello se la ataca. La exigencia cuestiona la mediocridad, y el mundo está plagado de mediocres. Hemos desnudado y denunciado la vacuidad de la teología liberadora y nos han llamado ultraderechistas y conservadores. Cuando la Milicia deje ser signo de contradicción y de dar de que hablar, entonces ahí debemos preocuparnos. La persecución siempre es un buen síntoma.”

“Recuerden: nosotros hemos sido convocados a la Milicia para ser santos. Y nuestra manera de entender la fe es como está planteado en el capítulo 10 del Evangelio de San Mateo, como mitad monjes y mitad soldados”.

La socióloga Milagros Peña, en su libro “Theologies and Liberation in Perú, The Role of Ideas in Social Movements”, habla muy claro del enfrentamiento entre las teologías de Figari y Gutiérrez. Sobre el libro de Peña, Madeleine Cousineau en Sociology of Religión comenta lo siguiente:

“Concentrándose en el caso de Perú (la autora) proporciona una perspectiva en el contexto social y eclesiástico de la emergencia de la primera articulación clara de la Teoría de la Liberación en los escritos de Gustavo Gutiérrez, así como de una reacción contra dicha teoría representada por la organización católica de derecha Sodalitium (Christianae) Vitae. Todo esto ocurriendo en un contexto político mayor, interrumpido por las tácticas violentas de (...) Sendero Luminoso y los intentos del gobierno peruano de contraatacar dichas tácticas, al punto de violar los derechos humanos de ciudadanos no relacionados con (Sendero).”

“La Teología de la Reconciliación desarrollada por el fundador de Sodalitium (Christianae) Vitae -( Luis Fernando Figari Rodrigo)- es presentada como un intento de los conservadores de socavar las implicancias religiosas y políticas de la Teología de la Liberación al ligarla, falsamente, con Sendero Luminoso.

Pero este libro no es meramente un análisis de ideologías opuestas. La autora manifiesta cómo los intelectuales de la iglesia representando estos puntos de vista contrapuestos, obtuvieron acceso a recursos y redes, y fueron capaces de usar sus posiciones de influencia para sostener movimientos sociales progresistas o reaccionarios. En consecuencia es una importante aplicación de la teoría de la movilización de recursos.”

Según la siguiente página web chilena y de acuerdo al siguiente cuadro, la Teología de la Reconciliación no es solamente una postura religiosa sino que tiene una clara faceta política que no se circunscribe a aplicarla domésticamente en Lima o Santiago en las respectivas Comisiones de la Verdad y Reconciliación, sino que pretende tener un alcance universal con el apoyo de las tendencias totalitarias de los dirigentes del Vaticano.

http://www2.udec.cl/historia/rhisto...

Conflicto y crisis Violencia económico social, opresión e injusticia, hambre, explotación miseria. Represión política. Ruptura Dictaduras. Terrorismo violación derechos humanos (delación tortura, desaparecimientos, exilio). Condiciones Reconocimiento del conflicto. Culpa–restitución de lo dañado arrepentimiento verdadero, necesidad de pedir perdón. Negociación entre condiciones razonables y necesidades de las víctimas, invitar a las víctimas a perdonar. Arrepentimiento. Resumen Arrepentimiento. Conversión del corazón. Culpa pedir perdón. Reparación. Justicia. Eliminar causas del conflicto. Restaurar Cultura de Derechos Humanos. Utopía Conversión del corazón. Cambiar estructuras que provocaron y mantuvieron la violencia en la sociedad. Perdón de las víctimas. Victimarios piden perdón a víctimas y a sociedad. Nueva Teología Católica sobre Justicia, Perdón, Reconciliación en la política.

Pero no solamente son los comentarios del libro de Milagros Peña o los anuncios de Figari, de Doig, de Rojas y de ex adeptos como Salinas los que nos alertan de la nueva caza de brujas que se nos avecina con esta Teología de la Reconciliación. Es el propio Ratzinger quien nos da a entender claramente que los nuevos “teólogos” pasarán a ser los perseguidores: "la teología es cada vez más consciente de que su misión pasa necesariamente por la persecución. En este sentido la teología de la liberación está dejando paso a la teología de la persecución". http://idd009zz.eresmas.net/doc21.html

No son las graves acusaciones por lavado de cerebro de padres de familia cuyos hijos terminan fanatizados en las filas sodálites luego de pasar por las casas de (trans)formación San Bartolo. No son las denuncias por apropiación o destrucción de inmuebles con documentos falsificados. No son los 58 procesos que según la revista Que Pasa de Santiago de Chile está ventilando el Poder Judicial del Perú contra el Sodalitium. No es la extraña muerte de una ancianita en el asilo sodálite San Vicente de Paúl. Nada como la hoy languideciente Teología de la Liberación exacerba los ánimos del Sodalitium. Nada como la figura del tímido Gustavo Gutiérrez, hoy homenajeado internacionalmente con el premio Príncipe de Asturias, despierta los antiguos y profundos odios, envidias y miedos de esta organización que nació con los traumas de esos sentimientos y bajo las tenebrosas sombras de esa trilogía de la maldad.

En este proceso de más de 30 años desde su fundación el Sodalitium ya tiene su Teología de la Reconciliación, su Virgen de la Reconciliación y hasta su Parroquia de la Reconciliación (en San Borja), pero vemos ahora, gracias a la visita de Ernesto Cardenal, que el Sodalitium tiene también por lo menos un muerto insepulto en su sótano. Y también parece que, gracias a su proverbial intolerancia, la "divina providencia" siempre les será adversa para lograr la más importante de todas sus reconciliaciones: la que nunca podrán lograr con la sociedad peruana librepensante ni con el propio clero, es decir, con la Teología de la Liberación.